Viernes, 20 de enero de 2017

| 1994/05/23 00:00

UN PEOR PAPEL

La recesión mundial, la apertura y las importaciones golpearon por segundo año consecutivo a los papeleros colombianos.

UN PEOR PAPEL

LAS DOS PRINCIPALES PApeleras colombianas enfrentaron durante 1993 el tercer año consecutivo de la recesión que vive esa industria a nivel mundial. Mientras Propal vio aumentar sus pérdidas de 1.692 millones de pesos en 1992 a 10.344 millones de pesos el año pasado, Smurfit Cartón Colombia vio reducir dramáticamenté sus utilidades de 19.705 millones de pesos a 7.468 millones de pesos.
El exceso de oferta manda la parada en una situación que se generó por la disminución en el crecimiento de las principales economías industrializadas. Incluso las proyecciones que anunciaban una recuperación del precio del papel debieron aplazarse, ante la demora en los signos recesivos en Europa durante el año pasado. La utilidad operacional de las 19 compañías papeleras más grandes del mundo se ha desplomado en un 40 por ciento desde 1989.
Pero mientras en el extranjero las cosas son duras, en el interior del país los papeleros sufren por la apertura.
Antes de la internacionalización de la economía las importaciones de papel eran de 7.000 toneladas al año (1991), crecieron a 44.200 toneladas en 1992 y llegaron a 45.800 toneladas al cierre de 1993.
Las ventas de Cartón Colombia apenas crecieron 1.4 por ciento el año pasado. Las de Propal lo hicieron 9.4 por ciento. Las reducciones de costos implementadas por las industrias basadas en el país, las disminuciones en precios y los aumentos en los niveles de eficiencia, fueron insuficientes para combatir el creciente ingreso de productos y mejotar el panorama. Cartón Colombia se vio obligada a reducir el programa de inversiones para 1994, que estaba tasado en 8.000 millones de posos, mientras su dividendo se disminuyó a la mitad.
Y como no todo puede ser malo, el dinamismo del sector de las artes gráficas ha permitido que el segmento de papeles para imprenta y escritura mejore las perspectivas. No obstante, en medio de estos líos para los empresarios el consumidor puede salir beneficiado, pues se considera que los precios no subirán este año más allá del 5 por ciento.
La situación se ha tornado tan dramática que la industria ya se compara con la cafetera. "Somos parte del conglomerado de sectores que pasan por circunstancias similares, incluyendo el principal gremio económico: el cafetero. Unimos nuestras voces a las de ellos para solicitar al gobierno una concertación que permita a los productores nacionales mantener su dinamismo y contribución a la economía colombiana, que es, a nuestro juicio, garantía de bienestar futuro de la Nación", dijo, en la asamblea general de accionistas de Smurfit Cartón Colombia, Gustavo Gómez Franco, presidente de la compañía.
Por eso el sector clama, como otros, por un eficaz manejo de la tasa de cambio y un mayor control físico de aduanas, así como, en otro frente, por una disminución del gasto público con el fin de bajar la inflación. Para los papeleros está bien que se oxigene la economía con la apertura, pero no tanto que ahogue en tal magnitud sus intereses.
Para 1994, las cosas no pintan mejor, aunque en Estados Unidos hay síntomas de recuperación económica. Sin embargo, Europa sigue en letargo, mientras en el interior del país hay profetas del desastre que anuncian una recesión tras la restricción crediticia adoptada recientemente por el gobierno. Por ahora las esperanzas de recuperación están fincadas en 1995, cuando se prevé la recuperación mundial. Y cuando posiblemente habrá nuevas reglas del juego con el Presidente que se elegirá el mes entrante.

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