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| 11/27/2010 12:00:00 AM

Locomotora minera, señales de alerta

Foros SEMANA reunió a los principales actores del sector para debatir los grandes retos que enfrenta un renglón clave para el futuro del país.

El presidente Santos ha manifestado que su plan de desarrollo se basa en cinco locomotoras que jalonarán la economía. Una de ellas es la minería y los hidrocarburos.
 
Factores de tipo coyuntural, entre ellos el alto precio de minerales como el oro, el auge de la construcción y la demanda mundial de carbón, han disparado el auge minero. Otro de los proyectos estrella del presidente Santos ha sido proteger y conservar la biodiversidad de Colombia. Entonces, ¿cómo conciliar los intereses de una política de expansión minero- energética con la necesidad de proteger ecosistemas valiosos por la biodiversidad que albergan y por su importancia estratégica por los servicios ambientales que les prestan a sectores como la agricultura y la salud?

Para responder este y otros interrogantes, Foros SEMANA reunió a representantes del sector ambiental y minero y de organizaciones de la sociedad civil para debatir sobre ‘El desafío de la locomotora minera en un país megadiverso’, foro organizado conjuntamente con la Embajada de Holanda y con el apoyo del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF por su sigla en inglés), la Fundación Avina y la Alianza para la Sostenibilidad (Alisos). Los diversos sectores involucrados en el tema parecen estar de acuerdo en la necesidad de hacer una minería responsable. Sin embargo, a la debilidad del sector ambiental en la toma de decisiones deben agregarse los grandes vacíos institucionales que preocupan a unos y otros.

El gobierno del presidente Santos hereda un aumento exponencial en las solicitudes de permisos de explotación minera. Como señaló Guillermo Rudas, consultor del Consejo Nacional de Planeación, en 2006 había dos millones de hectáreas tituladas, cifra que en 2009 había aumentado a casi ocho millones.  Agregó que entre el momento en que se aprobó el código y fue sancionado por el presidente Uribe, tres millones más fueron tituladas. En el momento hay alrededor de 40 millones de hectáreas más solicitadas para minería, es decir, alrededor del 35 por ciento del territorio, principalmente en la zona andina.

La mayoría de los participantes mostró su preocupación por los problemas que pueda traerle al país un desarrollo minero sin reglas claras. Al respecto, el ex ministro de Ambiente Juan Mayr, así como Carlos Castaño, viceministro de Ambiente, manifestaron que el país no está preparado para el desafío que implica la actividad minera, entre otras cosas por la debilidad institucional. Mayr también agregó que deben revisarse los títulos mineros porque “no se puede concesionar todo el país”. Lo mismo opinó Carlos Fernando Forero, presidente de Consejo Intergremial de Minería (Cimco). “Las sociedades necesitan los minerales”. Sin embargo, señaló que “existen zonas donde no deben otorgarse títulos mineros. Donde no se puede, no se puede”. 

Juan Carlos Espinosa, oficial de Política Sectorial de WWF, expresó que “en un  país megadiverso, como Colombia, la pregunta no debe ser solo cómo se hace la minería, sino dónde sí y dónde no”. Agregó que la institucionalidad actual solo toma en cuenta las consideraciones ambientales en la última etapa del desarrollo de los proyectos, que es cuando se otorga la licencia, y no desde la primera etapa, cuando se estudia la factibilidad de la solicitud. Xiomara Sanclemente, directora de Ecosistemas del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, agregó que no se valora el impacto que puede provocar la minería a los servicios sociales y económicos que presta la biodiversidad. A este respecto, Mayr manifestó que “se debe revisar el modelo de desarrollo que estamos planteando para el país”.

Wendy Arenas, directora de Alisos, considera que es necesario trascender los discursos que suenan bonito, pero que siguen siendo muy ambiguos. No se han definido criterios claros que concilien las visiones de las oficinas ambientales de los distintos ministerios (Minas, Desarrollo, Obras Públicas) con el del Ministerio de Ambiente. En su opinión, “las locomotoras arrastran un muy pequeño vagón ambiental”.

Retos y oportunidades

De acuerdo con Juan Mayr, el nuevo gobierno ha cambiado el discurso sobre la importancia del tema de biodiversidad y el cultural para el desarrollo del país, lo cual es una oportunidad. “El desafío es pasar del discurso a la realidad. Y ver cómo la biodiversidad se convierte en la principal locomotora del país”. Carlos Castaño sostiene que el Plan Nacional de Desarrollo debe ser progresista y articulador. “Las locomotoras deben ir sobre rieles de capital natural y cultural. El reto es cómo darle al desarrollo económico la dimensión ambiental y social”.

Cristian Moreno Panezo, gobernador de Cesar, señaló que deben facilitarse herramientas que les permitan intervenir a las autoridades territoriales. “Nada ayuda más a construir el país que poder replantear y rediseñar la política minera. Se deben renegociar proyectos como el de Drummond”.

Steve Kesler, presidente de la minera canadiense GreyStar, manifestó que el compromiso de compañías como la que él dirige es recuperar todas las áreas afectadas con el mismo tipo de ecosistemas, incluso los páramos.

Hubo noticias que apuntan a mejorar la relación entre minería y ambiente. José Gregorio Manga, director ambiental del Ministerio de Minas y Energía, anunció que se creó la Dirección de Sostenibilidad en ese Ministerio, que busca revisar proyectos estratégicos, fiscalizar, supervisar y controlar, así como promover inversiones en tecnologías más limpias en el sector minero-energético. Sandra Bessudo, alta consejera para la Gestión Ambiental, Biodiversidad, Agua y Cambio Climático, anunció la creación de unidades ambientalmente especializadas en cada ministerio para trabajar conjuntamente y como herramientas de identificación temprana. También señaló que el Plan Nacional de Desarrollo tiene un capítulo ambiental y en cada capítulo hay una sección de sostenibilidad ambiental, social y económica.

La locomotora minera apenas arranca. Las señales de alerta ya están dadas. El maquinista debe decidir cuál será el destino final del viaje.
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