Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/12/05 00:00

"Todos me ven como un cajero"

El alcalde Garzón respondió a las críticas que se han hecho a algunos de sus programas y anunció decisiones, como el cobro de valorización.

Lucho fue enfático en advertir que la fase III de TransMilenio se hará en las carreras séptima y décima, rechazó cualquier posibilidad de carriles exclusivos para buses, de cerramientos y del imperio de los vendedores ambulantes en el espacio público. Frente a la reelección el alcalde dijo que nadie, ni siquiera él, es invencible en la vida pública.

SEMANA: ¿Cómo ha sido el tránsito de ser oposición a ser gobierno?

Luis Eduardo Garzón: Uno gana poder generando confianza y gobernando. Eso he hecho durante este año y también he aprendido mucho de lo que es la gestión pública.

SEMANA: En este primer año, ¿ha habido ruptura o continuidad con las anteriores administraciones?

L.E.G.: Estamos manejando un continuismo de la ciudad en cosas como la política financiera. En el tema del transporte mantenemos las reglas de juego. No hay ni habrá carriles exclusivos para buses como se ha dicho.

SEMANA: Pero, ¿usted tiene un acuerdo con los transportadores para frenar a TransMilenio?

L.E.G.: Aparte de los terminales satélites no hay ningún acuerdo. La construcción de la Fase III de TransMilenio en las carreras séptima, décima y en la calle 26 no está en discusión. Todas se harán. Lo que sí se está discutiendo es si la otra troncal se hace en la avenida 68 o por la Boyacá. Anunciaré esa decisión en las próximas dos semanas.

SEMANA: Entonces, ¿por qué existe este caos vehicular?

L.E.G.: El transporte tiene muchos elementos en contra. Tenemos un déficit de 7,3 billones de pesos para la malla vial. Para resolverlo voy a cobrar valorización que permitirá recaudar 875.000 millones de pesos, si el Concejo lo aprueba. El otro elemento es que nunca ha habido tantas obras al mismo tiempo en la ciudad, con un flujo vehicular tan alto como el actual.

SEMANA: Esta valorización es un reversazo a su promesa de no cobrar más impuestos...

L.E.G.: La valorización no es un impuesto sino una contribución, y eso lo dije en campaña. En lo que sí reverso es que dije que ese cobro sería concertado en plebiscito, pero me he encontrado con grandes dificultades para hacerlo. Asumo ese costo político, pues no quiero perder referendos.

SEMANA: Hasta ahí hay continuidad, ¿y los cambios?

L.E.G.: Los cambios están, primero, en el tema de salud. Nadie se había metido en un problema de la gravedad de 1.800.000 personas que no están en el sistema de salud. No puedo cambiar la ley 100, pero sí puedo trabajar en un programa de prevención y promoción, y por el mantenimiento de la red hospitalaria. Ahora estamos a la espera de que el gobierno decida los cambios en el sistema para desarrollar nuestra propuesta de crear una ARS mixta entre el sector solidario y el Distrito. Ese sería un complemento del programa Salud a su Hogar.

SEMANA: Este programa evoca lo que hace Chávez en Venezuela. ¿Está haciendo política con este tema?

L.E.G.: Toda acción pública genera política. A mí me recordarán por Bogotá sin Hambre como a Peñalosa por TransMilenio y a Álvaro Uribe por la seguridad democrática.

SEMANA: Sí, pero hay temas que pueden darse para un manejo clientelista, como los subsidios en vivienda que piensa dar.

L.E.G.: Bogotá no tenía subsidios. Por eso vamos a crear uno cercano a los ocho millones dirigido básicamente a la reubicación de la gente afectada por emergencias o en zonas de alto riesgo. Como me han cuestionado que si los entrego a través de Metrovivienda, estaría haciendo clientelismo; por eso, para que no haya ningún tipo de mediación política ni especulaciones, el Programa de Hábitat de las Naciones Unidas va a administrar ese plan.

SEMANA: La educación es uno de los temas donde más logros había de las anteriores administraciones y menos continuidad ha habido. ¿Qué está haciendo su gobierno?

L.E.G.: Mis prioridades son bajar los costos complementarios y la deserción en el ciclo básico. El Distrito va a invertir 8.700 millones por año para que el estrato 1 reciba la educación totalmente gratuita, y al estrato 2 le disminuya en 50 por ciento, en principio. Esos recursos se les transferirán a los colegios para mejorar calidad. La aspiración es que para el final del gobierno toda la educación sea gratuita para ambos estratos. En el tema de calidad, los colegios distritales han salido bien evaluados, pero vamos a mejorarla.

SEMANA: ¿Qué va a pasar con los colegios en concesión?

L.E.G.: No son mi prioridad. Los que hay se quedan, pero lo más urgente es remodelar 458 colegios que podrían sufrir graves estragos en caso de presentarse algún sismo.

