Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/12/05 20:00

Adelemanía, arrasa en ventas

El éxito de la cantautora británica Adele con su nuevo disco, ‘25’, es imparable. Estos son los récords marcados por el álbum y su primer sencillo, ‘Hello’, a pocas semanas del lanzamiento.

Adele ha recibido diez premios Grammy de 13 nominaciones. Foto: A.F.P.

De los 119 países que tienen una lista iTunes, Adele está en el top de 110. Su tercer álbum, 25, es el que más copias ha vendido en el Reino Unido en una semana, después Be Here Now, de Oasis, y Progress, de Take That. Y no solo alcanzó ya el Número uno en el Billboard 200 Chart, sino que su furor puso de nuevo a 21, el segundo álbum de la artista, en el top 10 por primera vez en dos años y medio.

Este es el tercer disco de Adele, y, según Billboard y Nielsen Music, es el álbum más vendido en una semana en Estados Unidos desde 1991: más de 3 millones de copias en una era en la que, se supone, ya nadie compra discos. Al cierre de esta edición se han vendido más de 4,2 millones de copias, lo que supera al grupo ‘N Sync, que en 2000 vendió más de 2,4 millones de copias de No Strings Attached en la primera semana. Y es que, aunque en ese entonces la venta anual de CD era cinco veces superior a la actual, la estrategia de Adele ha sido precisamente no vender el álbum en su totalidad a través de servicios de streaming como Spotify o Apple Music. Ya han pasado casi tres semanas desde el lanzamiento y los internautas siguen esperando.

El sencillo Hello tuvo 1,1 millones de descargas en sus primeros 7 días, se convirtió en la canción más reproducida en YouTube en las primeras 24 horas y más de dos personas por segundo la buscaron por medio de la aplicación Shazam en el primer día de lanzamiento.

Adele, una mujer de 27 años, con un estilo clásico y un ligero sobrepeso (en la era de la anorexia), fue criada en Tottenham, una zona deprimida de Londres, por una madre soltera. No hace parte de una girlband prefabricada, compone canciones que pocos talentos producen y que no son masivas y, sin embargo, ha cautivado, como dice Carole Cadwalladr en The Guardian, “a viejos y jóvenes, a hipsters y sus padres, aquí, allá, en todas partes (…). Tal vez lo más deslumbrante de Adele es que tiene una voz fuerte, poderosa, que articula experiencias vividas”. Experiencias propias que también son universales.

Su segundo álbum, 21, le debió su belleza y sus conquistas a uno de esos desamores que parten la vida en dos, pero que permiten alcanzar estados creativos que no vuelven con el equilibrio emocional. El dolor le garantizó el éxito a Adele –más de 31 millones de copias vendidas en todo el mundo– pero le puso un gran reto: superarse a ella misma.

Por decir poco: su primer álbum, 19, entró al UK Album Chart con el éxito de 21, mientras que los sencillos uno y dos del segundo álbum (Rolling in the Deep y Someone like You) estuvieron en el top 5 del UK Single Chart. Con ello Adele se convirtió en la primera artista viva, desde los Beatles en 1964, en tener simultáneamente dos top 5 en las listas de sencillos y en las de los álbumes en su país.

¿Qué hacer después de eso? Cuenta Adele que antes de 25 tenía todo un álbum dedicado a su reciente maternidad, que desechó por aburrido; que hace un año y medio llegó a donde su productor, Rick Rubin, con algunos sencillos y que él no “le creyó” a ninguno; cuenta que tenía mucho afán por sacar su próximo álbum, y que después de esa reunión volvió a empezar de cero, sin afanes pero con el bloqueo y el temor del escritor ante la página en blanco. Le costó, y le costó tal vez porque su vida estaba en orden y aun así tenía que salir con algo genial que le diera la talla a 21.

“No creo que el disco tenga una vibra de ‘¡Yuhu! Estoy completamente feliz’. Pero mis ‘fans’ podrían decepcionarse por no arreglar sus corazones rotos con canciones descorazonadas. No quiero decepcionarlos, pero no puedo escribir un disco triste. No sería un disco real. Tal vez piensen ‘Por favor, nena. ¡Divórciate!’”, le dijo Adele a la revista Rolling Stone. Aunque 25 experimenta con nuevos instrumentos y sonidos más modernos, o más pop y menos soul, conserva el sello de Adele, un aire melancólico y nostálgico. Quizá tuvo que ir hacia atrás y volver, por medio del recuerdo y la rememoración, a ese estado de ánimo en que las emociones están más a la mano. El recuerdo, de hecho, es también una temática constante en el disco.

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