Sábado, 21 de enero de 2017

| 2001/09/17 00:00

A la vanguardia

Bogotá se ha convertido para Colombia en un ejemplo de ciudad a todos los niveles. Muchas quieren seguir el mismo camino.

A la vanguardia

Revolución cultural

En los ultimos cinco años el escenario cultural bogotano ha sufrido una transformación total. De eventos ocasionales para públicos muy selectos la ciudad pasó a una oferta abierta a todos los estratos y edades. Si bien es cierto que con los grandes conciertos y festivales la capital fue ganando nuevos espacios para la cultura, no hay que olvidar que esta ha sido la base del cambio de actitud de los bogotanos y que la construcción de nuevos parques, bibliotecas, andenes, alamedas y escenarios ha propiciado un boom en Bogotá. Según el Instituto Distrital de Cultura y el Turismo (Idct), en 2001 se realizaron un total de 4.285 actividades relacionadas con la cultura en Bogotá. En ellas participaron 3.497.525 personas y sólo a los llamados eventos ‘al parque’ (que incluyen desde salsa hasta ópera) asistieron 221.327 personas mientras que el Planetario Distrital fue visitado por 344.164 y el Museo de Desarrollo Urbano por 583.482, por sólo mencionar tres casos. Si algo ha caracterizado el nuevo modelo de gestión en Bogotá es que quiere democratizar el acceso a la cultura en todos los sectores y localidades y sacarla de algunos puntos como el centro histórico del barrio La Candelaria, en donde se concentra gran parte de la oferta. Para eso el Idct ha diseñado programas especiales de educación formal y no formal, talleres y recorridos a museos con niños y jóvenes de estratos 1 y 2 y ha puesto especial atención a los eventos artísticos que se desarrollan en las diferentes localidades de la ciudad. Programas como el de Tejedores de Sociedad han llevado actividades de artes plásticas, arte dramático, música, creación literaria y danza a localidades como Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal, Tunjuelito, Ciudad Bolívar y Rafael Uribe, entre otras.

Decir cultura en Bogotá no es solamente contar con una vasta oferta de museos, colecciones de arte o espectáculos al aire libre como la Donación Botero, el nuevo Museo de Arte Moderno de Bogotá, MamBo, o Salsa al Parque; cultura es también la posibilidad que tienen los bogotá nos de aprovechar como nunca antes su tiempo libre en todos los rincones de la capital.

Capital del deporte

La Organizacion Deportiva Suramericana (Odesur) aceptó la solicitud de Bogotá para ser sede de los VII Juegos Suramericanos, que se realizarán entre el 6 y el 16 de abril del próximo año. En el certamen, uno de los más importantes en el llamado circuito olímpico al lado de los Juegos Panamericanos, contará con la participación de 2.500 deportistas de 15 países en 27 disciplinas. La ciudad se prepara desde ya y cuenta con una excelente infraestructura deportiva, turística y hotelera. De otra parte, la construcción de 121 parques de barrio, 10 parques zonales y la finalización de los parques metropolitanos Virgilio Barco en el Simón Bolívar; Timiza, Bellavista y Villa del Río en Kennedy; El Recreo en Bosa, el Famaco en Usme y El Tunal ha convertido a Bogotá en una ciudad ideal para disfrutar del aire libre, montar en bicicleta o practicar todo tipo de deportes. Una de las iniciativas más novedosas del Distrito es la de ‘Ponle nombre a tu parque’, con la que se busca generar consenso entre los habitantes de los barrios para que participen en su disfrute y sostenimiento. En total Bogotá tiene cerca de 4.000 parques de todos los tamaños. Uno de los menos conocidos es el Juan Amarillo, que en 38 kilómetros de extensión entre los cerros y el río Bogotá equivale a 10 veces el Parque El Virrey, y está ubicado entre Engativá y Suba. A nivel de eventos también hay mucho que mostrar, por ejemplo, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte realizó 64 jornadas de ciclovía y recreovía, las Lunadas y el Festival de Verano, a los que asistieron más de cuatro millones de ciudadanos. Igualmente se realizaron 1.600 actividades en parques de diferentes localidades, que beneficiaron a 137.149 personas.

