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| 3/12/2011 12:00:00 AM

Un potencial por aprovechar

A pesar de que las profesiones tradicionales siguen siendo la opción elegida por el 62 por ciento de los graduados, el mercado laboral abre oportunidades para quienes se forman en áreas técnicas y tecnológicas.

Es un hecho: Colombia necesita más tecnólogos. Así lo demuestran las necesidades laborales latentes en las organizaciones nacionales.

En la pirámide empresarial hay espacio para algunos perfiles directivos, pero en la zona media, allí donde se requieren conocimientos específicos sobre temas determinados, es donde se requieren los tecnólogos.

Debido a la falta de este tipo de expertos, las empresas se ven en la necesidad de vincular personal sobrecalificado para determinados cargos. De ahí que en ciertos sectores de la economía, como el petroquímico, sea frecuente encontrar ingenieros ocupando cargos que podrían desempeñar técnicos o tecnólogos capacitados para ello.
 
Su ausencia obedece, según los expertos, a varios fenómenos: el primero, a la idea de que un tecnólogo no es un profesional, por lo que en las familias se presiona a los jóvenes a estudiar carreras tradicionales. En segundo lugar, a la remuneración (mientras un tecnólogo recién egresado gana alrededor de 900.000 pesos, un profesional universitario recibe 1.300.000 pesos), y por último, a la escasa oferta de estas carreras.

En este sentido, el rector de la Universidad Externado de Colombia, Fernando Hinestrosa, afirma que “Colombia necesita, para su desarrollo, una educación tecnológica de alta calidad, diversificada, descentralizada y de grandes proporciones.
 
Creo que el fomento de la educación tecnológica es de los pasos más importantes que se tienen que dar. Y acá también es fundamental la consideración social del tecnólogo. Creo que en esta materia es fundamental y que en este campo su articulación con la empresa es indispensable y por demás, provechosa”.

Según datos del Observatorio Laboral del Ministerio de Educación, entre 2001 y 2009 se graduaron en el país 1.361.348 profesionales, de los cuales el 62 por ciento se concentran en la educación universitaria y el 18 por ciento en la formación técnica y tecnológica.

A pesar de las estadísticas, las estructuras organizacionales necesitan cada vez más trabajadores con competencias específicas. Según Patricia Martínez Barrios, rectora de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), “esta es una franja media de la pirámide ocupacional que no está ocupada por personas preparadas para tal fin, porque no hay suficientes tecnólogos”.

De hecho, la necesidad se evidencia aún más en las regiones, donde el talento en aspectos específicos brilla por su ausencia. Para Martínez Barrios, sectores como el turismo, la logística, la gestión y operación de plantas petroquímicas, la contaduría y la agroindustria ofrecen espacios laborales que deben ser ocupados por profesionales competitivos; por ello, la UTB le apuesta al desarrollo de la región Caribe con una amplia oferta técnica y tecnológica. El 30 por ciento de la población estudiantil de esta institución educativa pertenece a estos ciclos formativos.

Con visión empresarial

Otro panorama es el que tienen los ciclos de formación empresarial del Sena, que con un proceso integrado a la educación media con los estudiantes de cursos décimo y once con los que la entidad desarrolla programas de formación por competencias, les permite generar actitudes, habilidades, destrezas y aptitudes para forjar su propio negocio o incorporarse a fuerzas laborales tan específicas como la portuaria o la informática.

En 2010, el Sena ofreció 967.697 cupos: esta cifra incluye 620.643 para formación técnica y 296.686 para técnicos profesionales y tecnólogos.
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