La música
Los siguientes temas musicales han sido los símbolos del sentir de patria en distintas épocas.
 
La guaneña (atribuida a Nicanor Díaz)
Son versos populares: "guay que sí, guay que no, la guaneña me engañó...". Probablemente no hay referencia a las tierras del sur en cuya banda sonora no esté el bambuco más antiguo del que se tenga noticia, fechado de 1789 y dedicado a las guaneñas, las mujeres que proveían a las tropas realistas durante la Independencia. El tema, atribuido a Nicanor Díaz, se convirtió en amuleto para la soldadesca, pues hubo quienes descubrieron en su acento un dejo marcial que iba más allá del tema sentimental. Así, confiados en que un son popular podría animar a las tropas, La guaneña fue adoptada como canto de batalla del Batallón Voltígeros, aparentemente por orden del general José María Córdova. La banda la interpretó en la Batalla de Ayacucho, decisiva para la independencia del continente en 1824. Acerca de su vigencia, pocos conceptos tan acertados como el de Sergio Elías Ortiz: "El autor la sacó de la entraña del pueblo, inspirado en sus dolores, sus anhelos, sus locuras, su ansiedad de gritar".

La hija de Juan Simón(autor anónimo)
Pocos adivinarían que esta canción es colombiana, aunque es la más escuchada en el exterior. Muchas versiones, desde la de Leonardo Favio hasta la improvisada por Celia Cruz en concierto, han narrado la historia de Juan Simón, quien por ser el único sepulturero del pueblo tiene que enterrar a su hija. "Soy enterrador y vengo / de enterrar mi corazón", dicen sus últimos y acongojados versos. Hay quienes se la atribuyen a Francisco Garas, a Victoriano Vélez o incluso a Julio Flórez. Daniel Samper Pizano asegura que este bambuco "ha terminado por perder su pasaporte original hasta el punto de que los especialistas creen que su letra debió de haber sido escrita en Sevilla por un poeta anónimo y genial del siglo XIX."?

Que vivan los novios (Emilio Sierra y Enrique Figueroa)
En 1938, una rumba criolla se tomó el país. Se llamó Que vivan los novios y fue estrenada por el Cuarteto Morales Pino para inaugurar Radio Santafé. A partir de ese momento fue uno de los temas más queridos durante al menos una década. En 1941 fue tema oficial del Carnaval de Barranquilla, y cuatro años después se haría mucho más popular en la versión porro entonada por Luis Carlos Meyer.

La piragua (José Benito Barros)
José Barros, de El Banco, Magdalena, recuerda en su adolescencia a Guillermo Cubillos, quien solía navegar entre Girardot y su pueblo. Su embarcación era la única "que aún en medio de la tempestad se atrevía a cruzar la ciénaga". Y si de algo sabía el compositor, era de barcos, pues a sus 21 años intentó atravesar el país como polizón.

Soy colombiano (Rafael Godoy)
A lo largo de la historia, la violencia ha obligado a muchos a exiliarse, como al dirigente petrolero Rafael Godoy, que se fue a Venezuela, donde nació, en 1953, el bambuco Soy colombiano. Según Jaime Rico Salazar "después de nuestro Himno Nacional es la canción que entonamos con mayor emoción". Darío Garzón, del dueto Garzón y Collazos, vio su riqueza y decidió llevarlo a los surcos por primera vez en la década del 60.

Colombia tierra querida (Luis Eduardo Bermúdez)
El compositor y director Lucho Bermúdez viajó por diferentes países, pero siempre regresó a Colombia. Esa es la clave, según José Portaccio, autor de la biografía Carmen tierra mía: Lucho Bermúdez, que encierra su cumbia Colombia tierra querida. "Él fue un autor de espíritu patriota. -asegura Portaccio a SEMANA- Eso se refleja en esta composición, pero también en el hecho de no haber optado por una carrera internacional". No hay quien no sienta el amor que profesaba Bermúdez por su país al escuchar: "Tu suelo es una oración / y es un canto de la vida".

Yo me llamo cumbia (Mario Gareña)
En 1970, el país hablaba del barranquillero Jesús Arturo García Peña, que había conseguido el primer lugar del I Festival de la Canción en Nueva York con una balada de su autoría. No sería su mayor éxito. Mario Gareña, nombre artístico, hizo carrera como autor para las orquestas del país y del exterior, y un tema suyo, Yo me llamo cumbia, entró al repertorio de Leonor González, la Negra Grande de Colombia, entonces la artista de mayor proyección internacional.

Colombia Caribe (Francisco Zumaqué)
Por el título no muchos la reconocen. Sólo hay que escuchar su primer verso, "Sí, sí, Colombia, / sí, sí, Caribe", para reconocerla.Francisco Zumaqué, conocido en la música clásica y por sus arreglos para orquestas, como la de Eddie Palmieri, y por su interés en la fusión, compuso esta pieza a ritmo de socca por encargo del Festival de Música del Caribe de Cartagena, y fue llevada al disco en 1985. Zumaqué recuerda que el coro fue lo primero que le ocurrió. "Es muy fuerte, muy difícil de olvidar -asegura a SEMANA-. No fue sino estrenarlo en Cartagena, y ya todo el mundo lo estaba coreando". Cinco años después, Colombia Caribe se convirtió en el himno de la selección nacional de fútbol, que volvía a un Mundial en 1990. ?

Rebelión(Álvaro José Arroyo)
"Una lectura de 'Rebelión' de Joe Arroyo es necesaria para entender la fuerza del desafío a la representación negra en la salsa". Palabras de un ensayo de Mark Q. Sawyer, de Ciencias Políticas de la Ucla. Más allá de la certeza académica, no hay duda en que todos nos identificamos con la descripción del ancestro negro, y sentimos las huellas de la conquista Caribe, pocas veces tan bien reflejadas como en el simple pero airado grito de protesta "¡No le pegue a la negra!". Para Mauricio Silva, autor de la biografía El centurión de la noche, el tema funciona "desde un efectivo punto de vista literario, gracias a que es una perfecta crónica periodística". ?

La tierra (Juan Esteban Aristizábal)
En 1998 la banda Ekhymosis, intentaba darse aires renovados. Su quinto álbum llevaba el nombre de la banda e incluía un tema que su generación adoptó como un himno. "Ama la tierra en que naciste, / ámala, es una y nada más". Dos versos que ya acusaban esa fusión antioqueña llevada hasta el delirio por el cantante del grupo, Juan Esteban Aristizábal, Juanes. Buscaba evidenciar, en palabras de Juanes, "que hay que amar lo que uno tiene porque no hay otra cosa. No hay otra mamá, otro hermano, amigo, familia, tierra u otra sangre; solo está lo que tienes y hay que cuidarlo". La tierra ocupa un lugar destacado en los conciertos del artista antioqueño. Y suponemos también que en el corazón de muchos colombianos.