Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1994/09/26 00:00

ACOSO TELEFONICO

Scotland Yard descubrió que la culpable de asediar a un hombre casado era la princesa Diana.

ACOSO TELEFONICO

OLIVER HOARE, un millonario y prestigioso comerciante de arte de Londres, de 48 años, casado y padre de dos hijos empezó a ser víctima en enero pasado de extrañas llamadas telefónicas en su casa. Apenas él o su esposa contestaban, la persona al otro lado de la línea, colgaba. Lo que en un principio fue molesto pasó a ser enloquecedor cuando en cinco días, la familia Hoare recibió cerca de 20 llamadas. Semejante insistencia -y en vista de que la persona nunca hablaba- asustó al millonario quien, desesperado, decidió tomar cartas en el asunto. Hoare entabló una denuncia y pidió a Scotland Yard que interviniera su teléfono para averiguar de dónde procedían y encontrar al culpable.

A principios de marzo, la Policía inglesa instaló un rastreador de llamadas e intervino el aparato telefónico de la mansión de Hoare. ¿El resultado? Se interceptaron más de 300 de las misteriosas llamadas. Pero cuál no sería la sorpresa cuando descubrieron que las llamadas habían sido hechas desde el palacio de Kensington -la residencia de la princesa Diana-, así como también desde su teléfono celular y algunas, de una cabina telefónica cercana al palacio. Tanto Hoare como su esposa quedaron estupefactos al descubrir que la persona que los tenía enloquecidos era nada menos que la mujer más importante de Inglaterra. La pareja trató entonces de suspender toda acción judicial y tapar el asunto. Pero la Policía inglesa, que es seria, decidió seguir adelante con el caso.

La semana pasada, el periódico News of the World filtró el secreto informe policial. Y por exótico, ridículo o insignificante que parezca, se ha convertido en el más grande de los muchos escándalos que han rodeado a Diana. Por dos razones. Primero, porque evidencia una inestabilidad mental de la futura reina de Inglaterra. Y segundo, porque en ese país el acoso telefónico es un delito castigado por la ley. Y resulta difícil decir ahora que porque la que llama es un miembro de la familia real, se suspende toda acción judicial.

Ante semejante acusación, la princesa resolvió por primera vez conceder una entrevista y llamó a Richard Kay, periodista del Daily Mail, para contar su versión, que apareció bajo el título "¿Qué he hecho para merecer esto?" La princesa niega todo. "No sé ni usar un parquímetro, mucho menos una cabina de teléfono", dijo con arrogancia. Sin embargo, su defensa es débil ante las pruebas tecnológicas, irrefutables. Para muchos, está claro que la princesa tenía el hábito de llamar a Hoare. Además, el acosado no es un extraño para la princesa. El atractivo comerciante de arte es amigo íntimo de Diana desde hace varios años. A tal punto era su cercanía, que incluso sirvió de conciliador entre los príncipes de Gales cuando se estaban separando.

Diana alega que todo esto es obra de fuerzas oscuras que quieren destruirla. Y en opinión de sus amigos, esto hace parte de la campaña de desprestigio lanzada contra la princesa por el príncipe Carlos para poder divorciarse de ella. Sea lo que sea, el asunto no sólo ha puesto en entredicho la estabilidad emocional de la princesa, sino, de nuevo, a toda la monarquía en el ojo del huracán. Y de todo lo que se ha dicho sobre la princesa, lo que a nadie se le hubiera ocurrido pensar siquiera es que acosara telefónicamente a un hombre casado.

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