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| 11/3/2002 12:00:00 AM

Tomando el control

Con una nueva estrategia de seguridad y con la acción decidida del gobierno de combatir a los violentos Antioquia se la está jugando por retomar su tranquilidad.

No habia caido aún la tarde cuando empezó a oírse el traqueteo de los disparos en el barrio El Salado de la comuna 13 de Medellín. Julián Garcés no se extrañó en un principio ya que este sonido se había vuelto habitual desde hacía un año cuando las milicias urbanas, los paramilitares e intermitentemente la Policía se enfrentaban, buscando una mejor posición en el control de la zona.

Pero esta vez la historia parecía tener otra cara. Garcés vio al contingente de las fuerzas unificadas penetrar fuertemente armado y decidido a tomar el control de los barrios más altos sin importar que francotiradores les dispararan desde algunas ventanas estratégicas. Esta incursión, ocurrida a comienzos de octubre en Medellín, fue el comienzo exitoso de una estrategia que pretende devolverle a la capital de Antioquia la tranquilidad de sus barrios. Y si bien las imágenes que todos los colombianos vieron en los medios de comunicación fueron impresionantes hoy la tranquilidad y la presencia total del Estado va llegando de nuevo a esta zona de la ciudad, habitada en su mayoría por familias de escasos recursos.

Se ha dicho insistentemente que Medellín resulta ser el laboratorio de los procesos de violencia que se gestan en el país. Y una expresión de esto ha sido el empoderamiento de grupos de milicias urbanas en los barrios, buscando ampliar su poder como respuesta a la intención de los grupos armados de trasladar el conflicto rural a las ciudades.

Detrás de esta ofensiva del Estado hay una estrategia de trabajo mancomunado entre el Ejército, la Policía Metropolitana, la Policía Antioquia, la Fuerza Aérea, la Fiscalía, el CTI y el DAS, en asocio con las autoridades civiles, que ha permitido enfrentar eficientemente las milicias urbanas de la guerrilla y de paso neutralizar bandas y grupos delincuenciales.

Esta estrategia se desarrolla y coordina rigurosamente cada semana en la cumbre de seguridad, presidida por el alcalde y el gobernador, y en la que tienen asiento todas las fuerzas. Allí se unifican criterios y se adoptan las estrategias que permitan actuar eficazmente, no sólo en la capital antioqueña sino en todos los rincones del departamento. Hasta el momento han realizado 20 operaciones conjuntas y su eficacia quedó demostrada en la reciente Operación Orión, que le devolvió la calma a la comuna 13 de Medellín en el sector occidental de la ciudad. Experiencia que repetirán en otras zonas neurálgicas de la ciudad hasta retornar la tranquilidad de los medellinenses, tal como lo confirma el comandante de la Policía Metropolitana, general Leonardo Gallego, quien también debe responder con sus 5.300 policías por los otros 10 municipios vecinos que conforman el área metropolitana.



Muchos frentes

El general Gallego ha basado su trabajo en la política de seguridad integral impartida por el gobierno. "Nos centramos en la vigilancia urbana y rural, la integración con la comunidad a través de escuelas de seguridad ciudadana, frentes de seguridad local, redes de apoyo ciudadano, red de seguridad empresarial y este año lanzamos la red de seguridad y vigilancia privada". En este momento hay unos 1.300 frentes en los que operan más de 100.000 personas.

Un eje importante de estos grupos y de la responsabilidad ciudadana es el número único de seguridad y emergencias (123), que procesa diariamente 25.000 llamadas y ha sido un arma fundamental para enfrentar los numerosos problemas de los antioqueños.

Aunque desafortunadamente el número de homicidios ha crecido un 6 por ciento y los atentados terroristas un 18 por ciento, otros indicadores muestran que la nueva estrategia de seguridad tiene futuro. Las lesiones comunes se redujeron 25 por ciento, los secuestros urbanos 48 por ciento, los hurtos bancarios 31 por ciento y el robo de motos 3 por ciento.

Sin duda estas cifras mejorarán mucho más con la llegada de 2.000 nuevos policías profesionales que reforzarán la seguridad de los antioqueños.

Por su parte, la administración municipal está segura de que hay que acompañar estas acciones con ideas creativas. Por eso el alcalde de Medellín, Luis Pérez Gutiérrez, ha propuesto la compra de la guerra dándoles trabajo y un incentivo a los actores armados para que se reinserten a la sociedad, pero también ha tratado de generar empleo de choque con obras públicas. Además ha organizado mesas barriales de diálogo y concertación en 44 barrios de la ciudad, con las que espera crear conciencia de convivencia y hacer que se apropien de sus espacios de participación.

Soluciones integrales, no sólo policivas y militares, buscan devolverle la tranquilidad a una de las regiones más pujantes del país, pero que debido al conflicto y a los problemas económicos han afectado a la población. Por eso, como afirma Jorge León Sánchez, secretario de Gobierno municipal, "el conflicto de Medellín hay que despresurizarlo y una clave es permitiendo que la gente se exprese y pueda tener con qué vivir".



Antioquia segura

Si bien el centro de atención de seguridad de las últimas semanas ha estado en Medellín para nadie es un secreto que Antioquia ha sido, a través de todos los años del conflicto, una región apetecida por los distintos actores armados. Su potencial estratégico y económico, así como el territorio extenso y difícil de vigilar, lo han convertido en una suerte de botín útil para todos los fines. De hecho, la presencia creciente de frentes de las Farc, ELN y los paramilitares son un reto permanente para la Fuerza Pública, que busca la seguridad de la región.

Por eso no deja de ser una magnífica noticia para Antioquia que en lo que va corrido de este año no se hayan presentado asaltos a poblaciones, como los ocurridos en años anteriores, que las dejaban prácticamente destruidas. También hay una impresionante reducción en el tema de las masacres, otro de los grandes azotes del departamento. De 104 registradas en 2001, este año entre todos los actores han producido siete.

Parte de estos logros, como el que los antioqueños estén cada vez más recorriendo las carreteras del departamento, se debe, dice el comandante de la Policía de Antioquia, coronel Pedro Antonio Molano Bonilla, al regreso y permanencia de los uniformados en todos los rincones. De los 102 municipios, "sólo faltan por cubrir Argelia, Abriaquí, Campamento y Olaya, cuyos comandos están en construcción y en cinco meses podrán contar con uniformados de la institución".

Con estas estrategias y con la acción decidida del gobierno de combatir a los violentos, tanto a nivel rural como en las urbes, Antioquia se la está jugando toda para derrotar a quienes buscan generar intranquilidad y de paso frenar el desarrollo que requiere con urgencia la región.
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