Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/11/29 00:00

ABRETE PAEZ

Es una estrella consagrada que vende cientos de miles de discos en toda América. Pero mantiene <BR>su espíritu de siempre.

ABRETE PAEZ

Rodolfo Páez, más conocido como Fito, lleva 15 años metido de lleno en el corazón del rock
argentino. Flaco, carismático, desgarbado, mechudo irredento en los 80 y aun en los 90, su mirada como de
niño extraviado inspira una confianza extrema, que él se encarga de refrendar en sus discos y en sus charlas,
siempre cálidas así se hable con él de temas tan diversos como la guerra de las Malvinas o su amado
Rosario Central.
Ya no es el cantante de culto de sus primeros álbumes (Del 63, Giros, Ciudad de pobres corazones), cuando
también tocaba en las bandas de músicos ya consagrados como Juan Carlos Baglietto y Charlie García. Tras
el arrollador éxito de su álbum El amor después del amor, grabado en 1992 y que vendió 600.000 copias en
Argentina (récord para ese país), Fito Páez se transformó en una leyenda viviente. Sin embargo, a los 36
años de edad y con una discografía venerada en toda América, sigue siendo el mismo ser agradecido de las
pequeñas cosas de la vida cotidiana.
Y tiene cuerda para rato. En su último álbum, Abre, experimenta con diversos estilos y ritmos, se oyen
instrumentos propios del tango, sin perder por ello la identidad que lo marcó desde los tiempos de Del 63,
la primera canción que interpretó como solista acompañado por el piano cuando aún era integrante de la
banda de Baglietto.
Pero Abre no es sólo un nuevo esfuerzo musical. Pocas veces se había visto en las letras del llamado "rock
en español" un trabajo literario tan bien logrado, lo que ha llamado la atención de críticos y seguidores,
acostumbrados a estribillos más simples como los de El amor después del amor o Circo beat. "Es cierto,
pero esto no sucedió de una manera premeditada sino que me agarró una época como de escribir mucho.
En algunos casos hice cosas que no he hecho nunca, como tener el texto terminado y no tener música".
Una de esas canciones es precisamente La casa desaparecida, un retrato descarnado de Argentina
que atrapa desde el primer verso: 'Madre ponme en la chaqueta las medallas, los zapatos ya no me los
puedo poner, mis dos piernas se quedaron en Malvinas, el mal vino no me deja reponer de la nítida y
oscura pesadilla de Valeria Mazza besando a El Cordobés'.
Este tema tuvo un proceso muy curioso. "Toda la crítica destruyó la canción, en todas partes escribieron que
era una porquería. En cambio en los conciertos, cuando terminamos de tocar la canción, hay un aplauso
que nunca dura menos de dos minutos".

'Rock' y cine
Páez está casado con la actriz argentina Cecilia Roth, quien por estos días está en las pantallas nacionales
como protagonista de Todo sobre mi madre, la última película de Pedro Almodóvar, en la cual Páez aparece
un instante como uno de los extras que aplauden en un teatro. Su pasión por el cine no se limita a esto.
Tiene previsto rodar una película en agosto del año entrante, cuando termine la gira de este álbum. Y esa
España que su esposa ha mostrado en la película de Almodóvar, como también en Martín Hache, de Adolfo
Aristaraín, se refleja en el texto de la canción Tu sonrisa inolvidable. "Está ligado a la idea del exilio. Madrid
es una ciudad que conozco mucho y que quiero mucho y he tenido la suerte de poder estar allí con Cecilia
mucho tiempo. Entonces obviamente las ciudades donde uno ha vivido y las personas que uno ha conocido
siempre aparecen en los textos".
Cuba es otro de los países que más jala a Fito Páez, y en Abre le dedica una canción a La Habana. "De
alguna manera la isla siempre fue un lugar que me recibió de una manera muy amable y allí siempre me
han tratado como a un príncipe, sin ninguna necesidad de que eso sucediera. Entonces ese tipo de
amabilidades y de gestos tan bonitos te quedan grabados en el corazón para toda tu vida. A partir de ahí
siempre he establecido una relación con Cuba muy fluida. Voy dos veces al año, a veces para tocar, a
veces voy a ver amigos, y la penúltima vuelta me vine con ganas como de hacerle una canción a La Habana
y creo que es una de las más bonitas del álbum".
El tema del fútbol es una tentación inevitable cuando se habla con Fito. Y esta vez la disculpa es perfecta:
contarle que las barras de Santa Fe y Millonarios cantan en el estadio una versión de su hit Mariposa
technicolor, ligeramente adaptada a las necesidades de la Guardia Albirroja Sur y los Comandos Azules.
"¿Lo cantan en Colombia en la cancha de fútbol? ¡Ja ja, no te lo puedo creer, qué maravilla! Es una gran
noticia, me pone muy contento. Es muy emocionante siempre ir a una cancha de fútbol y escuchar tus
canciones. Ahora, que te canten una canción tuya en otro país es muy fuerte".

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