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| 1/20/1992 12:00:00 AM

TURISMO Y VACACIONES

OCHO DESTINOS Y UN VIAJE SUBMARINO
HACER UN RECUENTO DE LAS VECES en que el mar ha sido testigo del paso de la historia sería un trabajo de nunca acabar, pero no imposible. Para algunos empezaría en el descubrimiento de América y terminaría en las expediciones del presidente Gaviria. Para otros, comenzaría con la hazaña de Moisés en el mar Rojo y posiblemente culminaría en la época de los vikingos. Pero, lo cierto es que no existe a ciencia cierta un punto de partida de la historia marina, pues, los recopiladores de acontecimientos perdieron en algún día del calendario las cuentas y uno que otro evento pasó inadvertido en el gran libro de la historia.
Sin embargo, para nadie es extraño que el mar en toda su extensión ha sido puente entre países, culturas e ideologías. También un paraíso misterioso. Y qué decir del cuadro de inspiración de escritores, directores de cine, poetas y cuanto ser humano encuentra en sus profundidades un espacio de placer y regocijo. Por eso, cada vez que se encuentra una nueva visión del mar, el deseo de sumergirse en aguas de misterio y secreto se convierte en el reto de miles de aventureros.
Por fortuna, existen corsarios contemporáneos que promueven este sueño de aventura. Por una parte, promocionan los mares como fuente de diversión y esparcimiento. Y por otra, tienen la capacidad de enseñar la mejor forma de conquistar los horizontes acuáticos.
En Colombia, Aviatur y Cruceros de Colombia son los encargados de este trabajo. Labor que tiene como escenarios el mar Caribe y el océano Pacífico, con la participación de Cartagena de Indias y los lugares más representativos del país para la actividad, como Capurganá, San Andrés, Providencia y Taganga, en el Caribe; y en el Pacífico, Gorgona, Malpelo y la costa chocoana. Un numeroso carrusel de posibilidades para alcanzar la estrella de las profundidades.
A partir del mes de enero de 1992, se anunció como regalo de año nuevo, cursos bimensuales de buceo. Quince días de aprendizaje divididos en tres momentos: teoría, práctica en piscina y salidas con inmersión en el mar.
Así es que con escenarios listos y con guiones específicos los corsarios del siglo XX podrán conquistar las profundidades de las costas colombianas con la seguridad de un encuentro con el misterio y la magia de las sorpresivas aguas marinas.
Es hora de montar el caballito de mar y empezar el recorrido por un mundo exótico y fascinador.

A ORILLAS DEL CARIBE
El mar Caribe arrulla las costas colombianas con sus aguas claras y tibias, con interesantes formaciones de corales y gran cantidad de esponjas, crustáceos y peces. Representantes marinos encargados de recibir a los aventureros para pasearlos por cada uno de los profundos rincones de su mundo. Además por el Caribe desfilan ángeles franceses, reinas, cromis azules, cofres, globos, pargos, meros, chernas, barracudas, tortugas, mantas y morenas.
También es frecuente toparse con una gran langosta o ser estrechado por los ocho brazos del pulpo. Un caluroso recibimiento para continuar de la aleta de los delfines por conquistar cada uno de los muelles.
Capurganá inicia el carrusel de posibilidades en buceo. Sus playas blancas y la apacibilidad de sus aguas invitan a disfrutar del azul profundo para olvidar el lujo y las compras. Un escenario a dos mil metros de profundidad que permite el encuentro con la fauna y vegetación característica de las aguas del Caribe que baña la región.
Ahora bien, si la idea es mezclar historia, tradición y burbujas en el viaje, Cartagena recibe a los turistas con los ecos de los antepasados. Y muy cerca de allí las islas del Rosario con sus cálidas brisas que invitan a realizar interesantes inmersiones. Aquí se cumple el principio de combinación turística a orillas del Caribe, una expedición misteriosa bajo el agua y un contacto directo con la historia en tierra firme.
Pero la exploración submarina también cuenta con otros destinos. El turno es para San Andrés. Una isla vacacional con grandes hoteles, restaurantes, comercio y lo más importante, un mar que baña cada rincón de la isla. Arrecifes, cantil, caverna y naufragios son los atractivos de buceo en la isla para los marineros del año.
Y a 20 minutos de San Andrés, Providencia también participa en el universo del buceo. Un paraíso colombiano fuera de las presiones de la civilización, es el regalo de la naturaleza para las prácticas de buceo en este siglo de acción y aventura.
Finalmente, Taganga cierra el homenaje del Caribe a los turistas. Este tranquilo pueblo de pescadores artesanales a pocos minutos de Santa Marta, ubicado sobre una bahía de aguas profundas ofrece más de 30 lugares exóticos para practicar el buceo. Aquí el tiempo se detiene en los arrecifes, cantiles y cavernas donde los guardines de la bahía, metro a metro de profundidad, descubrirán el misterio del azul marino.

Por el Pacífico
Tres giros al timonel y las aguas del mapamundi cambian de nombre. Aparece el océano Pacífico como anfitrión del homenaje para la expedición del 92. Tiburones martillo, aletiblancos y las ballenas jorobadas danzan tranquilamente mientras los marineros alistan los tanques de oxígeno, controlan la respiración y entran en contacto con el agua.
La travesía continúa en las aguas de Gorgona. Hoy, la
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