Transporte masivo

El fenomeno de Transmilenio, inspirado en los sistemas de buses articulados para transporte masivo que funcionan en ciudades como Curitiba (Brasil) y Quito (Ecuador), es uno de los acontecimientos más revolucionarios en la historia de la ciudad. En sólo un año de operaciones ha transformado radicalmente el modo de vida de los bogotanos y ha hecho que muchos de ellos opten por utilizar el transporte público y dejen su carro guardado en casa. ¿Las claves del éxito? El sistema ha solucionado tres problemas críticos: la llamada ‘guerra del centavo’, pues se cobra por kilómetro recorrido y no por número de pasajeros, la modernización de la flota de buses de transporte público y ha reducido 10 veces los costos que implica movilizar grandes volúmenes de personas.

A 12 meses de haber arrancado Transmilenio ya ha transportado más de 100 millones de pasajeros y cuenta con más de 400 buses rodando por las troncales que atraviesan la ciudad. Cada dos o tres minutos está saliendo un bus de Transmilenio desde alguna de las 56 estaciones del sistema y un martes cualquiera se mueven unos 54.000 pasajeros en promedio durante las horas pico. La licitación para operar tres nuevas troncales en la Avenida de las Américas, la Avenida Ciudad de Quito y la localidad de Suba ya ha sido adjudicada y hasta 2006 Bogotá tiene asegurada la financiación de nueve troncales de las 23 que contempla el proyecto. Además de generar 3.200 empleos, la mayoría en el sector privado, y atraer a inversionistas extranjeros que han creído en la industria transportadora colombiana, el mayor éxito de Transmilenio se ha visto reflejado en la calidad de vida de la gente, que ha reducido en cerca de una hora sus tiempos de desplazamiento.

Con buses cómodos y rápidos, también se han bajado los niveles de contaminación y se ha construido un sentido de pertenencia con la ciudad. Los bogotanos quieren a Transmilenio y se han acostumbrado a respetar las filas y a cuidar los buses. Se espera que para 2015 ocho de cada 10 habitantes se desplazacen en un bus Transmilenio.

Ciudad de la moda

Rompiendo con el monopolio paisa, que concentra en Colombiatex y Colombiamoda la atención del país en torno a la industria textil, Bogotá abrió su propia vitrina para mostrar al mundo lo mejor de la moda. El Bogotá Fashion, una organización creada a comienzos de este año, se lanzó al agua con el primer Fashion Week que se realiza en la ciudad y que se inspira en las grandes ferias que llevan el mismo nombre en grandes capitales como París y Nueva York. El de Bogotá fue un espectacular evento que contó con la presencia de los mejores diseñadores colombianos, como Silvia Tcherassi, Hernán Zajar, Ricardo Pava, Carlos Pinel, Lina Cantillo y Bettina Spitz, entre otros, que convirtieron las calles y escenarios de la capital en una gran pasarela para mostrar sus colecciones de otoño-invierno.

El talento internacional corrió por cuenta de figuras de la talla de Giovanni Scuttaro, Angel Sánchez, David Cardona y Héctor Terrones. El éxito del certamen fue tal que miles de ciudadanos se volcaron a las calles a disfrutar del colorido y la creatividad de los diseñadores que se apoderaron de las estaciones de Transmilenio y los parques más conocidos. De un momento a otro la moda, que solamente estaba reservada para los salones privados y los públicos selectos, quedó al descubierto y se compenetró con la nueva cara de una ciudad que estuvo a la altura de sus ilustres visitantes. En el Fashion Week participaron más de 200 expositores, diseñadores, empresarios, industriales y comerciantes nacionales e internacionales; se realizaron más de 40 horas de desfiles, en los que participaron modelos de Estados Unidos, México, Argentina, Venezuela y Colombia, y 40 de las más reconocidas empresas nacionales productoras de ropa de marca también tuvieron la oportunidad de mostrar sus últimos diseños en ropa, joyería y accesorios.

