Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/3/2011 12:00:00 AM

30 años compartiendo

La Fundación Compartir, presidida por Pedro Gómez Barrero, es un ejemplo de cómo es posible combinar el éxito empresarial con el servicio a las poblaciones más desprotegidas del país.

Muchos recuerdan el año 1979 como uno de los más nefastos en la historia de Colombia. El 23 de noviembre, un sismo sacudió algunas ciudades del Quindío y el Valle de Cauca y, pocos días después, un maremoto golpeó Tumaco. Para completar, por esa misma época los ríos Magdalena y Bogotá se desbordaron a causa del fuerte invierno. Ante la difícil situación humanitaria, el expresidente Carlos Lleras Restrepo reclamó en su semanario Nueva Frontera que el sector privado asumiera su responsabilidad social. El empresario Pedro Gómez Barrero fue uno de los primeros en atender su llamado y crear con un grupo de amigos una organización dedicada a asistir a los miles de familias afectadas por los desastres naturales.

Ese sería el pilar de la Fundación Empresa Privada Compartir, que por estos días está celebrando 30 años de existencia. Aunque el aniversario en realidad fue en 2010 (pues en febrero de 1980 el Ministerio de Justicia le otorgó la personería jurídica), Gómez y su equipo decidieron festejarlo el pasado martes en el Hotel JW Marriott, en Bogotá, con el lanzamiento del libro Colombia solidaria. La obra, editada por Villegas Editores, cuenta a través de fotografías y textos no solo la historia de Compartir, sino la de otras treinta fundaciones de carácter empresarial que también han ayudado a mejorar la calidad de vida de millones de colombianos. "Creemos que es más interesante y útil porque así promovemos la cooperación entre las fundaciones que trabajan en beneficio de los desposeídos", explica Gómez. El evento fue muy emotivo porque sirvió para recordar los orígenes de la organización y exaltar los logros del sector productivo en materia de responsabilidad social.

Si bien Compartir empezó con la entrega de cobijas, medicinas, alimentos y carpas a los damnificados, con el tiempo amplió su labor a proyectos de vivienda, educación y empleo. A principios de la década de los ochenta reconstruyó dos mil casas en Patio Bonito, uno de los sectores de la capital más perjudicados por las lluvias, e inauguró el barrio Compartir-Meissen, en Ciudad Bolívar. La iniciativa resultó ser tan exitosa que a partir de entonces la Fundación se dedicó a promover y ejecutar conjuntos y unidades residenciales para los menos favorecidos. Hoy, ya suman 32.000 viviendas en todo el país, de las cuales 27.000 son de interés social.

Simultáneamente, estableció el programa Prodem con el fin de apoyar más de 35.000 pequeños negocios. "No se trata de regalar la camiseta, sino enseñar a hacerla", asegura Isabel Segovia Ospina, gerente general de la Fundación. Pero la tarea no se limitó ahí. Gómez también creó la Financiera Compartir (hoy Finamérica), una entidad que ha otorgado créditos por 192.000 millones de pesos a microempresarios durante los últimos 15 años.

Desde el comienzo la Fundación se guio por una premisa básica: quien estudia puede conseguir empleo o montar su propio negocio. Y quien genera ingresos puede vivir en un hogar digno. Por eso, la educación es otra de sus grandes apuestas. Compartir no solo construye colegios y jardines infantiles, sino que además administra algunos de ellos. Fiel a su compromiso de mejorar la calidad de la enseñanza, también creó el Premio Compartir al Maestro, en 1998, para rendirles un homenaje a los profesores más destacados del país.

Otro de sus proyectos bandera es el programa Apoyo a Artesanos de Cucunubá, municipio de Cundinamarca donde nació Gómez. El objetivo es conservar y fortalecer la tradición tejedora de la región, de modo que sus habitantes aprendan a comercializar sus productos y así puedan acceder a mejores oportunidades laborales. "La solidaridad tiene que ver con los valores y principios fundamentales de las personas. Así como se le enseña a la gente que hay que ser honesto y respetuoso con los demás, también hay que ser solidario con aquellos que lo necesitan", sostiene el empresario.

Esa generosidad justamente tiene que ver con su historia personal, pues a pesar de haber crecido en una familia humilde, logró estudiar Derecho gracias a que se ganó una beca en la Universidad del Rosario. Pronto dio muestras de su talento y agudeza para los negocios en el sector de la construcción, y un día resolvió abandonar el puesto de gerente de una prestigiosa empresa urbanizadora para crear su propia compañía. Al principio fue difícil, pero con los años probó que había tomado la decisión correcta. Hoy, Gómez lidera los proyectos urbanísticos más importantes del país, sin dejar de lado su interés en la filantropía. "De alguna forma he querido corresponder a todas esas bondades con las que he sido afortunado".

Al igual que ocurrió hace tres décadas, Pedro Gómez volvió a unirse al llamado del gobierno y a asistir a las víctimas de la pasada ola invernal. Compartir hizo un aporte de 2.000 millones de pesos a la campaña Colombia Humanitaria, con el propósito de reconstruir las viviendas afectadas por las lluvias. Parte de ese dinero se destinó para un nuevo complejo escolar en Mosquera, que será inaugurado a finales de este año. De la misma manera, abrirá sus puertas un centro recreativo en Soacha dirigido a jóvenes y niños de Altos de Cazucá. Una vez más, la Fundación Compartir y sus entidades aliadas demuestran que es posible ayudar a la población más necesitada si se aplica un buen modelo de gestión empresarial con miras a largo plazo. Como lo manifiesta Isabel Segovia: "Hemos tomado conciencia de que si todos estamos mejor, podremos mejorar como país".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.