Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1993/01/11 00:00

YO TAMBIEN ACUSO

El jefe del DAS, Fernando Brito, denuncia ante Amnistía internacional las atrocidades cometidas por la guerrilla contra 11 de sus agentes. SEMANA resume los casos.

YO TAMBIEN ACUSO

EN UN PAIS EN EL CUAL EL CRECIMIENTO DE los indicadores de violencia -incluidos aquellos que se refieren a los diferentes tipos de violaciones a los derechos humanos- ha sido sostenido durante las dos últimas décadas, una nueva denuncia enviada a Amnistía Internacional no tenía por qué haberse convertido en noticia.
Pero el hecho de que procediera, no de una organización de defensa de los derechos humanos, sino de la entidad estatal encargada de la seguridad y la inteligencia política, convirtió el documento del DAS sobre torturas y vejámenes sufridos por 11 agentes de la institución a manos de la guerrilla, en una de las más dramáticas y crudas denuncias hechas en este campo en los últimos años en el país.
El documento, enviado inicialmente por el director del DAS Fernando Brito Ruiz al consejero presidencial de Derechos Humanos Jorge Orlando Melo y remitido luego a Amnistía Internacional, describe detalladamente las torturas sufridas por los detectives del organismo de seguridad antes de ser asesinados por las Farc o el ELN.
La sevicia con que fueron cometidos los crímenes dejó al descubierto que una cosa es el discurso por la humanización de la guerra que la subversión ha venido pregonando desde hace ya varios años, y otra cosa es el tratamiento que le da a su enemigo. Queda por ver si Amnistía Internacional se pronuncia sobre este caso y si rompe, como ya lo hizo en el pasado a instancias de Alvaro Tirado Mejía, su tradición de no condenar sino a gobiernos.
En las siguientes paginas, SEMANA resume los casos denunciados por Brito Ruiz, por considerarlos de sumo interés para sus lectores.
Santander
EN EL DEPARTAMENTO DE SANTANder, en el municipio de Tona, fueron secuestrados por guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional los agentes Alvaro Cañas, Gonzalo Espitia y José Riveiro Gómez, quienes adelantaban un operativo de recuperación de un carro robado. A pesar de la intermediación de diversos representantes de organismos públicos y privados con el fin de lograr la liberación de los agentes, los captores no dieron respuesta alguna a las solicitudes. Por el contrario, los sometieron a las más crueles torturas.
Al ser hallados los cadáveres de los agentes el 15 de noviembre de 1992 a 30 kilómetros de Bucaramanga, estos presentaban incisiones, impactos de fusil y varias quemaduras. Los informes de medicina legal advirtieron que el cuerpo de Alvaro Cañas, por un lado, presentaba mareas evidentes de haber sido torturado con alfileres y cortauñas, y por otro, y no menos grave, una de las cuencas de los ojos estaba vacía.
Por su parte, el cadáver de Gonzalo Espitia se hallaba en condiciones similares. Sin embargo, los inspectores encontraron que sus muñecas estaban desprendidas y fracturadas, su corazón había sido extraído con un arma cortopunzante, y el muslo derecho había sido gravemente lesionado.
Por último, se encontró en el informe que el cuerpo de José Riveiro Gómez presentaba marcas de latigazos con cadenas y alambre de púas. Además, su tabique había sido fracturado, y, como si fuera poco, sus testículos fueron perforados y presentaba un impacto de fusil en la cabeza.

Huila
EN HORAS DE LA NOCHE DEL 7 de noviembre de 1992, en el municipio de Garzón (departamento del Huila) fue asesinado por guerrilleros del III frente de las Farc el conductor del DAS Jairo Rojas Medina, quien disfrutaba de su período de vacaciones. Rojas transitaba en motocicleta por la inspección de Zuluaga en compañía de su hermano, cuando los subversivos realizaron varios disparos que lo hirieron gravemente.
Sin embargo, Rojas intentó huir y entró a un local comercial cercano. Los guerrilleros lo siguieron hasta allí, donde fue muerto por varios impactos de arma automática junto con el dueño del establecimiento. Los asesinos sacaron el cadáver de Rojas, le dispararon en repetidas ocasiones y lo dejaron en la vía principal luego de haber robado sus objetos personales.
No fue sino hasta el día siguiente que las unidades del DAS lograron rescatar el cuerpo, pues los subversivos impidieron por todos los medios que cualquier persona se acercara al lugar.

