Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2009/12/19 00:00

Adiós a la dinastía

Con la muerte de Edward Kennedy desapareció el último de los hermanos que le brindaron a Estados Unidos la ilusión de tener una familia real con sus triunfos y sus tragedias.

Como buen liberal que fue, Ted Kennedy se distinguió por su lucha a favor de que todos los norteamericanos tuvieran seguro de salud. Al final de su carrera apoyó la candidatura de Barack Obama. Arriba, Ted en el sofá junto al clan familiar en 1962

El 2009 será considerado el año en el que se extinguió la familia real de Estados Unidos. La fecha es precisa, 25 de agosto, y se puede establecer porque ese día murió en su casa de Hyannis Port, en el estado de Massachusetts, el senador Edward Kennedy. Un cáncer cerebral acabó con la vida de este hombre de sólido talante liberal y, de paso, con la dinastía política y social más importante de la historia reciente de ese país.

Kennedy, más conocido como 'Ted', fue el último de los nueve hijos -cuatro hombres y cinco mujeres- del acaudalado Joseph 'Joe' Kennedy y su esposa, Rose Fitzgerald, ambos católicos y descendientes de irlandeses. Nacido en Boston, 'Ted' vivió el éxito y el fracaso, protagonizó escándalos de infidelidad y atrajo siempre la atención.

Muy joven lo expulsaron de la Universidad de Harvard por haber enviado a un compañero a presentar por él un examen de español, pero luego fue admitido nuevamente y terminó con el diploma bajo el brazo. Casado con Virginia Joan Bennett, y con hijos -a uno de lo cuales le amputaron una pierna a causa de un cáncer-, su primera elección al Senado se produjo en 1962. Nunca abandonó la Cámara Alta: llegó a ser el segundo senador más antiguo de la corporación.

A mediados de 1969, Kennedy vivió una tragedia que marcó el resto de su vida. Una noche, cerca de la isla de Chappaquiddick, en Martha's Vineyard, tomó una carretera desierta junto con Mary Jo Kopechne, que había trabajado en la campaña presidencial de su hermano Robert. Ted perdió el control del Buick y cayó al agua. Pero mientras él logró salir a la superficie, Mary Jo pereció ahogada y él ocultó el hecho por varias horas.

Otro año clave para Kennedy fue 1980 porque entonces se atrevió a desafiar al presidente Jimmy Carter en la carrera por la candidatura presidencial demócrata. Su discurso de aceptación de la derrota fue memorable. "Hace algunas horas terminó para mí esta campaña. Pero para quienes suscitan mi preocupación, el trabajo sigue, la causa pervive, la esperanza aún vive y el sueño no morirá", dijo.

La idea de llegar a la Casa Blanca era un viejo sueño del patriarca para sus hijos. No lo logró el mayor, Joe Jr., que murió joven cuando piloteaba un avión en la Segunda Guerra Mundial, pero sí el segundo, John F., que se posesionó en 1961 y fue asesinado dos años después en Dallas. Robert, el séptimo de la casa, lo intentó, pero cayó baleado en Los Ángeles, en plena campaña, en el verano de 1968.

¿Por qué tanta fascinación con los Kennedy en Estados Unidos? Muy sencillo No sólo por su poder político y económico, sino porque eran apuestos y mujeriegos. John F. se casó con la hermosísima Jackeline Bouvier y fue amante de Marilyn Monroe, como su hermano Robert, y de mil más. ¿Y las nuevas generaciones? Nada qué ver con el glamour, el peso y la influencia de la de Ted. Una Kennedy, Maria Shriver, es la esposa del gobernador de California, el ex actor Arnold Schwarzenegger, y John John, el hijo de John F., sólo se destacó por 'churro', y murió hace un decenio al mando de una avioneta. De manera que con Edward, en este año que termina, se esfumó la dinastía.

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