Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/08/01 00:00

ADIOS AL 'LORD' DEL FUTBOL

El asesinato de Andres Escobar pone el dedo en la llaga sobre los oscuros intereses que juegan en el fútbol colombiano.

ADIOS AL 'LORD' DEL FUTBOL

QUIENES CREIAN QUE LA PESADILLA sufrida por el fútbol colombiano tras el fracaso en el Mundial USA 94 había terminado con el regreso al país de una selección derrotada y un técnico que asumió toda la responsabilidad del colapso, estaban totalmente equivocados. Un ingrediente amargo se sumó la madrugada del pasado sábado con el vil asesinato de uno de los mejores y más queridos jugadores del combinado nacional: Andrés Escobar Saldarriaga.
Este joven futbolista, hijo de una tradicional familia paisa, quien se destacó dentro y fuera de las canchas como un verdadero lord del deporte era reconocido como el Beckenbauer colombiano por su juego elegante, limpio y muy profesional. Por eso la jugada que por mala suerte culminó con un autogol suyo en el choque frente a Estados Unidos durante el Mundial, les dolió tanto a los fanáticos nacionales. Dentro del desastroso papel de la selección, un autogol de cualquiera otro de los integrantes del equipos se habria recibido con menos tristeza.
Nacido en Medellín el 13 de marzo de 1967, tenía en su hoja de vida deportiva un palmarés envidiable. Fue campeón de la Copa Libertadores con el Atlético Nacional, su equipo de toda la vida. Pasó muy fugazmente por el fútbol suizo. Y a comienzos de 1994 fue pretendido por el Boca Juniors de Argentina, dirigido por César Luis Menotti. En los últimos días se mencionaba con gran insistencia su traspaso al Milán, de Italia, campeón mundial de clubes. Participó con la Selección Colombia en cuatro copas de América. Estuvo en el Mundial de Italia y se consagró cuando en el estadio de Wembley, el templo del fútbol, marcó un espectacular gol de cabeza.
Su presencia en el Mundial de Estados Unidos fue casi un milagro. Tras una lesión en su rodilla derecha estuvo gran parte de la temporada de 1993 fuera de las canchas y sólo su gran responsabilidad lo hizo retornar al fútbol y estar al pie del cañón cuando la selección demandó sus servicios. Con la misma entereza con que se destacó como el kaiser del área chica, sólo 24 horas antes de su asesinato a manos de sicarios en Medellín escribió una columna en el diario El Tiempo en la cual reconoció que a Colombia "le faltó verraquera" para enfrentar el reto mundialista.
Por su personalidad no se puede pensar que Andrés Escobar tuviera enemigos. El triste capítulo de su asesinato, que deja perplejo al país, tendría que ligarse a la escandalosa eliminación de la Selección Colombia de USA 94, cuya verdad deberá salir a la superficie. El sangriento hecho va a revivir la polémica sobre la presencia de oscuros intereses en el fútbol colombiano y es otro baldado de agua fría sobre la ya maltrecha imagen internacional de Colombia. -

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