Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1995/02/27 00:00

VEEERDEE

Al cabo de tres años de revaluación, el dólar parece renacer de sus cenizas.

VEEERDEE

SI DURANTE LOS tres últimos años la inversión en dólares en Colombia o en otros países no había sido la más atractiva, las cosas parecen estar cambiando. aunque es cierto que en 1994 la abundante oferta de la divisa estadounidense siguió presentándose a pesar de los esfuerzos de las autoridades por apuntalar su cotización, dentro de lo que se conoce como la 'banda cambiaria', también es evidente que 1995 presenta otro panorama.
En términos generales, la crisis mexicana puso en alerta a los mercados y a las autoridades monetarias en el sentido de que un continuo déficit comercial resulta insostenible para un país en desarrollo, sobre todo si el tipo de cambio trata de mantenerse en un nivel fijo. Puesto de otra manera, el modelo que siguen Chile y Colombia de dejar flotar su moneda parece tener mayores ventajas que el de Argentina y, por ahora, Brasil.
En ese estado de cosas, hoy es más probable que la devaluación del peso colombiano frente al dólar se acerque a las metas oficiales del 13 por ciento en el año, porque existe una conjunción de factores que hacen posible su consecución. Eso se puede lograr sin ninguna medida adicional particularmente estricta. El golpe de México ha asustado a muchos especuladores de corto plazo y los mercados de la deuda van a ser más difíciles de abrir.
De tal manera, es recomendable mantener una proporción de la cartera de inversiones en dólares o alternativas representativas de esta moneda, como los certificados a término en Estados Unidos o las cuentas de ahorro. Algunos querrán incluso las acciones de las principales compañías en Estados Unidos, o los llamados fondos Mutuos.
El rendimiento a obtener para quienes compren dólares será entonces el equivalente a la tasa de devaluación del peso. Por ahora no existen en Colombia alternativas de ahorro en esta divisa, dado que la emisión de títulos canjeables se suspendió hace algunos años en el mercado público y los certificados de cambio, se acaban de extinguir. Puede ser que el gobierno salga a emitir de nuevo los bonos de deuda externa, porque la oferta de los ya emitidos es escasa.
No obstante, es mejor tener claras las cuentas. Cuando se suma la devaluación de un 13 por ciento en Colombia, con un llamativo 10 por ciento afuera, se tendría un 24.3 por ciento, que sigue siendo poco atractivo frente al 32 por ciento anual ofrecido hoy por el Banco de la República para títulos de participación a 360 días.
Quienes deben estar algo preocupados ante una eventual y acelerada devaluación del peso son aquellos que tienen flujos de caja determinados por los pagos de divisas: los importadores y quienes tomaron prestados recursos en dólares cuando las condiciones de crédito eran fáciles. Pero una devaluación del 13 por ciento en el año parece todavía manejable.
En resumen, una buena estrategia de inversión obliga a que dentro del menú se incluya al dólar, por lo menos en esta oportunidad. No parece probable que se revivan las altas tasas de devaluación de mediados de los 80, pero tampoco se cree que se vaya a repetir lo ocurrido en 1994, cuando la devaluación ayudó a crear en Colombia una sensación artificial de riqueza que no tiene todavía fundamento.

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