Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/06/21 00:00

Yo creo en ti

El experto Pedro Medina* explica la metodología Serendipity, de su fundación Yo creo en Colombia, diseñada para romper el círculo vicioso de la desconfianza.

Yo creo en ti

Colombia es el país del mundo donde más ha crecido la confianza en los últimos cuatro años, según el Sondeo Mundial de Valores elaborado por la Universidad de Michigan y la organización Radar. La base era bien baja y el avance ha sido impresionante. Si bien hemos crecido mucho, todavía el 68,4 por ciento de los colombianos opina que si el otro pudiera, se aprovecharía de el. Esto nos hace un pueblo desconfiado. Los paradigmas tales como dar papaya refuerzan esta desconfianza.

Al confiar, compartimos información e ideas. Al confiar, construimos colectivamente. Al confiar, construimos capital social. Capital social es la red de relaciones que uno tiene, la confianza y la reciprocidad que se logra a través de esa red de relaciones, y el libre intercambio de ideas, información, relaciones, poder y recursos. La construcción de capital social arranca cuando dos individuos se conocen y construyen una relación. Es un reto lograr esto cuando hay tanta desconfianza. Serendipity es una metodología desarrollada por la Fundación Yo creo en Colombia para forjar una relación con un extraño, y romper el círculo vicioso de la desconfianza.

Serendipity o serendipia es la capacidad de encontrar oportunidades fortuitas donde uno no las espera. García Márquez usa la palabra en uno de sus libros. Hay una película famosa bajo este nombre. Serendipity también es un acróstico:

1. Sondear alrededor suyo alguien que no conozca que le lance buena energía. Es importante notar que esa buena energía la siente uno en la barriga.

2. Eliminar pensamientos negativos. El reto es pensar en que voy a conocer un ser humano extraordinario.

3. Romper el hielo. Este paso es crítico. Hay cinco formas básicas de romper el hielo:

a. Recurrir a esquemas tradicionales: "Disculpe, ¿qué horas tiene?", "¿Será que va a llover?".

b. Observar algún detalle de conexión: "Me causa curiosidad su maletín, una pregunta…", "Observé su pin… ¿trabaja usted en_____?".

c. Mostrar algún beneficio al otro(a): "Señora, disculpe, lleva la cartera abierta", "Señor, se le cayó este papel".

d. Pedir ayuda: "¿Podría decirme cómo hago para llegar a tal lugar?", "¿Podría darme una mano con la puerta?".

e. Enganchar al otro(a) con un comentario que lo(a) inspire: "Me encantó su gesto con esa persona", "¡Qué bueno ver que todavía hay caballeros!".

f. Romper los paradigmas: "¿Este es de los edificios donde la gente habla o no habla en los ascensores?", "Bienvenido(a) al país que es el secreto mejor guardado del mundo".

4. Entablar conversación y crear confianza. Como con cualquier relación, esto se hace poco a poco. Al principio, hay un proceso de ir "midiendo el aceite" y esto se logra en la medida en que ambos interlocutores den y reciban información sin agenda oculta. La información en un comienzo es básica ("a qué se dedica", "qué lo trae a este lugar"). A medida que va uno conectando se va abriendo y dando más información.

5. Notar detalles de conexión. A través de la información que uno recibe, uno busca identificar gente y lugares comunes. A esto se le conoce como "rapport".

6. Descubrir y explicitar áreas, temas o ideas de interés común. "Qué interesante, ambos tenemos hijos adolescentes", "Qué bueno saber de otra gente que también quiere conocer la Sierra Nevada de Santa Marta". A través de este descubrimiento, logra uno encender el fuego de la conversación. La conversación fluye.

7. Iluminar reciprocidad al ofrecer algo a cambio de nada. Nos hemos acostumbrado a pensar "qué puedo sacarle a esta persona". Reemplazamos esto por "qué puedo darle". Es muy fácil dar algo a cambio de nada. Puede ser un artículo, o una guía, o un poema, o una receta, o una idea…

8. Proponer reconexión intercambiando datos. Es fundamental intercambiar tarjetas de presentación. Si alguno no tiene tarjeta, puede anotar los datos en un papel o una servilleta. Los datos deben incluir nombre, organización en la que trabaja, cargo, teléfono, celular y correo electrónico.

9. Ilustrar posible relación. Al haber logrado "rapport", es fácil decir: "Si alguna vez necesita algo de la Fundación Yo Creo en Colombia, puedo ser su contacto".

10. Tomar la iniciativa y reconectar con la persona. Pensamos que los contactos son valiosos. La realidad es que si hacemos un contacto e intentamos volver a reconectarnos seis meses después con esa persona, seguramente no nos recordará. Es clave reconectarse en los días siguientes a la conexión inicial. Encuentro que el correo electrónico es una magnífica herramienta. Yo escribo algo así: "Soy el calvo gafufo con el que usted conversó en el TransMilenio esta mañana. Le escribo por dos razones: usted me habló de un buen libro, pero yo no anoté el nombre. Se lo encargo. Le paso un artículo que le puede interesar. Me gustaría conocer sus comentarios." Cuando la persona responde, ya hay el comienzo de una relación. Como con cualquier relación, es indispensable cultivarla.

11. Ya coronó, felicítese. Ya rompió el círculo vicioso de la desconfianza y se insertó en el círculo virtuoso del serendipity.

Al crear un hábito de conectarse con extraños, logra uno unas comunidades más amables y logra también ir tejiendo esas redes de confianza y reciprocidad que son básicas para que una sociedad funcione. Y así, una conversación a la vez y una relación a la vez, vamos construyendo la Colombia que merecemos.
 
* Presidente de la Fundación Yo creo en Colombia

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.