Para las aerolíneas, la palabra crisis no es nueva. Su mundo no es fácil y, si bien son un sector que de alguna manera está acostumbrado a vivir en medio de los problemas, no quiere decir que no aspiren a trabajar sin preocupaciones ni a crecer.
Empresas como Easyfly y Aires se han ganado su espacio en el mercado gracias a una lógica de negocios sencilla, pero efectiva. Más que competirles en su propio terreno a las aerolíneas más grandes, como Avianca y AeroRepública, lo que hay que hacer es volverse líderes allí donde no llegan esas empresas. Ese lugar es el mercado regional donde, a pesar de existir posibilidades aparentemente obvias para abrir trayectos (Bucaramanga-Cartagena, por ejemplo), ninguna de las aerolíneas grandes las había tomado. Si una persona quería ir de Bucaramanga a Cartagena, debía ir primero a Bogotá. Si se suman los tiempos de vuelo y la conexión, además de la espera en el aeropuerto, un santandereano invertía casi el mismo tiempo en ir a Cartagena que a México. Esa es una oportunidad que Easyfly no desaprovechó, y abrió rutas como Armenia-Medellín, Barrancabermeja-Bogotá (sin pasar por Bucaramanga) y muchas más.
Aires también ha tenido una estrategia similar dentro del país, y a esto ha añadido, entre otras, rutas internacionales como Pereira-Panamá Barranquilla-Aruba, o Cartagena-Maracaibo. La lección es clara: si uno recorre el camino que otros ya han dominado, sólo recogerá lo que sobre, pero si una empresa abre su propio espacio, todo, o al menos una gran parte de él, será de su dominio. Pero abrir una ruta no es suficiente. También es importante hacerlas atractivas económicamente y ese es otro terreno en el que Easyfly y Aires compiten en el mercado. Al tener una nómina y una infraestructura más pequeñas que otras compañías, los precios son menores y esto es un ahorro que el viajero ve reflejado en el precio de su pasaje.
Al preguntarle a Alfonso Ávila, presidente de Easyfly, por qué a pesar de las largas crisis de la aviación aún existen personas que se meten a ese negocio, afirma que la respuesta está en que las aerolíneas tienen la posibilidad de crecer rápidamente gracias al flujo de caja tan alto que manejan. Francisco Méndez, presidente de Aires, coincide con esa afirmación y añade que esa situación se da aunque las ganancias finales para la empresa no sean muy altas.
Todo lo anterior no quiere decir que a estas empresas les falte confianza en sí mismas o que teman enfrentar a las aerolíneas más grandes en sus rutas de mayor tráfico, como Bogotá-Cali, sino que prefieren afianzarse en su propio terreno. Aires tiene planeado expandirse a Estados Unidos, Ecuador, Venezuela, Perú, Chile, Brasil y Argentina. Easyfly continúa afianzándose dentro de Colombia. Para emprender tales proyectos, hay que confiar en que el mercado responderá. Claro está, no se trata de estrategias hechas a ciegas, sino apoyadas en estudios cuyas predicciones las empresas esperan ver cumplidas.
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