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| 3/6/2005 12:00:00 AM

Viva la vivienda

El gobierno departamental planea construir y readecuar 100.000 viviendas en cuatro años para la gente de muy bajos ingresos.

En un pais y en un departamento donde la concentración de la tierra y el desplazamiento forzado están entre los más altos de Latinoamérica, la vivienda de interés social es una necesidad que requiere soluciones urgentes. Frente a esos factores de inequidad y violencia en las comunidades rurales, el gobierno de Antioquia planea construir y mejorar 100.000 casas en los municipios y veredas de los cuatro puntos cardinales de la región.

Viva, el programa encargado de administrar los créditos del sector de la construcción, dio el primer paso en 2004 y superó las metas fijadas: aunque había proyectado 12.500 soluciones de vivienda, la cifra ascendió a 18.870, entre viviendas nuevas y mejoradas. Las obras generaron además 35.853 empleos. Parecería que los logros son paños de agua tibia ante la dimensión del problema. Las estadísticas no son muy precisas, pero se estima que Antioquia requiere 170.000 nuevas viviendas populares y 270.000 más deben ser objeto de mejoras.

Sólo el departamento de Valle del Cauca y el Distrito de Bogotá tienen en la actualidad planes de vivienda de interés social tan ambiciosos. Los esfuerzos de Antioquia no son menos significativos si se tiene en cuenta que, por ejemplo, en 2005 el gobierno nacional invertirá 150.000 millones de pesos en vivienda popular, mientras que el gobierno departamental tiene como meta entregar 48.000 millones de pesos en créditos, 7 por ciento del total de su presupuesto de inversión anual.

Según Luis Fernando Múnera, gerente de Viva, "tener una casa propia y adecuada es tal vez uno de los elementos principales de dignificación de la gente". De cada tres casas entregadas, dos son para mujeres cabeza de familia, en su mayoría afectadas por el conflicto armado. Con los programas de vivienda financiados -que siempre son colectivos-, llega también una mejoría de las relaciones comunitarias y del cuidado de los bienes públicos y privados de las nuevas urbanizaciones.

Los recursos son limitados. Aunque el departamento entrega 1.200.000 pesos para construir vivienda rural y 1.500.000 pesos para vivienda urbana, en los municipios más pobres y alejados esa plata es definitiva para que la gente tenga un hogar. En Alejandría, un municipio de 4.100 habitantes ubicado en el noreste de Antioquia, se entregaron 21 viviendas a madres cabeza de hogar. Según la alcaldesa Orfanelly Henao, "solos, apenas hubiésemos construido el 40 por ciento del proyecto".

El programa ha sido acogido favorablemente por varias entidades. Actualmente está respaldado por el banco virtual de materiales de la Cámara de la Construcción (Camacol), el Banco Agrario y entidades gremiales como la Federación de Cafeteros y las fundaciones sociales de los bananeros, en el caso de Urabá. Esa alianza significó en 2004 inversiones por más de 110.000 millones de pesos, para beneficio de 75.000 habitantes de Antioquia.

En el municipio de Titiribí, al suroeste,16 familias fueron reubicadas tras perder sus casas por el desbordamiento del río Sinifaná. Doña Flor María Quintero, madre de tres hijos, vio cómo una gigantesca piedra aplastaba su rancho. Desde septiembre de 2004 es propietaria de una vivienda de dos alcobas, cocina y sala, que tiene además servicios públicos completos. Lo más reconfortante es que ella y los vecinos autoconstruyeron las viviendas, su más preciado tesoro. "Estamos felices. Tenemos de nuevo un hogar y sólo tuvimos que pagar el valor de las escrituras", dice. En un departamento con marcados desequilibrios sociales, Viva puede ser una de las llaves que abra las puertas a caminos de reconciliación y paz.
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