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| 11/18/1991 12:00:00 AM

VIDA Y SALUD

AGUA PASO POR AQUI
LUZ TENUE, MUSICA DE LA NUEVA ERA, UNA tina a 37 grados centígrados y dosis infinitas de amor entre la pareja, acompañan ahora un nacimiento sin dolor con la técnica de parto en el agua. Una antigua invención que hace parte del conglomerado de partos naturales -verticales y sin dolor- la tendencia contemporánea de alumbramiento que se opone a los hijos de los hospitales.
Y es que supuestamente la ciencia médica se perfecciona con el tiempo. Sin embargo, en materia de maternidad parece que la batalla la ganó la milenaria sabiduría de la naturaleza.
Quirófano, bisturí y fórceps en mano, la mayoría de los médicos de hoy están acostumbrados a hacer del nacimiento una ceremonia científica que se perfecciona con los grandes avances del ingenio humano. No obstante, la maternidad parece inclinarse a favor de las virtudes del nacimiento natural. Todo comenzó hace 20 años cuando el médico ruso Igor Charkovski en su intento por crear una raza acuática, inició su escuela de parto en el agua con el nacimiento de su hija.
Entonces, dio a luz a una antigua estrategia que utilizaron las mujeres de primitivas civilizaciones para parir sus hijos. La táctica se extendió alrededor del mundo y aterrizó con gran éxito en un pequeño pueblo francés en las manos del doctor Michel Odent quien practica partos en el agua desde 1981. El éxito del doctor Odent ha sido tal que en su clínica nacen cerca de 10 mil niños al año.
En Colombia, esta técnica lleva ocho años de vida en la ciudad de Medellín y dos en Santa Fe de Bogotá. El resultado en la capital paisa han sido más de tres mil nacimientos en ocho años y en la capital de la República, más de 200 en dos años.
Según las estadísticas del Instituto Médico para la mujer, Procrear, única entidad que realiza partos naturales en Santa Fe de Bogotá, el índice de morbilidad es muy reducido en comparación con el nacimiento convencional. De los 200 niños que han recibido en los dos años, tan sólo dos han fallecido y por complicaciones genéticas previas al alumbramiento.
El médico Mauricio Espinosa Torres aseguró que además, con este tipo de parto el índice de episiotomía-corte vaginal para evitar el desgarramiento de la madre del 10 por ciento contra un índice casi del 100 por ciento en el nacimiento convencional.
Mientras en las clínicas que practican el alumbramiento convencional las cesáreas representan el 50 por ciento del total de nacimientos, en Procrear el parto por cesárea representa el 22 por ciento del total de nacimientos realizados.

AL NATURAL
Para los especialistas, no todo parto natural se realiza necesariamente en agua. Es más, este último tan sólo es una modalidad del primero.
El alumbramiento natural se realiza verticalmente mientras que durante el parto en el agua, la madre puede estar en cuclillas o sentada, sumergida desde la cintura en agua.
Tanto las virtudes antiinflamatorias y analgésicas del agua caliente como la posibilidad de dejar al niño con el cordón umbilical cerca de 15 minutos y entregarle un nacimiento sin trauma al pasar de un medio como el líquido amniótico a otro líquido como el agua, hacen de esta modalidad de alumbramiento una de las opciones más adecuadas.
Según numerosos estudios realizados en diferentes partes del mundo, las posiciones verticales en cuclillas o de pie favorecen el proceso de parto notoriamente, pues la intensidad de las contracciones uterinas en esta posición, es mayor, la dilatación del cuello uterino es más rápida, hay una mayor amplitud del canal del parto, las dos primeras fases del parto son más cortas en un 40 por ciento, la fuerza de gravedad actua y ayuda al bebé a salir, la madre sufre menos dolor y estrés, se reduce el uso de anestésicos y la probabilidad de desgarros es menor.
Pero lo más importante para los especialistas de Procrear es que tanto la madre como el padre se convierten en actores del parto, en gran medida por los talleres de preparación que se realizan durante los nueve meses y por la función estratégica que juega la comunicación y el amor de pareja en el momento del alumbramiento.
El médico y el equipo de cirugía tienen un rol secundario. Lo principal es permitir que papá y mamá reciban en la intimidad y con naturalidad a su hijo. Una condición indispensable para hacer del nuevo miembro de la familia, una persona alegre, dinámica, atenta y sobre todo, con la seguridad de sentirse amado en el seno de su hogar.

