Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1994/12/12 00:00

TIJERAS CAIDAS

Los estilistas, que por muchos años acompañaron a las candidatas, se quedaron con los crespos hechos y fueron los grandes ausentes en Cartagena.

TIJERAS CAIDAS

PARA CELEbrar los 60 años del Concurso Nacional de Belleza los organizadores anunciaron, con bombos y platillos, una reestructuración a fondo en el certamen. Se trataba de ponerle punto final a la crisis que durante los últimos años colocó en la picota pública al reinado. Los ejemplos sobran: filtración de dineros calientes para financiar a algunas candidatas, presiones a los jurados para elegir soberana nacional, participación de una candidata departamental que resultó casada, fueron algunos de los escándalos que ocurrieron en los últimos cinco años.

Por esta razón la junta directiva del reinado decidió tomar cartas en el asunto y en la edición de 1994 se estrenó nuevo reglamento. Varias medidas se adoptaron. Entre ellas, que las candidatas que representan a los distintos departamentos tenían que haber vivido como mínimo tres años en esa región. Para probarlo debieron adjuntar un certificado autenticado en una notaría y firmado por dos testigos. También se les exigió documentación completa sobre los estudios y cursos que estaban realizando. Y quienes afirmaron que ya eran profesionales, debieron demostrarlo con una copia autenticada del acta de grado.
Pero los requisitos no se quedaron solo en la inscripción de las participantes. También se realizaron reformas encaminadas a evitar el derroche de dinero en el vestuario, lo que había convertido al reinado en un concurso donde sólo podían participar candidatas con grandes recursos económicos para financiar su participación en Cartagena.

Pero sin duda la medida que más controversia causó en la celebración de los 60 años del Reinado Nacional tuvo que ver con los maquilladores, peluqueros y preparadores de reinas.

Estos habían 'hecho su agosto' durante las fiestas de noviembre. Los expertos estilistas llegaron a cobrar cifras que oscilaban entre cuatro y ocho millones de pesos a cada una de las candidatas que atendían durante los 10 días que dura el certamen. Y muchos de ellos llegaron a tener a su cargo entre tres y seis niñas cada año.

La medida originó una fuerte protesta por parte de los peinadores, estilistas y preparadores. Incluso amenazaron con entutelar al concurso con el fin de presionar a los organizadores para que echaran abajo este cambio. Las directivas se mantuvieron firmes y, con la colaboración de los patrocinadores, contrataron a un grupo de siete peluqueros, quienes se encargaron de arreglar a las 20 candidatas que este año se hicieron presentes en el Corralito de Piedra.

El resultado, sin embargo, no fue el esperado. Lo que se buscaba era que las candidatas compitieran en igualdad de condiciones. Pero la realidad fue que las participantes con mayores recursos económicos se las ingeniaron para llevar a escondidas a su asesor de belleza, aun a sabiendas de que si eran descubiertas por las directivas serían expulsadas. Muchas cosas pasaron tras bambalinas para que los peluqueros pudieran cumplir con su contrato sin que los descubrieran.

No obstante, los maquilladores y estilistas, que por muchos años acompañaron a las candidatas al reinado, se quedaron con los crespos hechos y fueron los grandes ausentes en Cartagena. Ellos protestaron y reclamaron un mejor trato por parte del concurso, por cuanto consideraron que no eran los únicos culpables de la crisis en que se sumió el reinado. Y afirmaron que los responsables del derroche de dinero a manos llenas no eran los peluqueros y maquilladores sino los diseñadores. "Los cuatro millones que cobra un experto peinador que se tiene que levantar desde las cuatro de la mañana para atender a su pupila y sólo tiene derecho a descansar un par de horas, son un regalo -dijo el estilista Germán Palomino-. Eso no ocurre con los diseñadores, quienes en menos de dos meses se ganan más de 50 millones de pesos por el vestuario de cada niña. Entonces, ¿por qué a ellos no les aplican las mismas medidas?".

Para los damnificados la decisión de los organizadores del concurso lo único que ha logrado es monopolizar la preparación de las candidatas en manos de tres o cuatro peluqueros. Además se les cerró el camino a las nuevas generaciones de estilistas para demostrar que están preparados para asumir el reto y darle un revolcón al Reinado en lo que a maquillaje y peinados se refiere. Por eso, según ellos, las nuevas normas impuestas no pasan de ser un simple paño de agua tibia que en nada va a contribuir a mejorar la imagen del reinado de Cartagena. "Lo triste de esta historia es que el más afectado es el concurso, que empezó a perder la pompa, la elegancia y la distinción de otras épocas", agregó Palomino.


¿QUE DICEN LOS PELUQUEROS?

