Viernes, 19 de diciembre de 2014

| 1985/05/13 00:00

VALLE

VALLE

DE CALI AL PACIFICO
El Valle es uno de los pocos departamentos del país que ofrece atracciones turísticas en todos los climas y de todas las clases. Desde la salsa y las iglesias de Cali, pasando por las pujantes ciudades, hasta las hermosas playas del Pacífico.
Sin duda el centro turístico del departamento es Cali con sus mujeres bellas, sus monumentos, su arquitectura y toda su salsa.
Nadie que visite a Cali desde otra ciudad del país deja de sorprenderse con el comportamiento cívico de todos sus habitantes, lo organizado del tráfico y esas filas derechitas en los paraderos, donde la gente espera paciente para abordar el bus, después de una jornada agotadora de trabajo. Es algo que cualquiera se pregunta: ¿Por qué los caleños, tan bulliciosos a veces, tan parranderos, tan extrovertidos e independientes, dan ejemplo de buenos ciudadanos al resto de colombianos? Hay muchas respuestas a esa pregunta, pero por supuesto, ninguna es definitiva. Algunos piensan que precisamente ese "nacionalismo regional" que hace que los caleños se sientan orgullosos de serlo, que los une en rasgos físicos y costumbres, es lo que ha permitido que los caleños se sientan responsables de su lugar. Otros opinan que el civismo es herencia de europeos que llegaron a la ciudad hace ya varias décadas. Y finalmente hay quienes lo atribuyen -generalmente los mismos vallunos- a la inteligencia y pujanza de las gentes del departamento.
Como quiera que sea es agradable visitar Cali. Es una experiencia reconfortante caminar por sus avenidas, como la Sexta, en una tarde cálida pero con brisa, mirando vitrinas, apreciando los jóvenes alegres que vienen de estudiar, y luego llegar hasta el río y quedarse un rato por ahí sentado mirando los sauces o el agua que baja furiosa chocando con las piedras. Cali tiene mucho que verle. Pero Cali sola es un espectáculo, ella sola es alegre y divertida, cálida y amable. Partiendo de la Plaza Caycedo, con la catedral Metropolitana y el Palacio Municipal, centro de la actividad financiera y del gobierno, hay que tomar la Avenida Colombia para apreciar sus cascadas. sus jardínes tropicales a la sombra de viejos árboles, y llegar hasta el viejo Puente Ortíz. Si uno quiere puede ir también al parque de La María, donde en puro mármol se ha construido un monumento para conmemorar la obra inmortal del escritor vallecaucano Jorge Isaacs, o tomar la Avenida de Circunvalación para pararse al lado de ese señor gigantesco que señala con un dedo a la ciudad durante el día y la noche, la estatua de Sebastián de Belalcázar.
Y en cuanto a iglesias y lugares religiosos, Cali también tiene qué mostrar. Está por ejemplo el templo de La Merced, construido en el mismo lugar donde se dio la primera misa de la ciudad en 1536; la capilla de San Antonio levantada en lo alto de una colina y con valiosas tallas quiteñas del siglo XVII; las iglesias de San Francisco y La inmaculada, de estilo neoclásico, la torre Mudejar, obra de arquitectura morisca y el famoso templo de La Ermita, de estilo gótico y tal vez la construcción más representativa de Cali.
Cali también es famosa por la intensa actividad cultural que allí se desarrolla y por el sentido e interés artístico que demuestran sus habitantes, quienes frecuentan el Teatro Municipal, inaugurado en 1927; el teatro al aire libre de Los Cristales en el cerro del mismo nombre; el Teatro Experimental de Cali (TEC); el Museo de Arte Moderno La Tertulia; y otros museos como el Arqueológico, el de San Francisco, el de Historia Natural y el Museo de la Caña de Piedechinche, entre otros.
En Cali además están el Bosque Municipal, el zoológico y la ciudad de hierro, y muy cerca los balnearios de Pance, Santa Rita y Meléndez. Pero si uno sale de la capital a conocer todo el departamento, las sorpresas son grandes. El lago Calima, por ejemplo, es una represa convertida en lugar turístico por su clima fresco y su hermosa vegetación; y después, no hay que dejar de visitar ninguna de las encantadoras y pujantes ciudades del Valle, todas famosas por sus mujeres bellas y sus monumentos religiosos. Palmira, es una ciudad que nadie fundó, sino que fue creciendo alrededor del templo de Nuestra Señora del Rosario del Palmar, hoy todavía escenario de paseos en "victorias" o carrozas tiradas por caballos; Buga, llamada la "Ciudad Señora" por la tranquilidad y la elegancia de sus mujeres, es famosa por sus reliquias de arte religioso, entre las que se cuentan el templo de San Francisco (1746) y la catedral de San Pedro (1773), que alberga en su interior la imagen de "El Señor de los Milagros", visitada por peregrinos de toda América, Tulua, centro industrial y agropecuario de la región; y Cartago, ciudad que aún conserva auténticas joyas coloniales como la Casa del Virrey, y los templos de San Jorge, Guadalupe y San Francisco.
El Pacífico, que completa el cuadro de climas y vegetaciones del Valle, también ofrece sus atracciones turísticas, muy apreciadas por las formas caprichosas que ha formado el mar en la playa, terminando en islotes o acantilados. La Bocana, Juanchaco y Ladrilleros, son lugares que a pesar de ser cada día más visitados por turistas nacionales y extranjeros, conservan intacta su naturaleza salvaje y su profundo y fresco olor marino.
Y si faltara algo más para explicarle que el Valle del Cauca es un departamento diferente y lleno de lugares hermosos e interesantes, sólo podríamos invitarlo a visitar sus ciudades, campos y playas, para convencerse por sí solo de que ¡Valle es Valle ! .

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