Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2002/04/22 00:00

Tomar vuelo

Las aerolíneas han tomado todas las medidas para que las pérdidas de años anteriores no se vuelvan a repetir.

Tomar vuelo

Las aerolineas tuvieron en 2001 un año particularmente turbulento. Los atentados del 11 de septiembre y el consecuente aumento del precio de los seguros fueron apenas el último golpe que recibieron las líneas aéreas en el mundo y en Colombia. Ya antes habían sufrido por el encarecimiento del combustible que trajo la subida de los precios internacionales del petróleo. Esto incluso llevó a la quiebra de renombradas compañías internacionales del sector, algo que mostró que la aviación comercial es un negocio realmente muy frágil.

En Colombia pasó todo esto y más. El mercado local completó un estancamiento de seis años pues el número de pasajeros transportados hoy en día es similar al de 1994. El exceso de capacidad instalada llevó a que los aviones volaran cuasivacíos. Esto se tradujo en multimillonarias pérdidas para las compañías y llevó a la decisión de los accionistas de Avianca y Aces de fusionar las empresas como la mejor —y quizá la única— manera de mantenerlas a flote. Una unión que tropezó con la objeción de las autoridades antimonopolio, que objetaron en primera instancia la integración. Sólo después de seis meses y de sortear con éxito varias instancias jurídicas las aerolíneas obtuvieron luz verde para el negocio a fines de 2001.

Al cierre del año Aces registró pérdidas por 13.636 millones de pesos. Y Avianca, pese a que aumentó sus ventas en 10,1 por ciento, registró pérdidas por 278.514 millones de pesos. El consuelo es que son menores a las registradas el año anterior, que fueron de 414.382 millones de pesos. No obstante, a lo largo del año se tomaron muchas medidas para evitar que la compañía siga perdiendo plata.

Como parte del proceso de fusión Valores Bavaria capitalizó la empresa al inyectarle recursos que superaron los 600.000 millones de pesos. De hecho, buena parte de las pérdidas que arrojó Valores el año pasado se explican por el saneamiento financiero de Avianca, que se contabilizaron con signo negativo en las cuentas de resultados de la holding. La capitalización, junto con la reestructuración de las deudas de la aerolínea, permitió que Avianca disminuyera su pasivo financiero de 399.858 millones de pesos en 2000 a 150.971 millones en 2001.

De manera que el balance de Avianca ya quedó saneado. Ahora lo que falta es mejorar la eficiencia para garantizar resultados operacionales positivos hacia adelante. Ese es el gran reto de la fusión con Aces. De acuerdo con estimativos preliminares los ahorros que se derivan de la unión de las dos aerolíneas estarán entre 58 y 98 millones de dólares al año.

La fusión ya se encuentra en su primera etapa, que consiste en unificar los itinerarios de ambas aerolíneas. Una vez perfeccionado el itinerario conjunto, algo que se dará en las próximas semanas, seguirá una segunda etapa, que consiste en la integración operativa y administrativa de las compañías. Es un proceso gradual y sólo al final del mismo se empezarán a ver los mayores ahorros de la unión.

Por eso se espera que en 2002 Avianca continúe arrojando pérdidas, aunque menores. Los resultados dependerán de muchos factores: de la velocidad con que se logre integrar las dos compañías, de la evolución del tráfico de pasajeros y de dos variables clave, que son el precio del dólar y del combustible. Dado que el alquiler de los aviones se paga en dólares y la gasolina pesa mucho en los costos, estas dos variables influyen en los resultados.

El entorno en que se moverá Avianca-Aces es difícil. En el mercado interno enfrenta la competencia de aerolíneas más pequeñas, como AeroRepública, que en los últimos años ha incrementado consistentemente su participación en el número de pasajeros transportados. Y afuera el reto es aún mayor, pues las aerolíneas del mundo entero se han consolidado y han conformado poderosas alianzas frente a las cuales una compañía comparativamente pequeña, como es Avianca-Aces, deberá esforzarse mucho para encarar exitosamente.

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