Igualmente contó con jornadas académicas y conferencias dirigidas al estímulo de nuevos talentos del diseño y de la moda y a estudiar las perspectivas del negocio entre los empresarios. Como preámbulo a lo que será el Bogotá Fashion 2002, que se realizará entre el 13 y el 17 de marzo próximo, los organizadores acaban de abrir la convocatoria para el Primer Concurso de Fotografía de Moda, que entre sus novedades traerá como invitado especial al reconocido fotógrafo Ruven Afanador, quien junto con Flavio Nervegna, uno de los mejores fotógrafos de moda francesa, hará parte del jurado calificador. Bajo la batuta de Joaquín Valencia, Pilar Castaño, Felipe Santos, Arturo Tejada, Giovanni Lanzonni y el respaldo de Fenalco, el Bogotá Fashion de 2002 será uno de los eventos más importantes del próximo año.

Bogotá educada

Segun el Plan Sectorial de Educación de Bogotá para el período 2001-2004 la ciudad ha aumentado la oferta educativa para los niños más pobres menores de 5 años. Entre 1997 y 2000 se expandió la oferta en preescolar en las instituciones educativas oficiales en cerca de 13.000 cupos y en las privadas en 5.000, ampliándose la cobertura para la población de 5 años al 90 por ciento. Sin embargo aún no se ha alcanzado la oferta necesaria para atender la totalidad de la población de estratos 1 y 2. En cuanto a la educación básica y media, en los últimos tres años se amplió la oferta del sector educativo oficial y la ciudad logró mayores niveles de cobertura, aunque todavía quedan unos 85.000 niños y jóvenes de estratos 1 y 2 por fuera del sistema. No obstante hay cifras positivas que mostrar: entre 1997 y 2000 la cobertura en educación básica y media pasó del 95,5 por ciento a 97,1 por ciento gracias a la creación de 137.000 nuevos cupos en el sector oficial.

Además de ello la Alcaldía Mayor sacó adelante grandes proyectos, como la aplicación de pruebas de competencias básicas para medir la calidad de la educación, algo que nunca antes se había hecho; la Red de Participación Educativa (Redp), mediante la cual se conectaron todas las instituciones educativas de Bogotá y se mejoró en temas como el acceso a Internet y el software educativo; la creación de la Red Capital de Bibliotecas Públicas —Biblored— y la terminación de tres megabibliotecas en parques estratégicos de la ciudad: Tunal, Tintal y Simón Bolívar, que han permitido que niños y adultos se acerquen a la cultura y el entretenimiento en un espacio público abierto.

Hoy por hoy la infraestructura de bibliotecas de toda la ciudad está en capacidad de atender y prestar servicios de calidad a más de 6.140.000 personas al año. No menos importante ha sido el éxito que han tenido los colegios oficiales administrados por entidades educativas sin ánimo de lucro como la Fundación Gimnasio Moderno, la Alianza Educativa y el Colegio Calasanz mediante el esquema de concesión

Cerca de 20.000 estudiantes se han beneficiado con este proyecto. Gracias a éste se logró la construcción de 22 colegios en las localidades con mayor déficit de cupos, como Ciudad Bolívar, Suba, Bosa y Usme. Entre los retos de la educación en Bogotá están el de mejorar las condiciones de acceso al sistema que afectan a los niños de menores recursos; bajar las tasas de repitencia y deserción; mejorar la calidad de la educación ofrecida y lograr que quienes entran al ciclo educativo puedan terminarlo. Para ello se mantendrán los 773.230 cupos ya existentes en el sistema oficial, se aumentará la retención escolar a 96 por ciento y se organizará la oferta de todos los niveles de educación entre preescolar y bachillerato en 70 instituciones.

