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| 8/31/1992 12:00:00 AM

AL BANQUILLO

Con mucho carisma y temas audaces, Cristina Saralegui se toma la televisión latina en EE UU. poniendo a hablar a la gente.


PROGRAMAS de televisión se inventan todos los días pero pocas veces aparece uno que pueda catalogarse como un raro fenómeno. "El show de Cristina" es uno, de esos casos.
En Colombia causó escándalo y ha tenido que ser movido varias veces de horario.
Los aficionados lo ven en TV Cable todos los días. Pero en Estados Unidos, lugar donde se produce y emite, en cambio, el programa ha re sultado un caso sin antecedentes. Creado hace tres años por iniciativa de la cadena Univisión, "El show de Cristina", a escasos seis meses de iniciar emisión, consiguió instalarse en las encuestas de audiencia en el primer lugar durante el día y en uno de los cinco programas preferidos de la noche, y ahí se ha mantenido desde entonces. Para una audiencia latina, es cierto. Pero los latinos en Estados Unidos se acercan a los 23 millones de personas.
Su gestora y presentadora, Cristina Saralegui, le ha sacado spin-off a su idea en todos los medios con un nada despreciable éxito.
Además de que el programa de televisión se transmite también en los países de habla hispana, Cristina tiene un programa radial que se escucha en 50 ciudades norteamericanas; una revista Cristina de la que circulan 250 mil ejemplares quincenales y, recientemente, inauguró el show televisado pero en inglés, el cual se vé ya en 27 ciudades de Estados Unidos. Si, el programa es todo un fenómeno.
Y lo es no tanto por sus altos ratings y su expansión multimedia, como por la fascinación que produce en los espectadores esta rubia cubana, sus temas tabú, el espacio que le brinda a sus invitados para explayarse en detalles sobre su vida privada, y a su audiencia para meter las narices en los más esquivos rincones de la vida ajena. La estructura del programa es muy sencilla: en medio de un público de estudio, se presenta un panel con dos o tres invitados y un tema único. Por lo general se incluye a un especialista que le da un toque "cientifico" al programa. Pero lo cierto es que algunos de los temas que Cristina escoge pocas veces han sido objeto de estudio por parte de la ciencia: "¿Se casaría usted con una gorda?", por ejemplo. Lo curioso viene después de la pregunta cuando aparecen las tres más impensables gordas, acompañadas de sus sílfides maridos, quienes cuentan las más increibles anécdotas sobre el tema, incluyendo las de alcoba.
La temática del programa, en realidad, oscila entre dos extremos que buscan un punto de equilibrio entre el sensacionalismo y el servicio social: mujeres vampiro drogadicción en la juventud; sexo con extreterrestres amor a la tercera edad; pactos con el demonio abuso infantil.
También presenta casos aislados como el canibalismo, los niños superdotados o las suegras divertidas. O simples anecdotarios curiosos como , "el primer beso" o "lo que es capaz de hacer una persona poramor".
Pero el plato fuerte en última instancia, ni siquiera son los inusitados temas sino la disposición de los invitados para abrir sus corazones y su memoria sin ningún tipo de contemplación. El detonador que hace que esto sea posible es la presentadora, quien opina que "la vida tiene de todo un poco" y en esa medida los temas de su programa son inagotables.
Cristina Saralegui nació en La Habana hace 44 años en una familia que tenía una de las tres más importantes revistas de la isla y que con la llegada de Castro fue expropiada. Exiliados a comienzos de los 60. Cristina creció en Key Biscayne y a la hora de trabajar se especializó en revistas femeninas. Fue directora de Vanidades y Cosmopolitan en español.
En esa calidad fue invitada a participar en varios programas televisados sobre las colonias latinas, y su buena actuación la llevó a pensar en producir uno propio.
Su experiencia en Estados Unidos, la variedad de temas y de enfoques en los que la entrenó su trabajo de revistas y una actitud absolutamente directa con sus interlocutores, hacen hoy de su programa un éxito sin precedentes dentro de las colonias de toda suerte de nacionalidades que viven en Estados Unidos. Y también para latinos que pasan por Miami.
La cuota colombiana al programa de Cristina ha sido numerosa. Andrés Pastrana poco después de su secuestro, participó en un programa sobre el tema "¿A que se aferra uno en momentos de mucha angustia?". Pastrana contó en todo detalle su devoción al Divino Niño y desde entonces el programa ha recibido más de 10 mil llamadas solicitando una estampita. También pasó por allá el maestro Germán Arciniegas con su consabido tema ¿Es Colón como lo pintan?, y Jaime Jaramillo, el hombre de las alcantarillas, dentro de un programa titulado "Héroes anónimos". En alguna ocasión fue invitado Alfonso Lizarazo para averiguar si "¿los hombres pequeños son más sexys?",y Regina 11 sobre temas extrasensoriales .
Para Cristina que es no tanto el alma del programa como de cada situación que en el se presenta, lo que ella hace es "plantear un tema, conducir la discusión y esperar las consecuencias... pues siempre se en donde voy a empezar pero nunca en donde va a terminar el programa".
Y la verdad es que si bien Cristina entrega en su programa mucha información de utilidad para las colonias latinas en EE.UU., también se mueve por el riesgoso corredor de la intimidad y la sicología humana. Y a veces pasa sustos con personas que se descontrolan o que muestran un desequilibrio más allá de lo calculado.
Pero eso, también, forma parte del interés del programa o quizás es su esencia: la gente lo critica pero no se lo pierde, porque de alguna manera cada emisión conlleva expectativa de que los invitados cada vez lleguen más lejos.
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