Putumayo
EN MOCOA, PUTUMAYO, EL 10 DE noviembre pasado, fueron secuestrados los detectives Ramiro Morales y Jesús Alvarez, quienes prestaban servicio en la seccional de Nariño, como escoltas del gobernador Salvador Lasso. Los investigadores, quienes atendían una llamada telefónica que delataba la circulación de un vehículo que transportaba Iicor adulterado, desaparecieron en "La Planada", a 10 kilómetros de Mocoa, donde fueron interceptados por guerrilleros del XXXII frente de las Farc.
Siete dias más tarde, en la vereda El Lagarto, efectivos del Cuerpo de Bomberos Voluntarios halló los cadáveres de dos desconocidos que presentaban signos evidentes de tortura y violencia. La Fiscalía logró establecer que se trataba de los dos escoltas desaparecidos días atrás. El cadáver de Ramiro Morales presentaba lesiones en las muñecas y señales de haber sido maniatado y colgado de un árbol. La piel de sus brazos había sido quemada con ácido, la dentadura se encontraba en muy mal estado, el cabello había sido arrancado de manera violenta y las cuencas de los ojos estaban vacías.
El Cuerpo Técnico de la Fiscalía estableci6 que Jesús Alvarez también había sido maniatado y colgado de un árbol. Igualmente había sido sometido a quemaduras con ácido, y se encontraron en su cuerpo señales de puñaladas. Al igual que su compañero, la cabeza estaba desprovista de cabello y las cuencas de los ojos estaban vacías.

Norte de Santander
EL DETECTIVE FREDY ZAMOra Sánchez, quien se encontraba de servicio en la ciudad de Cúcuta, fue comisionado por la seccional del DAS de Norte de Santander para viajar al municipio de San Calixto en cumplimiento del plan de elecciones regionales.
A las 10 de la mañana del 7 de marzo el bus intermunicipal en el cual viajaba el agente fue interceptado por subversivos de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. Durante la identificación de los pasajeros, los efectivos de la Coordinadora notaron la presencia del agente, lo bajaron violentamente del vehículo y se lo llevaron.
A 10 kilómetros del lugar donde el bus había sido detenido, fue hallado el cadáver del detective. En numerosas ocasiones las autoridades intentaron rescatarlo, pero la guerrilla lo impidió durante los tres días que siguieron. No fue sino hasta el 12 de marzo que los funcionarios de instrucción criminal y medicina legal lograron realizar el levantamiento. El informe correspondiente señala que al detective le fueron disparados tres proyectiles, dos en la cabeza y uno en el tórax. El cuerpo presentaba evidentes señales de tortura como cortaduras, punzadas y hematomas. Del mismo modo, se pudo establecer que se habla producido un desprendimiento del labio superior y la mutilación y desfiguración de la cara con un arma blanca.

Casanare
EL 21 DE OCTUBRE DE 1992, EL grupo "Héroes de Cusiana", y el XXXVIII frente de las Farc atacaron el puesto del Departamento Administrativo de Seguridad en el municipio de Aguazul (Casanare). En los hechos murió el detective de turno Jairo Alfonso Vega, y fueron robados tres revólveres y un radio portátil. Luego de saquear completamente el lugar, los subversivos destruyeron el puesto.
Al día siguiente, en la carretera que lleva de Aguazul a Yopal, los mismos guerrilleros que habían realizado el ataque al puesto, interceptaron la ambulancia que transportaba el cadáver del agente Vega hacia las instalaciones de medicina legal de Yopal.
Rociaron el vehículo y el cuerpo con gasolina, y ante las súplicas de los ocupantes, el cadáver fue bajado de la ambulancia.
En pocos instantes prendieron fuego al vehículo e impidieron el acceso a las autoridades. El cuerpo sin vida permaneció en la vía hasta el día siguiente, cuando la amenaza de muerte dejó de pesar sobre todo aquel que intentara aproximarse al lugar.

La Guajira
LOS AGENTES ANGEL IBARRA CABAna, Servando Manuel Benítez Ramos, Ernesto Solano Parra y Gilberto Avila Mendoza salieron el 20 de mayo de 1992 de las instalaciones del DAS con el fin de investigar el robo de 70 vacas de la finca "Los Mosquitos" en La Guajira. Cuando regresaban de la hacienda en compañía de dos de sus propietarios, luego de haber resuelto el caso, el vehículo en el que volvían hacia Valledupar fue detenido por guerrilleros del frente "José Manuel Martínez Quiroz", del Ejército de Liberación Nacional. Los subversivos desarmaron a los detectives y los condujeron a la finca "El Mingo".
Dos días después, los propietarios de la hacienda "Los Mosquitos" que habían sido capturados junto con los agentes, fueron liberados.
Ante una comisión integrada por el arzobispo de la diócesis de Valledupar y periodistas de diferentes medios de comunicación, los miembros del ELN dijeron a las autoridades que los investigadores no tardarían en ser liberados.
Una marcha por la paz, encabezada por madres y familiares de los agentes en cautiverio fue realizada pocos días después en Valledupar.
Los manifestantes solicitaron a los voceros de la Coordinadora Guerrillera -que en ese momento se encontraban en diálogos de paz con los representantes del gobierno en Tlaxcala, que respetaran la vida de los funcionarios del DAS.
Sin embargo, siete días después de su desaparición, en la finca "El Mingo", municipio de Urumita, el personal del Cuerpo Técnico de la Policía Judicial y el corregidor local encontraron los cuerpos sin vida de los detectives. El informe de necropsia señala que los agentes fueron demencialmente torturados. Los cuerpos mostraban señales de quemaduras, su vientre había sido abierto con un puñal, les habían arrancado las uñas y los habían obligado a cavar sus propias tumbas. Posteriormente, sus piernas fueron mutiladas y recibieron disparos en la parte superior del cráneo.

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