Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/04/08 00:00

Abuelito dime tú...

Algunos de los roqueros que hicieron época en los años 60 y 70 continúan llenando estadios. Estos maestros siguen llegándoles a millones de 'fans' de tres generaciones.

Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood siguen siendo igual de activos en escena como hace 40 años. El 18 de febrero dieron un concierto gratuito en Copacabana, Brasil, en el que lograron reunir a más de un millón de personas

En 1969 corrió el rumor de que Paul McCartney había muerto en un accidente de tránsito en 1966. Es más, se llegó a decir que los demás miembros de The Beatles contrataron a un doble para las apariciones en vivo y así evitar hacer pública la fatídica noticia. Curiosamente, es Paul quien hoy, a sus 63 años, hace parte de la mitad del cuarteto que todavía está viva. Es más, el popular 'Macca' aún logra llenar estadios y causar histeria entre sus fanáticos. Ringo Starr, de 65 años, es el otro sobreviviente del grupo más grande del mundo. Ellos, además de tener un papel importante en la historia de la música, se han convertido en leyendas vivas y en ejemplares abuelos del rock.

Parece como si todos estos términos fueran incompatibles entre sí. Las leyendas casi siempre son aquellas figuras que mueren antes de tiempo, como lo decía la clásica frase de Rebelde sin causa: "Vive rápido, muere joven y deja un lindo cadáver". Y más si se tiene en cuenta que el rock siempre ha sido sinónimo de juventud. Como cantaba The Who en 1965: "Espero morir antes de volverme viejo... hablo de mi generación".

El tiempo ha pasado, varios de ellos siguen vivos y ante todo su música sigue vigente. La oda a su generación se ha convertido en un himno para todas las que les siguieron, incluidos a los jóvenes que ahora están descubriendo la música de estas bandas. Es más, aún pueden asistir a los conciertos de los tours mundiales que realizan los Rolling Stones y The Who, entre otros. Las canciones clásicas se han convertido en un punto de encuentro de varias generaciones.

También hay momentos únicos en que los planetas parecen alinearse de tal manera que facilitan la reunión de los miembros de alguno de esos grupos. Como el 2 de junio de 2005, cuando Roger Waters y David Gilmour accedieron a presentarse juntos de nuevo en el concierto de Live 8, lo que permitió a jóvenes y viejos disfrutar una vez más de la magia generada por la formación clásica de Pink Floyd. Cream les dio el gusto el año pasado a sus seguidores de presenciar durante cuatro noches seguidas, en el Royal Albert Hall de Londres, el reencuentro soñado de Jack Bruce, Eric Clapton y 'Ginger' Baker, después de 37 años de no compartir un escenario. Además, el famoso show de medio tiempo del Super Bowl, en febrero de este año, estuvo a cargo de los Rolling Stones. El año pasado, el homenajeado fue McCartney, en vez de un grupo juvenil o alguna diva del pop.

La oportunidad de ver a una de estas verdaderas estrellas en concierto es única. "Uno siempre piensa que tiene que verlos porque puede ser la última vez que tenga la oportunidad", dijo a SEMANA Tato Cepeda, discjockey de la emisora Radioactiva. La vivencia hace parte de un encuentro cara a cara con la historia.

Por esto también cualquier melómano que se respete, tenga la edad que tenga, sigue comprando discos como The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd, Led Zeppelín IV, o el Paranoid, de Black Sabbath. Estas carátulas no han desaparecido del mercado, a pesar de la cultura actual del download, es decir, bajar música por Internet. Todavía hay un público, sobre todo mayor de 30 años, que sigue aportando su granito de arena a la industria discográfica, y más con las innumerables reediciones que salen cada tanto.

Cuando le preguntaron a Iggy Pop por qué seguía haciendo lo mismo durante décadas, él respondió: "No estoy calvo, no estoy gordo y no estoy a salvo". Y es que tal vez por eso es posible asumir que el rock es lo más cercano a un posible elixir de la eterna juventud. Pero, aun así, es gracioso pensar en la manera como reacciona la gente cuando cae en cuenta de las edades que tienen estos ídolos.

Aunque ellos siguen sacando música nueva, y experimentando con nuevos sonidos, por lo general el público les pide los temas clásicos que los llevaron a la fama. Por esto es usual ver a Paul McCartney en conciertos colectivos cantando sus composiciones de la época de The Beatles como Get back, Let it be y Drive my car, acompañado de músicos jóvenes. Un concierto multitudinario de los Stones no sería un éxito sin que en algún momento se escuche el riff más famoso de Keith Richards y de la historia del rock: el comienzo de Satisfaction.

Además, es un hecho que "sólo unos pocos nombres del caudal de artistas de los 60 y 70 tienen un éxito masivo hoy día. No son más de 15", como explicó a SEMANA Manolo Bellon, crítico musical y disc-jockey. Porque lo cierto es que estas leyendas vivas necesitaron de décadas para lograr su estatus actual y la credibilidad que poseen en este momento. "Los Rolling Stones fueron grandes en su momento, pero en los 80, por ejemplo, no eran ni sombra de lo que son ahora, no tenían ese halo divino. Para volverse un mito hay que esperar dos o tres generaciones después de ya haber alcanzado el éxito" , dijo a SEMANA Manuel Carreño, codirector del programa radial La Silla Eléctrica.

Los abuelos del rock siguen vigentes para el público joven no sólo por la influencia de los padres, sino porque se han dado a conocer de nuevas generaciones al colaborar con grupos de moda. Por ejemplo, Iggy Pop se ha presentado con el grupo de neo punk Sum 41 y con Green Day. David Bowie ha trabajado muy de cerca con Placebo, un grupo fuertemente influido por su música, y con Nine Inch Nails. Jimmy Page, el increíble guitarrista de Led Zeppelín, revivió el riff de la canción Kashmir para crear la banda sonora de Godzilla en 1998, al lado del rapero P. Diddy.

Por su parte, Ozzy Osbourne renació y se convirtió en ídolo de niños y adolescentes gracias al reality show The Osbournes de MTV. Ahí aparecía con su familia en situaciones absurdas, que, a pesar de mostrar la decadencia de un hombre de 58 años que fue adicto a las drogas y el alcohol durante casi toda su vida, logró conquistar el corazón de una gigantesca audiencia. Esta no tuvo inconveniente en poner de moda los viejos clásicos de Black Sabbath, en parte para saber cómo se veía y escuchaba Ozzy cuando cantaba a todo pulmón y sin temblar involuntariamente.

Una tesis que ha rondado el mundo musical desde hace años, reaparece cada cierto tiempo: el rock ha muerto. Pero la vigencia actual de los grandes artistas de antaño, convertidos en personajes de culto, demuestra lo contrario. Además, si se debe esperar un par de décadas para que las estrellas se conviertan en leyendas, es muy probable que en 20 años los abuelos del rock sean los integrantes de U2, Radiohead y Metallica, entre otros. El rock nunca muere, evoluciona y, sin importar la edad a la que lleguen sus mejores exponentes, se mantendrá joven por siempre.

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