Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2000/11/13 00:00

Un mercado incipiente

Las empresas colombianas de Internet tienen un largo camino por recorrer. Sin embargo las posibilidades que se vislumbran a futuro son inmensas.

Un mercado incipiente

Durante los últimos dos años la revolución de Internet ha invadido a América Latina, transformando radicalmente la industria tradicional de las comunicaciones. A diferencia de mercados más avanzados, como Europa Occidental o Estados Unidos, en Latinoamérica las fases de evolución de Internet están ocurriendo de manera simultánea. Es decir, el modelo de proveedores de acceso a Internet (ISP), los portales horizontales y verticales, el desarrollo del comercio B2C y B2B están todos desarrollándose al mismo tiempo y a la velocidad de Internet.

Este fenómeno tiene implicaciones profundas para las estrategias de negocios en Internet. Por ejemplo, los portales horizontales (StarMedia, Terra, Yupi, Yahoo! y otros) están luchando por una audiencia creciente pero relativamente pequeña, mientras el desarrollo del comercio electrónico está ocurriendo en un ambiente de baja penetración de Internet, sistemas postales lentos y poco confiables, poca introducción de tarjetas de crédito y altos costos de acceso a la red.

El ecosistema de Internet en América Latina está creciendo en importancia pero todavía depende de manera fundamental de la industria de las telecomunicaciones. Esta última superó los 45.500 millones de dólares en ingresos en 1999. Si se tiene en cuenta que durante ese período la mayoría de las economías de la región estaban saliendo de la recesión, la cifra no es nada despreciable. Este boom ha sido impulsado por diferentes variables que tienen que ver con las fuerzas tradicionales de demanda y oferta, pero también con la aparición de nuevas tecnologías y una mayor competencia en el sector. Esta apertura simultánea de los mercados de telecomunicaciones, el ‘despegue’ de Internet y la rápida aparición de tecnologías convergentes están forjando la veloz evolución de un ecosistema de Internet exclusivo para América Latina.

El reto más grande para el crecimiento y la evolución de este mercado naciente es el subdesarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones e informática que agrava el problema de conectividad. A pesar de esto existen grandes oportunidades para los negocios de Internet (las puntocom y puntonet). Pyramid Research tiene proyectado que los ingresos de Internet (conectividad y transporte o backbone, acceso a la red, web hosting y servicios profesionales) van a aumentar de 3.500 millones de dólares en 1999 a 21.200 millones de dólares en el año 2004, un crecimiento promedio anual del 43 por ciento.



Las empresas en línea y el caso colombiano

A pesar de las claras diferencias culturales, sociales y económicas que tiene América Latina con el resto del mundo, la mayoría de negocios en Internet han sido réplicas de modelos norteamericanos. No obstante, hay ciertas características únicas de las empresas de Internet en la región. Por ejemplo, mientras en Estados Unidos el fenómeno de Internet ha sido promovido y financiado por el sector privado y en particular por empresarios innovadores, en América Latina la intervención estatal ha sido vital para sentar las bases del crecimiento de la red. Asimismo, en Latinoamérica, en claro contraste con Estados Unidos, los operadores dominantes de telefonía local de cada mercado son por lo general los principales proveedores de acceso a Internet.

Colombia es un mercado singular. Por una parte, es uno de los pocos países de la región donde las principales empresas de telecomunicaciones (Telecom, ETB, EPM) siguen en manos del Estado, causando un serio conflicto de intereses entre gobierno, consumidores e inversionistas, y además retrasando importantes inversiones en el sector y manteniendo muy bajos niveles de conectividad con respecto al resto de la región. Pero también ha habido aciertos. En el campo de la regulación, por ejemplo, Colombia es pionera, siendo el único país con regulación para firmas digitales y comercio electrónico y con tarifas planas para el uso de Internet, lo que sin duda aumentará el número de usuarios conectados a la red.

Otra de las particularidades del caso colombiano es que el comercio electrónico ha sido promovido por los grupos económicos tradicionales y no por nuevas empresas independientes. La revolución de Internet no ha traído consigo las ya conocidas historias de jóvenes empresarios innovadores dispuestos a tomar riesgos. Esto ha detenido la innovación, pero al mismo tiempo ha permitido la creación de modelos de negocios más sólidos gracias a la base de clientes, el reconocimiento local, las redes de distribución y el acceso a capital que tienen estos conglomerados nacionales.

De otro lado, al igual que en el resto de la región, las instituciones financieras colombianas han entendido el potencial de Internet y han movido sus operaciones en línea. Falta ver si al igual que en Europa, los bancos deciden jugársela toda por Internet en busca de ventajas a la hora de introducir los servicios de banca móvil (m-banking) y se alistan para participar firmemente en las licencias móviles de tercera generación.



Dos retos hacia el futuro

El primer reto del país es aumentar el nivel de usuarios en Internet a través de mejoras en la conectividad. Para ello las empresas colombianas pueden mirar casos como el mexicano donde los conglomerados económicos están ofreciendo computadores con acceso a Internet a precios bajos y con financiación para promover la conectividad. O el caso brasileño donde las instituciones financieras están ofreciendo acceso a Internet gratis para sus clientes en busca de los ahorros que ofrece tener a sus clientes en línea. Igualmente, nuevas tecnologías de Internet móvil o acceso a Internet como WebTV también pueden ofrecer la oportunidad de incrementar la penetración en el mercado.

El otro problema de conectividad se refiere al acceso a las grandes redes de información en Estados Unidos. A comienzos del próximo año estarán listas las redes de Fibra Optica (FO) de Telefónica y Global Crossing, conectando a toda Suramérica con Estados Unidos, lo cual traerá consigo un aumento en la oferta de FO y una fuerte reducción en los costos de acceso.

El segundo reto tiene que ver con los negocios de contenido. Internet es global pero los negocios deben crearse para el usuario local. Así como Latinoamérica se diferencia del resto del mundo, cada país es un mercado distinto a los demás y se equivocan los que ven al mercado latino como un gran país. Es evidente que aquello que gusta en Caracas no necesariamente va a tener éxito en Santiago y lo que fue exitoso en Rio de Janeiro posiblemente no funcionará en Bogotá.

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