Canales locales de televisión

Otro de los grandes fenómenos de Bogotá en estos últimos tres años es el nacimiento de sus dos canales de televisión, Canal Capital en 1998 y City TV en 1999. Mientras que el primero es un canal regional público, el segundo es un canal privado local e hijo de la Casa Editorial El Tiempo. Desde que arrancaron su mayor logro ha sido el de generar un sentido de pertenencia entre los bogotanos y su ciudad. A pesar de las dificultades que enfrenta la televisión regional y local el esfuerzo de estas dos empresas ha dejado grandes dividendos a la ciudad: el más importante es que han hecho pública a una Bogotá inédita, han contado la historia de sus habitantes y se han comprometido con un periodismo que llega al lugar de los hechos y genera debates y denuncias en torno a sus problemas. Antes se decía que Bogotá era una ciudad de nadie. Pero hoy, quienes miran la ‘Franja Metro’ del Canal Capital (que se acaba de ganar un premio Emmy con un programa hecho por niños para niños), o siguen las ocurrencias de la gente frente a la ‘City Cápsula’, se dan cuenta de que Bogotá está llena de historias por contar, de lugares que visitar, de personajes que admirar. La televisión ha sido decisiva para que la gente sepa qué hace el Alcalde, aprenda los nombres de las localidades o siga en vivo y en directo lo que ocurre en ‘Jazz al Parque’ o en una tienda de barrio del sur de la ciudad. Es como mostrar a un país en miniatura donde Mockus es el presidente y los concejales los congresistas. Es abrir un noticiero con una información distinta a la guerra contra el terrorismo y mostrar metro a metro la nueva biblioteca del Parque Virgilio Barco. Aunque City TV ha manejado un formato mucho más internacional que Canal Capital, los dos han rescatado las noticias y las historias de una Bogotá que tiene seis millones y medio de dueños.

Espacio para la gente

Aunque suene raro en Bogotá se comenzó a respetar el concepto de espacio público a las malas. Sus propios habitantes no sabían que tenían derecho a bajar los carros de los andenes, a tener un mobiliario urbano digno, a que los parques fueran verdaderos sitios de encuentro y no potreros abandonados y a conceptos tan avanzados como las ciclorrutas. Por eso el alboroto que causaron los bolardos, los cierres de vías y las obras de construcción, recuperación y renovación del espacio público durante la administración Peñalosa. Pero con los cambios que se dieron en la ciudad a otros niveles, (malla vial, parques, bibliotecas y puentes vehiculares, entre otros), se entendió que el primer requisito para disfrutar de todo era recuperar las aceras e impedir que siguieran ocupadas por carros o ventas ambulantes.

Con la idea de la dignidad humana como bandera Bogotá emprendió un ambicioso programa de renovación urbana que le cambió la cara. Donde antes había puestos callejeros o cementerios se construyeron la nueva Plaza de San Victorino y el Parque del Renacimiento. En unas zonas céntricas deprimidas por la pobreza, la delincuencia o el abandono se han entregado obras como el Eje Ambiental de la Jiménez y se adelanta la construcción de otras como el Parque Tercer Milenio. La carrera 15, cuyos andenes se habían convertido en un parqueadero de tres kilómetros de largo, recuperó la tranquilidad de un verdadero paseo que hoy es orgullo de la ciudad. Asimismo se diseñó y construyó todo un mobiliario urbano pensado en función de los niños, los discapacitados y las personas mayores, que no siempre pueden saltar en medio del tráfico para cruzar una avenida.

Los puentes peatonales también se han convertido en una herramienta del nuevo bogotano que prefiere tomarse unos minutos más de camino antes que arriesgar su vida. Aunque con tropiezos y polémicas de por medio, los programas de arborización han aportado lo suyo y le han dado un nuevo aire al paisaje. Las ciclorrutas, que tampoco han escapado a las críticas por la falta de mantenimiento que ya acusan algunas de ellas, sí han funcionado como alternativas de transporte en una ciudad plagada de trancones. Toda esta revolución en la planeación y remodelación de Bogotá muestra cifras impresionantes. En los últimos cuatro años se han construido 625.682 metros cuadrados de andenes, que han ido acompañados de una agresiva campaña de recuperación del espacio público y descontaminación visual y sonora en todas las localidades. Bogotá cuenta hoy con 240,6 kilómetros de ciclorrutas terminadas, 13 nuevos puentes vehiculares de gran volumen de tráfico y 40 nuevos puentes peatonales, la mayoría conectados al sistema Transmilenio. Con el propósito de crear una zona cultural y de esparcimiento la capital tiene hoy 345.483 metros cuadrados de alamedas, dentro de las que vale la pena destacar la de El Porvenir en Bosa, una de las más largas del mundo con 17 kilómetros de longitud y 15 metros de ancho. A todo esto hay que sumar los pulmones de Bogotá, que con la construcción de varios megaparques han hecho de la capital de la República toda una ciudad para caminar y disfrutar.

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