SEMANA: Las clases medias y altas no están contentas con el manejo que usted le está dando al espacio público. Sus mensajes han sido confusos. ¿Al fin en qué se queda con el tema de las ventas ambulantes?

L.E.G.: El Plan Maestro de Espacio Público sacó a la superficie este debate. En esta administración manejamos el tema de manera diferente a las anteriores, que lo echaron debajo del tapete sin resolverlo. Eso de la ciudad exitosa -con 53 por ciento de pobreza y los vendedores ambulantes debajo de la alfombra- es puro cuento. Nuestra propuesta es visualizar la situación y buscar soluciones de acuerdo con las condiciones de esta ciudad.

SEMANA: ¿Pero dejará a los vendedores ambulantes en el espacio público?

L.E.G.: La alternativa es agruparlos en ciertas zonas de la ciudad que sean destinadas para ellos y en ciertos días, como en Las Ramblas, en España. Los vendedores ambulantes son la punta del iceberg y, para enfrentar la ilegalidad y el contrabando, estamos proponiendo un pacto de cumplimiento en el que si ellos no tienen la identificación correspondiente no pueden estar en la calle. Pero detrás de ellos están las grandes empresas que distribuyen productos que también aprovechan el espacio público y que deben pagar por él.

SEMANA: Pero volver a los cerramientos sí es un retroceso.

L.E.G.: La iniciativa de los cerramientos surgió de un concejal de la bancada peñalosista. Quiero dejar claro que no habrá cerramientos y que sobre este tema no hay ningún decreto firmado, como se ha dicho.

SEMANA: Existe la sensación de que entre la administración y el Concejo regresaron las prácticas clientelistas, los puestos.

L.E.G.: No acepto ninguna decisión bajo presión o bajo chantaje. Las decisiones que hemos tomado se han hecho sobre la base de poner la discusión en la ciudad. Muchas cosas se han aprobado pero nunca por presiones.

SEMANA: Algunos de sus partidarios se quejan de que Samper y Horacio Serpa tienen mucha incidencia en la administración...

L.E.G.: Yo estoy con mucha gente de todo lado, y si están donde están es porque ven al Polo Democrático como una alternativa y porque son gente con capacidad de gestión. Ninguno de los que ustedes mencionan ha venido a pedirme nada. En la ETB, por ejemplo, trabaja la hija de Serpa, que no es ninguna cuota sino una profesional competente para el cargo que ocupa.

SEMANA: Las últimas cifras indican que hay un deterioro en la seguridad de la ciudad.

L.E.G.: Recibí la ciudad con 23 homicidios por cada 100.000 habitantes y ahora vamos en 17. Hemos dado continuidad a la línea de Antanas Mockus y además estamos trabajando para disminuir la violencia intrafamiliar, el abuso sexual y otros aspectos que antes no se contemplaban. Donde tenemos dificultades es en atraco callejero y hurto, para lo cual ya tenemos un plan con la Policía.

SEMANA: Y sobre el paramilitarismo, ¿qué tan fuerte es la presencia en Bogotá?

L.E.G.: El Ministerio de Defensa y los órganos de seguridad del Distrito me aseguran que no hay paramilitares en la ciudad, pero por otro lado ellos dicen que van a desmovilizar a un grupo que tienen acá. Yo sé que hay casos de reclutamientos por parte de guerrillas y paramilitares en algunas localidades. Por eso le he pedido claridad al gobierno nacional, porque si es cierto que existen, entonces los informes han sido mentirosos.

SEMANA: A usted se le ve como un hombre que se deja presionar por grupos de intereses.

L.E.G.: Mi talante ha sido siempre el de la concertación. Un gobernante se caracteriza no por dividir la ciudad sino por hacerla convergente. Eso no quiere decir que no haya debate, pero no debo gobernar sólo la ciudad para los que votaron por mí. Debe ser con todos los sectores.

SEMANA: ¿Cómo define su estilo de gobierno?

L.E.G.: Uribe y yo hemos marcado una forma de hacer política más ligada al pueblo, con la diferencia de que yo trabajo la institucionalidad y él la rompe. El talante del alcalde es contacto directo con el ciudadano común y corriente.

SEMANA: ¿Cuál ha sido su mayor acierto y su mayor error?

L.E.G.: El mayor acierto ha sido comunicar que se requiere una ciudad integral. Un alcalde es un convocante de política y creo que lo estoy haciendo. Y mi mayor falla puede ser al tiempo mi mayor virtud: soy buena gente, a veces se requiere mano dura y, como no la tengo, creen que soy un imbécil.

SEMANA: ¿Y cómo le ha parecido el poder?

L.E.G.: Me aburre el protocolo de tener que saludar a tanta gente. Otra cosa es que todo el mundo me ve como cajero automático: todos me piden, nadie me consigna y, además, se saben las claves.

SEMANA: ¿Qué opina de la reelección?

L.E.G.: En la vida pública no hay nadie invencible.

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