UNA PISCINA DE IMAGINACION
HAY NIÑOS DE 60 AÑOS DE EDAD QUE jamás aprendieron a lanzarse al agua. El temor constante por el líquido de la vida nunca los dejó chapucear, juguetear y sumergirse a las profundidades de las piscinas más inofensivas. Según los expertos, la razón principal del miedo al agua que padecen especialmente algunas generaciones, tiene su origen en los primeros años de vida. La educación tradicional jamás percibió la necesidad de estimular a los pequeños para convertirlos en adultos capaces de lanzarse al mar de la vida sin temores ni inseguridades.
Y es que para las madres del siglo pasado aun para algunas del siglo XX- buen apetito, gordura y salud eran sinónimos. En contraste, hoy, la salud no sólo se da en términos de buena alimentación. La inteligencia y la creatividad de los niños son elementos fundamentales para las madres contemporáneas que se preocupan por ejercitar a sus hijos.
Según investigadores europeos y norteamericanos, el ejercicio en el agua es la mejor forma de estimular los reflejos de un bebé. Pues no hay que olvidar que fueron nueve meses de navegación en líquido amniótico y que fue allí donde experimentó sus primeras sensaciones de vida.
Y es que la vitalidad de estos pequeños gigantes es tal que algunos gimnasios del país han incluido en sus programas de trabajo, la estimulación temprana en el agua.
Los requisitos para la afiliación de los pequeñines son sencillos: un vestido de baño, una toalla y un padre o una madre dispuestos a vivir esta experiencia con su hijo.
El primer día de clase la estrategia es muy simple. Madre e hijo recorren la orilla de la piscina con el fin de que el bebé visualmente se adapte. Posteriormente, entran lentamente en el agua con movimientos suaves para que la fricción entre el cuerpo de la madre y el del bebé sea la fórmula perfecta para establecer la confianza al medio.
Como se trata de estimulación, a través de los juegos -algo de patanería, risas y aplausos- se logra que el niño asocie la piscina a la diversión.
Cuando el niño está feliz en el agua, el instructor guía a la madre para que haga determinados movimientos con el fin de que el pequeño aprenda a buscar una posición horizontal dentro del agua unas veces boca arriba y otras boca abajo.
Este paso no es nada fácil. Para los bebes sentir agua en los oídos es como sentirla en la nariz o en la boca, factor que genera angustia y desespero.
Con el aprendizaje de las técnicas y el control casi absoluto, los expertos sugieren proseguir con un trabajo intensivo de piernas y brazos. Así, los músculos del bebé se tonificarán y el reflejo de agarre aumentará.
Al terminar las sesiones de trabajo los resultados se verán reflejados en la capacidad motriz del niño. Entonces, podrá gatear o caminar antes de tiempo sin temor a que sufra deformaciones óseas o musculares, Tendrá una gran capacidad de sensibilidad frente a los colores y ruidos, lo que hará que su mente sea más ágil a la hora de recibir y reproducir mensajes. Además, con esta terapia de grupo, el niño alcanzará un alto nivel de sociabilidad que posteriormente se reflejará en las relaciones con sus maestros, compañeros y familiares.
Por eso, la estimulación temprana en el agua se convierte en la alternativa de miles de padres que quieren dar a sus hijos un futuro empapado de vida, creatividad y mucha imaginación.
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