Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1994/01/24 00:00

Adios, Lady Di

Despues de 12 años de reinado, Lady Di decidió dejar su vida de princesa y convertirse en una mujer común y corriente.

Adios, Lady Di

AL TERMINAR ESTE AÑO, CUANDO HAYA cumplido todos los compromisos oficiales programados, voy a reducir el número de actividades públicas que he mantenido hasta el momento". Con estas palabras la princesa Diana comunicaba a una sorprendida audiencia de mas de 500 personas reunidas el 3 de diciembre pasado en el hotel Hilton, de Londres, su decision de renunciar a la mayoría de los compromisos oficiales que mantinen diariamente para dedicarse por completo a la educación de sus dos hijos, los príncipes William, de 11 años, y Harry, de 9, que, según sus propias palabras merecen "todo el amor y toda la atención ".
La declaración de una de las mujeres mas fotografiadas del mundo cayó como un balde de agua fría a la audiencia que se mantuvo en silencio y al borde de las lágrimas durante todo el discurso. Al final fueron pocos los que se salvaron de enjuagarse las lágrimas, inclusive a la misma princesa, que se sentó en medio de la ovación de los asistentes.
Al día siguiente la noticia le dio la vuelta al mundo. Los periodicos ingleses abrieron sus primeras pla- nas tal como si su monarca hubiera abdicado. Los titulares de prensa reflejaban la conmoción que causó el comunicado de la princesa: "Diana, al exilio", "Carlos la empujó", "Siempre te querremos", "Estás contento, Carlos?". La tristeza de los ingleses fue general y muchos afirmaron que la decisión de Diana tuvo motivos muy claros: un matrimonio roto, unas relaciones cada vez mas difíciles con el príncipe Carlos, las presiones del Palacio de Buckingham y el acoso permanente de la prensa sensacionalista, la misma que hace muy poco les dio un amplio despliegue a las fotos que le tomó una camara escondida mientras hacía ejercicio en el gimnasio londinense L. A. Fitness.
La princesa de hace 13 años no es ni la sombra de la mujer que aparece día a día en las portadas de periódicos y revistas del mundo. En 1981, cuando Diana Spencer hizo su entrada a los corredores del Palacio de Buckingham, su figura era la de una tímida, desgraciada y simplona mujer, cuyo principal atractivo fue haberse colado con una dulce sonrisa en la familia real mas célebre de final de siglo. Con los años Diana empezó a sofisticar su look. Impactó hasta tal punto su cambio que, de ser una simple princesa, llegó a encabezar las listas de las mujeres mejores vestidas del mundo y con el tiempo la de las mas hermosas.
No obstante, los últimos tiempos no han sido nada fáciles para la princesa, que a los ojos de muchos vive una vida solitaria y aburrida. Una de sus amigas íntimas ha dicho: "Esta destrozada y sufre de mucho estrés. Cuando Diana no esta cumpliendo uno de sus compromisos oficiales, se encuentra en el castillo de Kensington o en su gimnasio. Por las noches se dedica a sus hijos y, si no tiene ningún compromiso, pasa el tiempo viendo televisión o hablando por teléfono". Sin embargo, no ha dejado de sorprender la decisión que tomó Diana justo un año después de que el primer ministro, John Major, anunciara oficialmente ante la Cámara de los Comunes la separación oficial de los príncipes de Gales.
Todo parece indicar que la decisión de la princesa, más que una determinación propia, tiene algunos ingredientes de presión. Para los expertos en los asuntos de la famila real británica, desde la separación de la pareja el Palacio de Buckingham no ha cesado sus esfuerzos por opacar la imagen de la popular princesa, y lanzar a la plataforma a su marido, el austero príncipe Carlos. A esto se deben las visitas oficiales que el heredero a la corona cumplió en Polonia, México y el Golfo Pérsico. Por otro lado, Carlos se ha esmerado en mejorar su imagen de padre frío, y se ha dedicado a aparecer junto a sus hijos en cariñosas actitudes. A tal extremo ha llegado su campaña que se ha dedicado a hacer acto de presencia en los actos benéficos, que antes eran territorio reservado de Diana.
A pesar de estos esfuerzos, para los consejeros del príncipe fue toda una sorpresa la mala prensa que el anuncio le produjo a Carlos. Al dia siguiente del discurso de la princesa, el periódico Mail on Sunday reveló los resultados de una encuesta que mostraban que el 31 por ciento de los ingleses estaba de acuerdo con que debía ser el príncipe William, y no su padre, quien debía suceder a la reina Isabel en la corona de Inglaterra. A ello el príncipe respondió en forma enérgica: "Quiero ser el próximo rey de Inglaterra, y esto será cuando fallezca mi madre y no antes". Otro semanario inglés que hizo una encuesta diferente dijo que Diana continúa siendo la más querida de la familia real con un 24 por ciento, seguida por la reina madre con 19 por ciento, la reina Isabel con 17 por ciento, y el príncipe Carlos con uno por ciento.
Todo este escéndalo no ha hecho mas que revivir la discusión sobre el posible divorcio de la pareja. Hace pocos días se le informó a la opinión pública que la princesa y los dos pequeños príncipes se disponen a abandonar el Palacio de Kensington, para cederlo al príncipe Carlos, que actualmente reside en el palacio de Saint James. Diana ha informados sus intenciones de construir a una casa en los terrenos de su familia en la localidad de Althorp, donde vive su hermano, el conde Spencer, con su esposa y sus tres hijas.
Allegados al Palacio de Buckingham aseguran que el príncipe Carlos tiene mucho afán por ver disuelto su matrimonio antes de los 12 meses que faltan para que un juez decrete oficialmente el divorcio. Pero tal como van las cosas, la pareja no podrá divorciarse por disposición de las leyes inglesas antes del 9 de diciembre de 1994, exactamente dos años después del anuncio de su separación.
Al parecer, la prisa por concretar el divorcio se refiere al deseo de Carlos de contraer matrimonio con Camilla Parker Bowles, con quien se le atribuye un amorio secreto desde hace años. Ella, quien está casada con el brigadier Carlos Parker, ha afirmado que no tiene intenciones de separarse.
Por eso hasta ahora lo único cierto del caso es que, ante la renuncia de la princesa de continuar con su vida pública, y la muy seria amenaza de un divorcio entre Diana y Carlos, todo apunta en dirección a que los ingleses se van a quedar sin una reina a quien coronar. -

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