Entre el grupo de los estilistas existen dos posiciones. Una estima que las directivas tienen razón en haber aplicado las nuevas normas. Pero, con la experiencia que vivieron este año ellos consideran que es necesario hacer algunos cambios para el próximo, encaminados a permitir la presencia de sus colegas porque siete peluqueros, por expertos que sean, no son suficientes para atender a todas las candidatas. El otro bando se manifestó totalmente contrario a las reformas y consideró que, de ser mantenidas, el concurso perderá definitivamente el glamour y la fastuosidad. ¿Cuáles son sus impresiones y qué piensan de esta experiencia? fueron las preguntas que hizo SEMANA a los estilistas más reconocidos y de mayor trayectoria en Cartagena. .
JAVIER MURILLO
(25 años asistiendo al reinado)

"FUI DE las primeras personas en participar como un verdadero asesor profesional de las candidatas en materia de belleza. Me enteré que la decisión de la organización del concurso fue motivada para reducir costos. Pero creo que la idea de los directivos era sacara algunas personas que protagonizaron bochornosos espectáculos, los cuales terminaron por deteriorar la imagen del reinado.
"También pienso que con esta medida se va a perder gran parte del 'show' que rodea al concurso. Los estilistas son quienes verdaderamente conocen a las niñas que están acompañando. Ahora, sí ellos no las acompañan y las aconsejan, el papel que ellas vayan a cumplir no va a ser tan bueno como se hubiera podido conseguir. Habrá que ver si en las próximas ediciones se sigue aplicando esta regla".


GERMAN PALOMINO
(lO años asistiendo al reinado)

"SI SE fijaron, se habrán dado cuenta que las reinas no estuvieron tan bien arregladas como en años pasados. Definitivamente el reinado nunca será lo mismo si se continúa empecinadamente con estos cambios. Si lo que se buscaba era bajar los costos para que las reinas no tuvieran problemas económicos, la verdad es que de esta forma no van a sacar nada. Los costos han subido porque el concurso ha sufrido una evolución.
"Debían fijarse, por ejemplo, en lo que cuesta un traje de Coronación. Ahí sí se debía ejercer un control, pues cada vestido vale una fortuna. El reinado no puede seguir funcionando así. Además, por abaratar los costos del concurso, se llega a que a él asistan peluqueros de dudosa calidad. La diferencia se ha notado tanto que el entusiasmo de peluqueros, estilistas y diseñadores no ha sido en esta ocasión como el de otros años. La única conclusión es que el reinado va a decaer sin remedio si no se reconsideran las reformas realizadas".


ALFREDO KARUT
(4 años asistiendo al reinado)

"EL CAMBIO que se presentó ayudó mucho a disminuir los costos que tenían que afrontar las representantes de cada departamento. Sin embargo no es tan cierto aquello de que se cobran millonadas a cada una de las niñas por ayudarlas en su peinado y maquillaje. Tal vez sólo uno o dos peluqueros estén dentro de esa categoría, aunque muchas veces esto es falso, puesto que hacen es inflar las cifras que cobran para darse prestigio ante su clientela.
"El problema es que algunos peluqueros se hicieron conocer en Cartagena por su pésimo comportamiento y los escándalos que protagonizaron. Pero otros mostraron un gran carácter, enseñando una gran calidad en su trabajo. Por eso la presencia de los peinadores es básica para el reinado. Lo que debería hacer la organización del certamen es permitir a los nuevos peluqueros que gocen de más facilidades para participaren Cartagena al lado de las reinas para evitar un monopolio".



ALFONSO AMAYA
(5 años asistiendo al reinado)

"PIENSO QUE la medida ordenada por la dirección del concurso es acertada, siempre y cuando no se convierta en un monopolio. La idea es que otros peluqueros puedan asistir cada año. Los que estuvieron este año deben ser rotados, reemplazados por otros en 1995. Esto sería maravilloso, pues hay una serie de peluqueros que trabajan muy bien y necesitan de oportunidades. De todas maneras debe haber un control sobre la calidad tanto humana como profesional, de los peinadores que vayan a ser contratados en un futuro por la organización y por los patrocinadores del Reinado Nacional de la Belleza.
"Lo ideal es que la medida se mantenga pero que posea alguna reglamentación. Con respecto a lo de los costos, creo que se abarataron un poco, pero la verdad es que el control se debería extender a otras áreas del certamen y no solamente a la parte que manejean los estilistas y maquilladores. Pero, pase lo que pase, el reinado no va a perder la categoría y la belleza que lo caracterizan".


RAFAEL RAMOS
(30 años asistiendo al reinado)

"FUI El pionero. Llevó más de 30 años asistiendo a Cartagena. Considero que la medida no representa ningún beneficio para el concurso. Se suponía que el objetivo era retirar los dineros calientes, pero esto no se puede controlar diciéndole a las candidatas que no lleven a su peinador o estilista de confianza. Este fenómeno se viene observando desde 1980.
"Antes el concurso se caracterizaba por ser muy 'glamoroso' y elegante. No cualquier niña iba al reinado, sino aquellas de una gran formación moral e intelectual, lo cual se ha ido perdiendo".



JORGE PASTOR
(10 años asistiendo al reinado)

"SUPUESTAMENTE ESTE mecanismo era para rebajar costos a las candidatas de los departamentos más pobres, pero la realidad es que así los gastos no van a bajar. Lo que quieren es montar una categoría especial de maquilladores y peinadores, quienes son los encargados de manejar a sus anchas a las niñas que fueron al reinado. ¿Cómo no aplican la misma regla para los diseñadores del vestuario de las candidatas? A Cartagena son muchos los que van a hacer negocio. Tanto el peinador como el diseñador saben que si la candidata que tienen gana, se le viene una larga lista de contratos de publicidad y modelaje, lo que representa un año más de trabajo.
"Los peinadores y maquilladores nuevos somos los más duramente afectados. Una pequeña elite es la que está manipulando a su antojo a las candidatas en Cartagena y eso no es justo con aquellos que trabajamos bien y con gusto".

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