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| 8/25/2007 12:00:00 AM

Amantes traidores

Tener relaciones íntimas con celebridades se ha convertido en un vehículo para conseguir fortuna, o al menos fama. Estos son algunos casos

"Los caballeros no tenemos memoria". Esa frase galante parece sepultada en el olvido, sobre todo cuando el amorío ha sido con una celebridad. Muchas veces ya ni siquiera les impresiona perder el título de 'caballeros' para pasar a ser 'traidores', con tal de sacar el mayor provecho de una relación sentimental. Y las mujeres tampoco suelen ser precisamente damas a ese respecto. Son muchos los ejemplos.

Uno de ellos es el inmigrante cubano Ojani Noa, quien ha demostrado estar dispuesto a vivir el resto de su vida de haber sido el primer esposo de Jennifer López. Conoció a la artista cuando trabajaba como mesero en un restaurante en Miami, y se casaron en 1997. Desde cuando se separaron, Noa se convirtió en el dolor de cabeza de Jennifer, y el año pasado el asunto pasó a mayores cuando se supo que estaba preparando un libro con detalles privados de su relación de 11 meses. El texto no sólo relataría sus encuentros sexuales, sino que hablaría de las supuestas infidelidades de Jennifer. Aunque el libro no ha salido, varios medios sacaron apartes en los que Noa dice que ella es fanática de la santería y que incluso habría atraído a varios hombres, como Ben Affleck y su actual esposo, el cantante Marc Anthony, a punta de vudú. Jennifer demandó a su funesto ex y logró detener la publicación a principios de este mes. El juzgado también obligó a Noa a indemnizarla con 545.000 dólares y le prohibió referirse a la cantante en forma despectiva .

A veces estos 'lengüilargos' se salen con la suya. En esta lista se encuentra Jason Alexander, quien supo capitalizar sus 55 horas de matrimonio con Britney Spears. En ese desenfrenado fin de semana de 2004 en Las Vegas, la princesa del pop se casó en medio de la farra con ese amigo de infancia. La broma le costó 560.000 dólares y un lujoso auto, pues sólo tras recibir esos 'regalos' el joven accedió a firmar la anulación y cerrar su boca. Pero no lo hizo. Jason se dejó tentar por la cifra que le ofreció el tabloide News of the World para describir las horas de 'sexo salvaje' que vivieron "en la cama, en la ducha y el jacuzzi". Y como no está dispuesto a perder su cuarto de hora, ahora prepara un libro en el que hablará de su niñez juntos y profundizará en los detalles tórridos del fugaz matrimonio.

Las mujeres no son siempre las víctimas. Las habilidades de David Beckham en la cama fueron expuestas por más de un millón de dólares. Esa fue la suma que ganó su ex asistente española Rebecca Loos por sus entrevistas en televisión y en tabloides. "No es mi tipo, pero es dulce, generoso, cariñoso y un amante fantástico", contó. Para colmo del descaro, Loos afirmó recientemente que Victoria, la esposa de David, debería estar agradecida con ella pues el matrimonio se unió más y tuvieron un hijo después del incidente.

Por un mes de trabajo como niñera de los hijos de Jude Law, Daisy Wright recibió el mejor pago. Además de tener un romance con uno de los sex symbol del momento, vendió al Sunday Mirror un diario con los detalles gráficos de su relación. Episodios de película como una faena romántica sobre una mesa de billar le costaron al actor su compromiso con Sienna Miller.

Por su parte, Estella Thompson, una prostituta conocida como Divine Brown, pasó de tener una tarifa de 60 dólares por cliente a recibir 1,6 millones gracias a uno de ellos: Hugh Grant. En 1995 el actor fue pillado en su BMW con la trabajadora sexual y ambos fueron arrestados. El episodio deterioró la imagen de la estrella, que tuvo que disculparse públicamente, pero para Divine fue la salvación. Salió en los más populares programas de entrevistas y escenificó en una película para adultos el momento que la hizo famosa. Hoy reconoce que gracias al dinero que recibió pudo enviar a sus hijos a colegios privados y comprar una casa grande.

En ocasiones las revelaciones van ilustradas con videos. Uno de los más famosos es 1 Night in Paris (Una noche en Paris), filmado por Rick Salomon y protagonizado por su novia de entonces, la millonaria Paris Hilton. La cinta fue comercializada a través de una compañía de películas eróticas y la joven demandó a Rick por invasión a la privacidad. Sin embargo, al parecer la batalla legal habría terminado cuando Paris recibió un porcentaje de las ganancias, lo que ella niega. El filme casero ganó en 2005 el premio al título más vendido del año, por la Industria Norteamericana de Videos para Adultos. El actor Colin Farell también demandó a una chica Playboy por intentar vender un video erótico que ambos habían grabado.

En Colom-bia el caso más reciente es el de Johanna Cardona, una joven periodista barranquillera que inició hace un mes una demanda contra su ex pareja, pues lo responsabiliza de haber difundido un video de un momento íntimo que grabaron con el celular de él. "En la calle me gritan 'te vi', y en la casa he tenido muchos conflictos. Esto ha sido muy difícil", cuenta. La actriz Luly Bossa fue víctima de un episodio similar muy desagradable que dio inicio a una larga batalla legal hace seis años. Ella asegura haber destruido la cinta, pero apareció otra copia que fue vendida y se hizo pública: "Uno debe aprender a no ser confiado. Yo tenía una relación de más de cuatro años con esa persona y no creía que eso podía pasarme".

Pero el peor caso del mundo es el de James Hewitt, el oficial de caballería que fue amante de Diana de Gales. Pese a que su relación de cinco años culminó en 1992, no parece dispuesto a dejar ir ese pasado ni con la muerte de la princesa. Fue él quien se encargó de dar a conocer su romance. Su jugada maestra consistió en dar todo su testimonio a la escritora Ana Pasternak, para que produjera un relato cursi titulado Princesa enamorada. "Él la besó tierna, románticamente. La deseaba, pero sospechó que era todo lo que ella quería y esperaba. Ignoraba que lo que realmente quería era pasión", comienza el relato de su primer encuentro.

El libro fue un éxito de ventas en Londres en 1994 y para los monárquicos fue la vergüenza final que hizo que la reina Isabel II aceptara el divorcio entre Carlos y Diana. Gracias a ello, Hewitt recibió un millón y medio de dólares y 600.000 más por una entrevista. Lady Di no tuvo más remedio que poner la cara y en un programa de televisión confesó que "ha sido muy angustiante que un amigo en el que yo había confiado haga dinero gracias a mí". Hewitt se convirtió, según las encuestas, en uno de los personajes más odiados por los británicos y desde entonces es conocido como la 'rata'. Por eso años más tarde, desempleado, se le ocurrió sacarle provecho a ese apodo y anunció que estaba dispuesto a vender por 10 millones de dólares las cartas de amor que, según él, incluían pasajes eróticos, alegando que eran documentos históricos que debían ser de conocimiento público. Cuando en una entrevista Larry King le preguntó por qué entonces no las regalaba a un museo, respondió simplemente que prefería donar un porcentaje a una obra de caridad, como hubiera querido Diana. También se atrevió a adivinar los deseos del príncipe Carlos en un posterior documental titulado Confesiones de un sinvergüenza, cuando dijo que éste conocía el affaire de su esposa y que "seguramente habría agradecido que alguien velara por ella mientras él estaba con Camilla Parker Bowles".
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