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| 1/8/2001 12:00:00 AM

Vecinos y amigos

En las Escuelas de Seguridad, los Frentes de Seguridad y las Redes de Apoyo se están formando grupos cívicos contra la delincuencia.

No hay opción: o los ciudadanos se convencen de que son parte fundamental de su propia seguridad o las autoridades se verán a gatas para poder garantizarla. Para una ciudad que tiene más de siete millones de habitantes, repartidos en 19 localidades, se necesitarían más de 24.000 policías para alcanzar una cobertura de todas las zonas de riesgo y reducir al máximo el tiempo de reacción de la Fuerza Pública. Pero como la realidad es otra y la delincuencia no da espera, los bogotanos están comenzando a entender que de ellos también depende hacer de la capital un lugar más seguro para vivir. Entre los programas que viene adelantando la Policía Nacional con miras a crear frentes de acción cívica frente al delito vale la pena destacar tres: la Red de Apoyo, los Frentes de Seguridad Local y las Escuelas de Formación, en los que cuenta con el respaldo de entidades como Fenalco.

Todos para todos

La Red de Apoyo nació en 1984 por iniciativa de la Policía Nacional, la Alcaldía Mayor y la Cámara de Comercio de Bogotá y comprende todo un conjunto sistemático de medios de comunicación dispuesto para captar la mayor cantidad de información sobre la comisión de delitos y contravenciones en las diferentes zonas de Bogotá. En la actualidad la Red de Apoyo cuenta con más de 130 entidades afiliadas, entre las que se incluyen cerca de 5.000 personas vinculadas a empresas de servicios públicos domiciliarios, 14.000 a entidades del orden nacional y distrital y cerca de 43.000 unidades de taxis afiliados a las más importantes compañías que prestan este servicio. También se destaca la participación de 23.000 personas vinculadas a empresas de vigilancia privada y 8.000 conductores que laboran en diferentes empresas de transporte de carga. Los centros comerciales, los almacenes de cadena y las agremiaciones también están conectadas a la red. En total, son 130.000 informantes aproximadamente los que conforman esta poderosa telaraña cívica contra el hampa. Sólo en 1999 la Red ayudó a recuperar 308 vehículos contra 93 del año anterior y frustró más de 120 hurtos versus 32 en 1998. Gracias a su efectividad se produjeron más de 7.100 golpes contra la delincuencia, un 604 por ciento más que en 1998, cuando se llegó a las 1.175 denuncias. “Para el próximo año —explica Miguel Avellaneda, presidente de la Red de Apoyo— tenemos como meta incrementar en un 30 por ciento la calidad, cantidad y oportunidad de la información suministrada por los afiliados”, concluye.

Por su parte, los Frentes de Seguri-dad Local son organismos de carácter comunitario cuya finalidad es crear cultura sobre seguridad ciudadana. A ellos se vinculan los vecinos por cuadras, sectores, barrios, conjuntos cerrados, edificios y localidades con el objeto de contrarrestar y prevenir los problemas de inseguridad que afectan a la ciudadanía. Gracias a este programa ha sido posible la recuperación de zonas comerciales, como la Avenida 19 en el centro de Bogotá, y consolidar la respuesta solidaria y efectiva de la comunidad en los barrios tradicionales de Bogotá. Ejemplo de ello es el Frente de Seguridad Local de los residentes del barrio La Esmeralda, en donde los vecinos han aprendido a conocerse entre sí y a divulgar un mensaje de acercamiento a la Policía entre sus familias. “La idea de los frentes ha sido muy buena para nosotros, y aunque todavía hay ladrones merodeando, ellos ya saben que aquí los estamos esperando”, dice Carlos Alberto Rigueros, uno de los líderes comunitarios del barrio. Mediante el uso de alarmas, pitos, reflectores y árboles telefónicos, que comunican de inmediato a la comunidad entre sí y a ésta con la Policía, los Frentes de Seguridad Local, están dando resultados positivos que van más allá de alejar a la delincuencia de las residencias o de los parques: están sembrando la solidaridad entre los habitantes de Bogotá.

Por último, hay que destacar la creciente participación de los bogotanos en las Escuelas de Seguridad Ciudadana, creadas para formar líderes en áreas como la doctrina y funcionamiento policial y el comportamiento familiar y ciudadano. Están abiertas a residentes, comerciantes o cualquier persona interesada en colaborar con la seguridad de su sector y apoyar la labor de la Policía. Gracias al apoyo de Fenalco, que suscribió un convenio con ésta en 1997, se han generado espacios de convivencia que no solamente involucran a los ciudadanos sino también a los comerciantes. Según Rosa María Cárdenas, gerente de Desarrollo Gremial de Fenalco, “los comerciantes están cada vez más comprometidos con una actitud cívica de ayuda a las autoridades, e igualmente, están más conscientes de sus deberes y sus derechos en materia de seguridad. Gracias a las Escuelas de Seguridad Ciudadana se han capacitado 1.100 comerciantes durante este año”. En materia de resultados vale la pena destacar la campaña que se adelantó para recuperar el sector de la Avenida 19 entre carreras 3 y 10 en pleno centro de Bogotá. “El trabajo entre comerciantes, residentes y policías le ha devuelto la tranquilidad a la zona. Esto era una calle llena de atracadores, prostitutas y vendedores ambulantes pero poco a poco le hemos ido cambiando la cara. Por lo menos mi familia ya no teme venir a visitarme”, dice Rosa Elvira de Jiménez, una mujer que hace más de 16 años vive en este sector de la ciudad.

Poco a poco los bogotanos están asumiendo que la seguridad no es asunto exclusivo de la autoridad. De su actitud participativa y solidaria dependerá que Bogotá sea una ciudad más amable.
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