Es posible que un artículo sobre la confianza genere, de entrada, desconfianza. La confianza es uno de esos términos grandilocuentes, asiduamente usados por analistas políticos y académicos, que a veces se prestan para discursos vacíos o enunciados ambiguos. Sin embargo, es esencial para generar prosperidad y garantizar el desarrollo en Colombia. Las evidencias así lo advierten: no existe país desarrollado, innovador y competitivo en el que no haya un alto grado de confianza, tanto de los ciudadanos hacia las instituciones como entre los distintos sectores sociales.
La importancia de la confianza es necesaria ahora más que nunca. La crisis económica mundial se originó en el abuso de confianza por parte de algunas entidades del sistema financiero mundial, para las que imperó la codicia y no la ética. La recesión de la economía global es el corolario lógico de la pérdida de confianza en las instituciones financieras.
Para contrarrestar esto, las empresas sólo pueden ser productivas e innovadoras si se aumentan significativamente los niveles de confianza en todos sus empleados y se les otorga la oportunidad de asumir nuevas responsabilidades, y ejercer el liderazgo y la inteligencia colectiva. La competitividad es directamente proporcional a la capacidad de confiar en el talento y las aptitudes individuales y colectivas de los empleados, sin importar su rango.
Como lo ha planteado el profesor Peter Senge, la confianza en una empresa debe sustituir la autoridad vertical, en las que a los empleados se les trata como a seres inferiores. Infortunadamente hoy priman relaciones basadas en la desconfianza y en el exceso de control. En ese tipo de empresas, donde hay menos confianza son necesarios más controles. Y esta realidad tiene un gran impacto económico, pues estudios indican que entre el 20 y el 30 por ciento de los costos administrativos están relacionados directa o indirectamente con formas de vigilancia y control.
Pero el control más utilizado es el de los jefes, que dedican una gran parte de su tiempo a vigilar lo que el trabajador hizo o dejó de hacer simplemente porque no confían en él. Y lo que es peor, pierden tiempo precioso que deberían aprovechar para dirigir estratégicamente, impulsar el cambio o innovar.
A las organizaciones les interesa mantener relaciones de confianza con sus empleados porque es la mejor forma de lograr un mayor compromiso y lealtad. Permite disminuir el riesgo y la incertidumbre que se crean con las relaciones interpersonales basadas en la desconfianza. De esta forma, disminuye la necesidad de control y supervisión y aumenta la eficiencia y la ejecución estratégica.
Sabemos que para ser competitivos es obvio que el tema central y estratégico radica en la capacidad de innovar. La historia empresarial nos enseña que muchas innovaciones revolucionarias surgieron de ideas que parecían absurdas o de proyectos de ensayo y error. Por tanto, una cultura de innovación tiene que estar basada en la confianza que posibilita que las personas puedan proponer cosas fuera de lo común sin que teman que las marginen, penalicen o ridiculicen. Esta confianza se sustenta en la capacidad de los líderes de repartir poder, entendido como la capacidad de varias personas de la organización para tomar decisiones según sus propios criterios. Decisiones acertadas preferiblemente, pero en muchos casos, equivocadas, que pueden ser la fuente mayor de creatividad y aprendizaje. Sólo generando alternativas, explorando, intentando una y otra vez, desafiando las realidades o presunciones actuales sobre la realidad, es que una empresa puede innovar. Y esto se da muchas veces después de haber intentado varias opciones y cometido algunos errores.
Así lo confirman todos los artistas y estrategas innovadores. La inspiración nunca ha sido un centelleo de creatividad momentánea, sino fruto del esfuerzo y de muchos intentos.
Promover la confianza es el elemento clave para garantizar una empresa competitiva capaz de producir resultados extraordinarios. Ya lo dijo Peter Drucker: "Las organizaciones ya no se fundamentan en el poder sino en la confianza".
* Presidente del Centro de Liderazgo y Gestión
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