Sábado, 21 de enero de 2017

| 1995/10/30 00:00

VEHICULOS

VEHICULOS

¡QUE IRRESPONSABILIDAD!
Setecientos millones de pesos han pagado este año los bogotanos por no acatar la norma del cinturón de seguridad. El año pasado en la capital murieron mil personas en accidentes de tránsito.
MANEJAR EN Colombia resulta ser toda una odisea, y no sólo por los innumerables trancones sino ante todo por la gran cantidad de infractores que imprudentemente se pasan los semáforos en rojo, manejan en contravía, conducen en estado de embriaguez, se exceden en la velocidad o adelantan en curvas sin ningún tipo de precaución. Debido a esta lamentable situación Colombia registra uno de los índices mas altos de accidentalidad en el mundo.
El año pasado, solamente en Bogotá, el Ministerio de Transporte reportó 31.994 accidentes con más de mil muertos y 7.500 heridos con lesiones de gravedad, que dejó un saldo de 36.116 millones de pesos en daños materiales. Y si se miran las cifras del primer semestre de este año, donde son aproximadamente 350 los muertos y 8.800 el número de accidentes registrados en la capital, se puede vislumbrar que aunque se ha reducido el promedio de accidentalidad las cifras siguen siendo bastante desalentadoras.
Pero no menos preocupante es el hecho de que, ante las alarmantes cifras, la población no haya tomado conciencia sino hasta ahora, y sólo a través de las medidas represivas por parte del Ministerio y la Secretaría de Tránsito y Transporte, de lo que representan las medidas de seguridad vial.
Una de ellas es la norma que fue establecida desde 1986, a la cual se le han hecho varias reformas y que ha estado dando de qué hablar en los últimos dos años. Se trata del decreto 1809 de 1990, artículo 178 numeral 6, en donde se contempla la sanción con una multa equivalente a cinco salarios mínimos, algo así como unos 19.900 pesos, a quienes no usen el cinturón de seguridad.
La norma ha venido implantándose desde finales de 1994 con la ayuda de campañas publicitarias institucionales en los medios masivos de comunicación, y sin embargo eso no bastó para que la gente se acostumbrara a velar por su seguridad y la de su familia. Es por ello que durante los primeros siete meses de este año el número de infractores llegó a los 70.000, convirtiéndose de esta forma las multas y los funcionarios del tránsito en una especie de representantes de un régimen del terror.

MAS VALE PREVENIR QUE LAMENTAR
Aunque el uso del cinturón de seguridad no garantiza la integridad ni la vida del conductor y sus acompañantes, afirmó a SEMANA Rodolfo Ardila, asesor de la Secretaría de Tránsito y Transporte de Bogotá, sí previene la muerte y lesiones graves en los accidentes.
Al frenar o chocar el cuerpo se desplaza a una fuerza superior a 20 veces el peso del cuerpo y entonces la cabeza y las rodillas chocan contra el techo, el parabrisas, el volante o el tablero. Y como toda fuerza tiene su reacción, el cuerpo luego es lanzado hacia atrás, y si los asientos no tienen protector de cabezas las vértebras cervicales se pueden quebrar, causando de esta forma la muerte o lesiones graves que puedan llevar a ésta o incluso a estados lamentables de salud.
No en vano se realizan campañas como esta, a pesar de los remilgos de la gente, en donde es tan fácil salvar una vida con tan sólo apretarse el cinturón. Es así como, según Ardila, el número de infractores por la violación a esta norma ha empezado a reducirse significativamente, sobre todo en Bogotá, porque según el funcionario esta es la ciudad piloto en el tema de la seguridad. Y es que si los 1.300 muertos en accidentes del año pasado no asustaron a la ciudadanía, los 700 millones de pesos que pagaron los bogotanos en tan sólo siete meses tendrán que alertar a más de un conductor desprevenido para que desde ya hagan un alto en el camino que mas que necesario es vital.

CONTRA LA INSEGURIDAD
Con los antecedentes de heridos y muertes por accidentes de tránsito. las entidades institucionales han decidido declararle la guerra a la inseguridad a punta de multas. De acuerdo con estudios realizados por la Secretaría de Tránsito y Transporte de Bogotá las principales causas de accidentes son: pasar el semáforo en rojo, adelantar en curva, conducir en estado de embriaguez, transitar sin luces y fallas mecanicas.
Es por eso que se estan haciendo grandes operativos, no sólo para revisar el uso del cinturón sino para verificar el estado de los vidrios de escape de emergencia, el extintor y el estado general tanto del conductor como de los 870.000 vehículos tanto públicos como privados que transitan por las calles, avenidas y carreteras de Bogotá, así como de los miles que circulan en todo el territorio nacional.
Recientemente el Ministerio de Transporte lanzó una campaña dirigida tanto a los ciclistas como a los conductores que recorren las carreteras del país para que cumplan con las normas y respeten las señales de transito. Fabio Parra, figura ciclística nacional e internacional, es el personaje que identifica la cumpaña que busca, como las demás medidas, reducir el índice de accidentalidad en el país.
Todo parece indicar que si las cosas van como van, si los operativos y campañas siguen su rumbo, si las nuevas y eficaces creaciones, como el extintor en los motores, se reglamentan y por último si los ciudadanos se responsabilizan de sus vidas, así sea a punta de multas, el índice de accidentes bajará ostensiblemente.

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