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| 9/11/2005 12:00:00 AM

Adiós a la pocilga del rock

Después de 32 años de historia, cierra sus puertas el legendario bar neoyorquino Cbgb, meca del 'punk'.

Quienes conocieron el Cbgb lo recuerdan como un estrecho bar de mala muerte con muy pocas sillas, mala atención, baños asquerosos y un eterno olor a orines, vómito y alcohol. Quizá fue gracias a estas características que este hueco, situado en el barrio bajo del este de Manhattan, en la dirección 315-315 de la calle Bowery, se convirtió, para muchos, en la cuna del punk neoyorquino.

Gamberro, que es sinónimo de incivil, grosero, libertino y sinvergüenza, es la traducción literal de la palabra punk al español. Y es precisamente un poco de todo esto lo que inspiró y representó a la generación que estuvo al frente de una de las revoluciones contraculturales más importantes dentro del mundo de la música rock. La generación del 'hazlo tú mismo', en donde la calidad musical no era la prioridad del artista, sino el mensaje y la actitud.

Pero como todas las grandes leyendas, esta también ha llegado a su fin. Después de meses de disputa entre Hilly Kristal, dueño del bar desde cuando lo inauguró en 1973, y los propietarios del edificio, el comité de residentes de Bowery (BRC). El bar acumuló una deuda de 90.000 dólares porque, según ellos, se le había cobrado mal durante tres años la cuota de arriendo, que costaba 19.000 dólares mensuales. Por esto, Kristal y un grupo de artistas y abogados que apoyaban la subsistencia del Cbgb llevaron el caso ante la justicia. La juez Joan Kenney falló a favor del bar, al comprobarse que, en efecto, los pagos habían sido efectuados correctamente, pero el BRC presentaba problemas al registrar los cobros. Además, la juez argumentó que el bar era una institución cultural importante y única para la ciudad.

Artistas de la talla de Patti Smith, Blondie, Steve van Zandt (de The E Street Band); The Talking Heads, Cyndi Lauper, Tommy Ramone y hasta el mismo alcalde Michael Bloomberg han hecho campañas públicas y conciertos para mantener vivo el legendario antro. Se pasó una propuesta para declarar el bar como sitio de interés cultural e histórico y hasta se iba a aceptar un aumento significativo en el arriendo. Pero todo fue en vano.

El 31 de agosto a la media noche expiró el contrato de arrendamiento. Después de múltiples negociaciones con Muzzy Rosenblatt, representante del BRC, no se logró llegar a un acuerdo y el comité decidió que bajo ninguna circunstancia se renovaría el arriendo al Cbgb. Por esto, el legendario bar debía ser desalojado voluntariamente antes del 4 de septiembre. El resto del edificio está destinado a atender y hospedar indigentes desde hace décadas, los cuales se benefician y dependen directamente del dinero que pagan los arrendatarios del local. Este fue el argumento más fuerte por parte de Rosenblatt y compañía para no renovar el arriendo. Pero muchos creen que la verdad detrás del forzoso cierre es que algunas de la zonas pobres de Manhattan se están convirtiendo en barrios apetecidos para la construcción de lujosos lofts.

En 1973 Hilly Kristal, un ex marine, decidió abrir el Cbgb-Omfug, cuyas siglas significan: "Country, bluegrass, blues" y "other music for uplifting gormandizers" que en español traduce: otra música para la elevación espiritual de los glotones.La idea era que se presentaran bandas que tocaran esos tipos de música que eran bastante populares en la época. Los primeros grupos que se presentaron fueron de ese estilo, pero al poco tiempo un grupo llamado Television pidió tocar en el lugar. El público que lo acompañaba estaba compuesto por jóvenes andrajosos que, según Kristal, no tenían mucho dinero para consumir en el bar. Él decidió darles la oportunidad de tocar. Lo hacían muy mal en un principio, como él describe, pero así abrió su bar a un estilo de música muy diferente al originalmente propuesto.

Fue así como también otras bandas, del que en esa época se conocía cono street rock, empezaron a emigrar al Cbgb y lo convirtieron lentamente en el templo que hoy se conoce. El costo de la entrada era de sólo un dólar y lo que se recolectaba en la puerta iba a parar como pago por las presentaciones. Lo que consumían los clientes en la barra era para el bar. Kristal quiso abrir un espacio para los grupos nuevos que no tenían contratos con casas disqueras, cuya música era desconocida y que tocaran sus propias canciones originales.

Después llegaron grupos como The Ramones, The Talking Heads, The Patti Smith Group, Dictators, Dead Boys, Blondie y B52's, entre muchos otros. Y fue, en gran medida, gracias a la notoriedad que lograron por sus presentaciones en el Cbgb que más adelante consiguieron contratos con las disqueras que los convirtieron en íconos de este género. Y también lo honraron músicos ingleses consagrados como Sex Pistols, Elvis Costello y The Police en su primera etapa punk.

El punk se puede considerar un acto de rebeldía contra el virtuosismo que se había apoderado del mundo del rock, en gran medida por tendencias como el rock progresivo o muy sofisticado en donde los músicos debían tener educación de conservatorio para poder interpretarlo. Con los lemas "Fuck art, let's rock" y "I hate Pink Floyd" se inicióen Londres esta revolución que logró millones de seguidores a partir de canciones simples, con máximo tres acordes, que cualquier interesado podía tocar.

Grupos grandes y conocidos, al igual que anónimos y extranjeros, han tenido la oportunidad de presentarse en el escenario de este bar. Para los ya posesionados, era participar como parte de la leyenda. Para los nuevos, una gran oportunidad de ser oídos. Los promotores constantemente buscaban bandas de hard core, rock, punk, ska y otros géneros, para realizar conciertos en el lugar. Llegar a tocar en el Cbgb no era muy difícil, según comentó el músico Gabriel Arango, ex miembro del grupo de punk de Medellín I.R.A., la única banda colombiana que se presentó en el legendario bar. Ellos tocaron en varias oportunidades, la última vez hace un poco más de un mes. "El trago era costoso y es un lugar más bien de turismo. Pero sigue siendo el templo del 'punk' en donde todos quieren tocar. Además, el sonido es muy bueno", dijo a SEMANA.

"La única manera como el bar podía seguir existiendo era comercializándose, perdiendo su esencia. Al acabarse comienza la verdadera leyenda", dijo a SEMANA Manuel Carreño, codirector del programa radial La Silla Eléctrica y politólogo. Treinta y dos años después, el Cbgb seguía siendo uno de los lugares de Nueva York que más visitaban turistas de todo el mundo, y su venta de recuerdos varios era bastante alta, ya que muchas personas deseaban tener una camiseta o un mug con las siglas del bar, o tomarse una foto en frente de la fachada.

El alcalde de la gran manzana, Michael Bloomberg, prometió hacer todo lo posible por encontrar un nuevo local para el bar. Por otro lado, Kristal está pensando en grande y desea abrir una franquicia en Las Vegas, muy al estilo del Hard Rock Cafe. En todo caso, se puede decir que es el fin de una era. "Es un golpe moral que no afectará la industria actual. Lo que sí se va a valorizar es la venta de camisetas", dijo a SEMANA Chucky García, manager del grupo colombiano Odio a Botero.
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