Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/12/03 00:00

Totó la Momposina

Embajadora del folclor colombiano, ha hecho bailar y cantar a todos los continentes. Una estudiosa de la herencia folclórica de nuestras costas.

Cantantes hay muchas, millones. Pero cantadoras de verdad, que no sólo llevan la música y los ritmos ancestrales en su sangre, sino que se encargan de difundir, buscar y enseñar su folclor raizal, quedan ya muy pocas. Aquellas mujeres que guardan con sus voces la tradición de su pueblo, contadoras de historias, promulgadoras del baile y la fiesta, las que rinden homenaje a los vivos y los muertos, a su gente y a su patria. Una de ellas es Sonia Bazanta de Oyaga, Totó la Momposina. Totó, que fue el apodo que le dio su madre desde pequeña, nació en Talaigua, en la isla de Mompox, en el río Magdalena. Creció rodeada de música: su padre era baterista, y su madre, cantante y bailarina. La cantadora Ramona Ruiz es su maestra y de ella aprendió el arte de conservar las tradiciones. Y a viajar desde muy joven, de pueblo en pueblo, aprendiendo sus historias y cantos. Estudió música en el conservatorio de la Universidad Nacional y años después ingresó a la Sorbona, en París, a tomar cursos de danza, historia y antropología. Además, ha investigado la herencia folclórica de las Costas Atlántica y Pacífica colombianas, al igual que las tradiciones africanas, indígenas y europeas que influyeron en ella. Con su afinadísimo oído, su virtuosa voz y su alegría de 'coco y maní' logra hacer bailar al son de cumbias, bullerengues, chalupas, garabatos y mapalés. Pero también despierta las más profundas emociones al entonar un bolero. Su gran salto a la fama lo dio en Estocolmo, en 1982, cuando se presentó en la entrega del Nobel, donde se premió a Gabriel García Márquez. A partir de entonces decidió probar fortuna en el exterior y se convirtió en la más importante embajadora de la cultura colombiana y en una representante del género conocido como World Music. Es conocida en Norteamérica, Europa y Asia, en donde ha dado conciertos en los principales escenarios. Ha trabajado con productores de la importancia de Peter Gabriel, ex integrante del grupo Génesis, y ha grabado en los famosos Estudios Real World, en Inglaterra. Para las nuevas generaciones que han vuelto a las raíces musicales de su tierra, como la Mojarra Eléctrica o Andrés Cabas, ha servido como influencia, a pesar de ser una fiel defensora del folclor auténtico y sin fusiones modernas. Hoy reside en Londres, con su hija Eurídice y su esposo. Pero, a pesar de pasar tanto tiempo alejada de su tierra, no ha perdido sus costumbres y sus creencias. Sus visitas a Colombia son constantes. Acá prefiere montar en bus a que la recojan en carros con chofer enviados por su disquera, porque no hay cosa que disfrute más que el contacto con la gente. Aunque se encuentre en un restaurante elegante, se come el pescado con la mano, como aprendió desde pequeña, porque los cubiertos le roban su verdadero sabor. Y siempre canta descalza, en un contacto casi místico con la tierra, de la cual parece conocer todos los secretos. *Periodista de SEMANA

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