Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1995/05/29 00:00

VEHICULOS

CLASICOS DEL 95, 25615

VEHICULOS

SALVADO POR LA SIRENA
Más del 97 por ciento de los colombianos le instalan algún dispositivo de sequridad a su automóvil para prevenir que sea robado.
MILES DE AUtomóviles son robados al año en el país. Solamente en Bogotá, el año posado, 6.311 carros fueron hurtados, lo que significa un promedio de aproximadamente 17 vehículos diarios que desaparecen. Esa situación hizo que prácticamente no exista ningún colombiono que no haya tomado medidas pertinentes para proteger su automóvil de las 'garras' de los atracadores. Es precisamente allí donde aparece el mercado de las alarmas. El alto número de sirenas que se dispara en las calles es la mejor prueba de la gran cantidad de conductores que le confían la vigilancia de sus carros a las alarmas.
En el mundo de los dispositivos de seguridad hay bastantes opciones para escoger. Según Víctor Hugo Calderón, gerente comercial de Alarmas Ultra, la primera alarma que se vendió fue la electrónica, que consiste en cuatro puntillas que se colocan en las puertas que permiten que si un ladrón trata de abrir cualquiera de las mismas, se active la sirena. El problema de este sistema es que si se rompe un vidrio no se activa, por lo que robar el automóvil es una tarea bastante sencilla. Es entonces cuando aparece la tecnología ultrasónica, que es sin lugar a dudas la más eficiente. Alejandro Uribe, presidente de Autourbe, resume el sistema ultrasónico en la existencia de unos sensores que al detectar movimiento dentro de la cabina hacen que se active una señal sonora para ahuyentar al ladrón. Esas alarmas son tan sensibles, que muchas veces se disparan con sólo que pase otro automóvil cerca. Sin embargo, según Víctor Hugo Calderón, actualmente es posible graduar la sensibilidad de los sensores. Es allí donde viene el gusto del cliente pues hay personas que desean que la sirena se active con solo que se apoye una mano en sus vehículos.
Además está la tecnología vibroshock que consiste en un sensor de impacto que hace activar la alarma. Sin embargo, la ultrasónica es más eficiente pues posee mayor sensibilidad. También está la posibilidad de instalarle al carro un sensor discriminador de sonido, llamado vibrosonar, que permite que al romperse un vidrio la alarma se dispare. La eficocia del vibrosonar se da en caso de que se quiebre una ventana con una bujía, pues muchas veces los sensores ultrasónicos no registran ese movimiento.
Considerando las tecnologías anteriores, los usuarios pueden combinarlas según lo deseen. En ese caso, según Víctor Hugo Calderón, una alarma ultrasónica oscila entre los 160.000 y 200.000 pesos, y si una persona desea adicionarle el vibroshock o el vibrosonar, cada uno de estos dispositivos cuesta aproximadamente 40.000 pesos.
La tecnología de las alarmas ultrasónicas ha avanzado mucho. Hace unos años lo común era que las personas utilizaran una llave para activar y desactivar el sistema. Hoy en día, como lo explica Alejandro Uribe, los conductores controlan todo a través de un control remoto. Incluso, hoy por hoy, es posible cerrar las ventanas y los botones del automóvil con el mismo control de la alarma. Lo anterior se hace posible conectando los mecanismos eléctricos del carro a la alarma. Para Uribe es importante tener en cuenta "que en la simpleza de un sistema de alarma está su eficiencia, por eso hay que evitar conectarle demasiada cosa al sistema pues éste comienza a fallar muy rápido".
Pero no sólo hay alarmas. Las personas se las han ingeniado para inventar decenas de instrumentos mecánicos y dispositivos que permitan disminuir la probabilidad de que los automóviles sean robados. Por ejemplo están los candados que bloquean el timón o la caja de cambios de los automóviles, los interruptores para cortar el paso del combustible, el bloqueo de llantas, la identificación de las partes más importantes del carro con el número de la placa y el bloqueador de encendido. Es aquí donde juega la imaginación y la obsesión del usuario que combina los distintos sistemas de seguridad con el fin de lograr su objetivo: ahuyentar al ladrón.

A cazar se ha dicho
Lo último que entró al mercado colombiano fue el sistema Lolack, mejor conocido como 'El Cazador', que consiste en un dispositivo electrónico sumamente pequeño que se coloca en los automóviles. Este permanece desactivado hasta que el usuario reporta el robo de su carro a una central que se encarga de activar el sistema. En ese momento, el vehículo comienza a enviar una señal que permite a la Policia localizar el sitio donde se encuentra el carro. Según Carlos Calderón, gerente de El Cazador, su compañía comenzó a funcionar en marzo de 1994 y ya existen, sólo en Bogotá, 4.500 usuarios. Hace un mes, empezaron las actividades en otras ciudades como Cali, Medellín, Barranquilla, Pereira, Manizales y Santa Marta.
Según los especialistas entrevistados, la limitación de este sistema de seguridad está en el hecho de que sólo tiene cubrimiento en las áreas metropolitanas de los ciudades. Es por eso que el robo debe reportarse muy rápido porque de no ser así, se pierde la señal del automóvil. De ahí que Carlos Calderón explica que la mayoria de las recuperaciones de los vehículos se hacen entre una y dos horas después de reportado el incidente.
En fin, son múltiples las medidas que un conductor puede tomar para asegurar su vehículo. Sin embargo, las alarmas son las únicas que funcionan para evitar el robo de accesorios, pues los demás sistemas sólo sirven para impedir que el vehículo sea robado. Es por eso que las alarmas son las mas comunes, de hecho, actualmente la mayoría de las personas que compran un carro nuevo, lo sacan del concesionario con alarma incluida. En ese sentido, el mercado de la instalación de alarmas se ha ido trasladando de las empresas especializadas a los concesionarios.
Muchas personas se quejan de que las alarmas no sirven para nada. Sin embargo, los especialistas entrevistados coinciden en que muchas veces el problema está en que los sistemas fueron mal instalados, están dañados o simplemente los usuarios se olvidan de dejarlos activados. Después de todo, por más peros que le ponga la gente a las alarmas, la personas van a tener que seguir utilizándolas pues es lo único que previene el robo de los accesorios del carro, y al fin y al cabo, no hay ningún sistema que sea 100 por ciento seguro.

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