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| 11/22/2014 10:00:00 PM

Adiós a la díscola duquesa de Alba

Con la muerte de Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba, se diluye la novena mayor fortuna de España, estimada en 2.800 millones de euros.

La duquesa de Alba fue criticada, envidiada y admirada casi por igual porque, con su gran fortuna y sus 50 títulos nobiliarios, llevó una vida díscola, independiente y polémica que la mantuvo en las portadas de la prensa española del corazón. Su boda en 2011 con un funcionario público 24 años menor que ella vendió millones en prensa y publicidad, y la aparición en la revista Interviú de unas fotos suyas, haciendo topless en una playa de Ibiza, con el título “desnuda y radiante, la Duquesa” sorprendieron al país y vendieron otros tantos millones en publicidad. Esas fotos fueron tomadas hace más de 30 años, cuando ella tenía unos 50, así que su publicación y el revuelo que causaron demuestran el desmesurado interés que la prensa rosa y España tenían en ella.

“La verdad es que la duquesa Cayetana fue un referente de independencia y autonomía para la mayoría de las mujeres españolas, que hasta que no murió el dictador Francisco Franco en 1976 tenían que pedir el permiso de sus padres o sus maridos, por ley, para acceder a un empleo o abrir una cuenta bancaria”, dijo a SEMANA la historiadora Elena Breña, de la Universidad Complutense de Madrid. “Ella representaba el ideal de la mujer libre, sin ataduras al machismo imperante, porque toda su vida hizo lo que le dio la real gana, pero pocos se detienen a pensar que solo ella podía actuar de esa manera, pues estaba respaldada por su inmensa fortuna y sus títulos de nobleza”.

Tres matrimonios, seis hijos


Hija de un duque y una marquesa, Cayetana nació en 1926 en medio de todos los lujos, pero perdió a su madre a la edad de ocho años. La proclamación de la Segunda República en 1931 obligó a su familia a exiliarse en París, y la Guerra Civil Española (1936-39) los llevó a Londres, donde Cayetana mantuvo relación con figuras como Winston Churchill (pariente suyo) y con Isabel II antes de que fuera reina de Inglaterra. Su padre, Jacobo Fitz-James, la educó con institutrices y le inculcó el gusto por la cultura y el arte. Era su única hija, volcó en ella todas sus energías, le legó sus títulos nobiliarios, su fortuna y toda su red de relaciones sociales con la nobleza y el poder de Europa.

Cayetana se casó en Sevilla a los 21 años, en 1947, con otro hijo de duques y marqueses, Luis Martínez de Irujo, en una ceremonia que sorprendió a Europa por su lujo y por las personalidades que asistieron. Fue tal la ostentación y el revuelto internacional que el periódico Liberation de París la designó como “la boda más cara del mundo” porque costó el equivalente a más de 120.000 euros, toda una fortuna en aquella época.

La pareja se radicó en Sevilla y tuvo seis hijos, hoy los únicos herederos de la fortuna y los títulos de la duquesa. Durante los 25 años que duró el primer matrimonio Cayetana apareció en diarios y revistas como “madre moderna y sofisticada”, pero la muerte de su marido en 1972, su viudez y sus posteriores relaciones amorosas la convirtieron en el personaje más perseguido y rentable de la prensa del corazón en España.

Su segundo matrimonio en 1978 desató la mayor de las polémicas y causó escándalo en la España conservadora de entonces, pues su nuevo esposo, Jesús Aguirre, era 11 años menor que ella, había sido cura jesuita y era hijo de una madre soltera. Con sus excentricidades de viuda rica, pero principalmente por esta boda, Cayetana se ganó el título mediático de “duquesa rebelde” porque rompió todas las convenciones reinantes incluso hoy en la aristocracia europea. “A partir de entonces las cámaras y la prensa le siguieron a todas partes, y hasta su muerte a los 88 años, no hubo día en el cual no se hablara de ella bien o mal en las revistas y la televisión”, explicó a SEMANA la periodista de prensa rosa Teresa Gómez. “Se convirtió en una celebridad, tan famosa o más que los toreros, los cantantes y las bailaoras de flamenco con las que le gustaba compartir fiesta y manteles”.

Tras la muerte de su segundo marido en 2001, algunos comenzaron a llamarle “la viuda negra” y se pensaba que viviría su vejez con sobriedad. Pero volvió a escandalizar a su familia y al país al casarse en 2011 con Alfonso Díez, un funcionario público 24 años menor que ella. En cuanto anunció su boda, sus seis hijos trataron de pararla porque temían perder su herencia e incluso barajaron la posibilidad de declararla “mentalmente incompetente”. Pero en vista de que ella se mantuvo firme en su decisión, sus hijos acudieron a la monarquía española y el rey Juan Carlos y la reina Sofía intentaron convencerla para que desistiera de esa boda. Pero Cayetana rechazó sus consejos y resolvió repartir su herencia a sus seis hijos antes de casarse. Solo entonces sus hijos accedieron a la boda, pero algunos de ellos no asistieron en señal de reprobación.

Fortuna y privilegios

Lo cierto es que la imagen de la duquesa en la prensa del corazón contrasta con el hecho de que el 90 por ciento de su inmensa fortuna, estimada en 2.800 millones de euros por la revista Forbes, no paga impuestos al fisco español. La mayor parte de sus bienes, castillos, palacios y colecciones de arte, son administrados por una fundación y están exentos de impuestos. Cayetana era la mayor terrateniente del país, propietaria de 34.000 hectáreas en Andalucía, y tuvo numerosos enfrentamientos con sus trabajadores y los sindicatos. En 2006, cuando fue nombrada Hija Predilecta de Andalucía, una multitud de trabajadores del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) protestaron por la pésima situación laboral en las haciendas de la duquesa y por las prebendas que recibe del gobierno. En 2013 recibió 2 millones de euros de subvenciones para sus tierras. La duquesa de Alba repudió esas protestas y dijo ante las cámaras que los manifestantes eran “gentuza”. El SOC la denunció ante los jueces por injurias, y la Justicia la obligó a pagar 6.000 euros de multa.

“La duquesa de Alba representaba una España del pasado que la mayoría quiere olvidar y dejar atrás, un país anclado en la ignorancia, los toros y el flamenco, con una casta de aristócratas con privilegios injustificables en una democracia moderna”, aseguró a SEMANA Ainoa Martínez, portavoz del nuevo partido Podemos que ha revolucionando el escenario electoral de España. “Sentimos que haya fallecido, pero esperamos que con ella comiencen a desaparecer también los privilegios de casta en nuestro país, y que no solo los trabajadores y los pobres paguen sus impuestos, sino que también tributen los duques, condes y marqueses por todas sus fortunas sin encubrirse en entidades presuntamente sin ánimo de lucro, que nos recuerdan las estafas de Iñaki Urdangarín, el yerno del rey”.
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