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| 5/27/2006 12:00:00 AM

Un cambio de cara

La construcción se logró estabilizar en Bucaramanga. Aunque la Vivienda de Interés Social no arranca, la ciudad está cambiando con obras en los estratos medios y altos.

Aquienes hace un tiempo dejaron de visitar Bucaramanga, y ahora vuelven, la ciudad se les muestra un poco diferente.

De encontrarse con las mismas edificaciones, los barrios calcados y las calles sin cambios, ahora saltan a la vista los nuevos edificios, urbanizaciones donde antes asomaban enormes casas y construcciones en sitios antes baldíos.

Los cinco últimos años recompusieron un poco la estructura de la ciudad, sin sumar aún las nuevas obras por cuenta del Metrolínea y otros proyectos que están por iniciar.

Y de esto ha sido en parte responsable la reactivación de la construcción. Mientras que durante la crisis de finales de los 90 la actividad se paró por completo y prácticamente no era posible conseguir una vivienda nueva, ahora la oferta es amplia y el sector, a modo de ver de los propios constructores, está en un proceso de estabilización.

El arranque del sector comenzó en 2001 y tuvo su mayor crecimiento el año siguiente, tras lo cual ha mostrado reducciones leves, la principal en 2004, pero todo, según Juan Guillermo Palacio, presidente de Camacol Santander, es sólo el ajuste a la nueva realidad económica.

Mucha de la reactivación ha sido simplemente aumento de la demanda, en el que jugaron un papel importante la baja en las tasas de interés y la baja de rendimientos en otro tipo de inversiones. Entonces, se volvió rentable comprar finca raíz.

Y lo nuevo…

El año pasado se licenciaron un poco más de 570.000 metros cuadrados.

En Santander, el mejor indicador es precisamente el área licenciada pues, según cuenta el presidente de la junta directiva de Camacol, la facilidad y el bajo precio de hace unos años para sacar una licencia hacían que muchos la tramitaran "para guardarla", mientras que ahora las exigencias son tantas, que tan solo quienes van a iniciar la construcción la solicitan.

Para el primer trimestre de este año, la oferta llegó a 2.727 unidades, de las cuales se vendió el 41 por ciento. Sigue siendo mayor la oferta de apartamentos, que compone el 67por ciento.

"La situación es alentadora", concluyen empresarios del sector.

El lunar

La Vivienda de Interés Social es el lunar. La construcción en este segmento ha sido prácticamente nula.

La oferta es baja, admiten los constructores, entre otras cosas por la dificultad para encontrar tierras, un problema originado en los planes parciales que debe realizar cada municipio para incorporar tierras con destino a nuevos proyectos de vivienda. "Esta nueva legislación no ha funcionado, no sólo aquí, sino en ninguna parte del país", admite Palacio.

Se trata de que cada municipio redefina la distribución de su territorio y determine a qué actividad estará destinada cada zona, ya sea para vivienda, comercio o industria, por ejemplo.

"Se teorizó mucho, pero a la hora de la verdad, no se ha podido aplicar".

El otro problema que ha tenido el desarrollo del sector fue la prohibición para construir en Piedecuesta, que se puede convertir en uno de los polos de expansión de la ciudad; sin embargo, sólo el año pasado se comenzó a expedir licencias, después de que empezará la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales.

Con esto, la mayor participación la sigue teniendo Bucaramanga, con 41 por ciento, a pesar de ser la ciudad con menores posibilidades de expansión. Por esto es que muchas casas están siendo transformadas en edificios de apartamentos; además, mucha gente está buscando vivir en las afueras.

En Floridablanca se ofrece el 40 por ciento de las viviendas nuevas, y en Piedecuesta, después del largo receso, ya se cuenta un 19 por ciento de oferta.

Estratos medio y alto se imponen

La mayor oferta de viviendas nuevas está en los estratos 3 y 4 porque allí está también la mayor demanda; sin embargo, el comportamiento de la vivienda de estrato alto es muy importante.

En el 4 está más de la mitad de la oferta, pues allí vive el mayor segmento de la población. Le sigue el estrato 3, con el 30 por ciento y, aunque el estrato 6 sólo tiene un 6 por ciento de participación, los costos y el área construida hacen que sean representativos a la hora de sumar.

La Mesa de los Santos es, sin duda, uno de los sitios preferidos por quienes habitan Bucaramanga. No sólo es el clima, cálido en el día y fresco en la noche, también su ubicación, a 45 minutos de la ciudad. Allí el proyecto de viviendas de descanso es sólido como la presencia de un buen número de industrias.

Pero, ahora se lanza la opción de proyectarla como área de expansión del área metropolitana de Bucaramanga.

En ese trabajo está el proyecto Colinas del Lago, que busca llevar a las familias a un contraste total: de la constante contaminación visual, sonora y atmosférica de la ciudad, al aire puro, los hermosos paisajes, los sonidos de la naturaleza y la seguridad. Todo, con servicios como pesca, equitación o piscina.

"Vivir lejos no es una idea tan descabellada, más con una oferta así", aseguró Carlos Alberto Gualdrón, de Conurbar Ltda.
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