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| 4/28/2007 12:00:00 AM

Una vida feliz y Exitosa

Esta semana, una de las empresas más ligadas a la idiosincrasia paisa queda en manos extranjeras. Un capítulo más en una historia en la que, hasta ahora, todos se sienten triunfadores.

Andrea Cortés sabe poco de economía. Nunca ha estado en una Bolsa de valores, no sabe qué es una acción y desconfía de los bancos. Nunca ha leído la sección económica de los periódicos y su única relación con el tema la tiene a la hora de mercar. Esa es, tal vez, su definición de economía: "Tener algo de plata para entrar al Éxito todos los días". Caminar por los pasillos de este hipermercado se le ha convertido en un ritual imprescindible desde cuando estaba pequeña y acompañaba a su mamá al Éxito ubicado en la Calle Colombia de Medellín.

Por eso, cuando conoce las noticias de que Almacenes Éxito ha comprado Cadenalco, Carulla o de que Casino -una empresa francesa- compró el 39 por ciento de las acciones del Éxito, o de que este miércoles la familia Toro -fundadora de este hipermercado- vende las últimas acciones que le quedan de la empresa... lo único que le importa de todo eso es que pueda seguir entrando a mercar al mismo almacén. "Con tal de que no me lo cambien mucho, pueden hacer lo que quieran", dice Andrea, ama de casa en el barrio El Estadio de Medellín.

Y, hasta ahora, puede estar tranquila. Antes bien, puede estar más que tranquila pues el Éxito tiene el firme propósito de invadir no sólo la capital antioqueña, sino a Colombia con otros almacenes y para ello ha venido desarrollando una estrategia agresiva cuyo logro más reciente fue la adquisición de Carulla-Vivero, anunciada desde el pasado 22 de agosto. Con esta operación, el coloso antioqueño quedó con ventas superiores a los 5,5 billones de pesos, 52.000 empleados, negocios en 53 ciudades, con 275 almacenes y el 47,5 por ciento del mercado. Cifras que poco le importan a Andrea, pero que en el día a día representan también mejorar la cobertura nacional con los Carulla, en Bogotá, y Vivero, en la Costa Atlántica.

Para las directivas del Éxito, adquirir Carulla significa consolidarse en la industria de alimentos. "Lo mejor de todo es que, más adelante, cuando la integración esté más consolidada, el cliente del Éxito podrá encontrar productos alimenticios que sólo eran posibles en Carulla, y viceversa", dice una de las directivas. Y es precisa en aclarar que no habrá una fusión en el futuro inmediato y que los 164 almacenes Carulla-Vivero de todo el país seguirán operando como han venido haciéndolo hasta ahora.

Esta noticia es un alivio para Andrea Cortés, quien sólo ha entrado una sola vez a un almacén de Carulla porque, según ella, los precios son más altos. "Puede que los almacenes sean más bonitos y sin tanta gente, dice, pero la plata no me rinde". En ese sentido, con la integración de las dos marcas pasará lo mismo que con la integración entre Cadenalco (dueña de SuperLey, Ley, Pomona, Superkids y La Candelaria) y el Éxito en 1995, los precios seguirán siendo los mismos para cada almacén.

Nadie asegura, sin embargo, que más adelante la competencia en el mundo de los supermercados y los hipermercados sea más apretada y marcas de talla internacional como Wal-Mart o la misma Carrefour obliguen al Éxito a cambiar de estrategia y convierta a las dos marcas más importantes del sector en el país en una sola. Pero, mientras eso sucede, la idiosincrasia de cada una seguirá intacta: "El pan de Carulla, que tanto nos gusta, seguirá siendo el mismo pan", dice Edith María hoyos, vicepresidenta financiera del Éxito.

Jugada maestra

Hay otra noticia que tiene sin cuidado a Andrea, pero que para la vida interna de la compañía significa mucho. Esta semana se anuncia otra gran novedad para Almacenes Éxito: la compra de las acciones que puso en venta la familia Toro y que representan casi el 24,96 por ciento de la compañía. Es decir, a partir de este miércoles, cuando se lleve a cabo la oferta pública de las acciones, una de las empresas más entrañables de los paisas dejará de estar en manos antioqueñas (el Grupo Empresarial Antioqueño quedará sólo con el 10 por ciento de las acciones).

Pero esta jugada ya se veía venir desde tiempo atrás. Incluso, en 1994, con la entrada de Makro al país, Gonzalo Retrepo, presidente de la compañía, ya anunciaba la necesidad de un cambio para incursionar en las grandes ligas de los hipermercados. Luego, en 1998, llegó Carrefour, la segunda cadena de supermercados más grande del mundo, y las directivas del Éxito sabían que eso significaba mejorar sus locaciones, comprar lotes estratégicos en las principales ciudades y llegar a nuevas regiones. En otras palabras, hacer del Éxito una empresa de tradición familiar, un fuerte competidor multinacional. Y así lo han hecho. Hoy Almacenes Éxito es la número 182 en el ámbito mundial, y en América Latina, la número 12.

Números que, en definitiva, fueron el mayor atractivo para que la marca chilena Cencosud, una de las empresas que más conocen el mundo de los supermercados, se interesara en Colombia y viera en las acciones de la familia Toro una muy buena posibilidad para hacer negocios.

Aunque no se sabe qué va a pasar este miércoles con la venta a martillo en la Bolsa de Valores de Colombia, es seguro que Casino de Francia -dueña del 38,6 por ciento del Éxito- participará como comprador y ejerciendo un acuerdo de preferencia que se lo permite. Al comprar las acciones de los Toro estarían quedándose con casi el 64 por ciento y el control de la compañía. Sin embargo, Cencosud podría ganar si hace una mejor oferta que Casino. En cualquiera de los dos escenarios, la familia Toro estaría haciendo el negocio de su vida: recibiría 330 millones de dólares aproximadamente.

Pero ¿qué significa que la familia Toro se desprenda por completo de la empresa? En términos reales es una decisión que conviene a los intereses del Éxito. La familia Toro -que, contrario a lo que la gente suele pensar, está conformada por cerca de 50 personas, entre familiares y relacionados con el fundador de la compañía, Gustavo Toro Quintero- desde 2004 había manifestado su intención de vender sus acciones. ¿La razón? Ya no estaban recibiendo los dividendos a los que normalmente los tenía enseñados el Éxito. La misión expansiva de la compañía los obligaba a todo lo contrario: inyectarles capital a los almacenes.

Jorge Torrado, quien asesora actualmente a la familia Toro en todo el proceso de venta de las acciones, dice que si bien no se puede negar la nostalgia que representa dejar un negocio que tiene más de 50 años y que empezó como un pequeño almacén en el sector de Guayaquil en el centro de Medellín, ellos se ven compensados por estar haciendo "el negocio de sus vidas".

Un negocio redondo, producto de la visión futurista que ni su propio fundador alcanzó a imaginar cuando notaba que su almacén de la calle Alhambra, frente al Palacio de Justicia, en el sector de Guayaquil, se convertía, año tras año, en un punto de encuentro para las personas de su ciudad. Hoy es más que eso. Hoy, muchos colombianos no sólo lo tienen como su 'tienda' preferida, sino que se ha logrado convertir en la cadena de hipermercados insigne de Colombia.
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