Lunes, 27 de febrero de 2017

| 2003/11/24 00:00

Amor a la italiana

Es el libro más vendido en Italia. Para unos es pornografía. Para otros levanta el velo de hipocresía que cubre la vida real de los adolescentes pues su autora tiene 17 años. SEMANA habló con ella.

Amor a la italiana

Bien cepilladas antes de ir a dormir es el título aproximado de Cento colpi di spazzola prima di andare a adormire, el libro que incomoda la conciencia de los italianos y divide al público. Lo aman o lo odian. Para no hablar de críticos literarios y sociólogos que no han decidido si considerarlo una simple pero ingeniosa operación de pornografía y marketing o un manifiesto obsceno y real del mundo de la adolescencia.

Cuando salió a la luz, la identidad de la autora estuvo celosamente protegida en el anonimato. Este detalle alimentó la dosis de curiosidad morbosa por algún tiempo. El misterio se resolvió en uno de los programas de televisión de mayor audiencia en Italia. Melissa P., la precoz y sin tapujos escritora de apenas 17 años, se ha convertido en el fenómeno literario del momento. Su libro, un rosario de historias porno, está vendiendo más copias que los escritores italianos más prestigiosos.

Leer el libro y hablar con la autora son dos experiencias muy distintas. Melissa, con una voz fresca de jovencita y respuestas rápidas y efervescentes cancela la imagen (¿estereotipada?) que se hacen los lectores a través de sus aventuras de sexo desenfrenado.

¿Realmente ha pasado por todas estas aventuras? Esa es la primera pregunta que se hace cualquier lector que la conozca. Según escribió, por su cuerpo han pasado muchos hombres: un primer novio prepotente y distraído al que no le importaba si sentía dolor; hombres casados con perversiones sadomasoquistas que contactó a través de Internet; profesores que querían hacer realidad la fantasía de estar con una amante niña; hombres excitados con el sexo de grupo. "Sí, la mayor parte, el 90 por ciento son verdaderas. Tal vez he pensado que dando sexo encontraría a alguien que me entendiera".

Vuelven a la mente las páginas que Melissa dedica al sexo con cinco hombres. ".la imagen que tenía de mí misma era más seductora: vendada, medio desnuda, cinco hombres que me acarician y arden de deseo por mi cuerpo. Yo estaba en el centro y ellos hacían conmigo lo que en la celda de los deseos está permitido hacer".

Cuando regresaba a la casa, se cepillaba 100 veces antes de ir a dormir para recuperar el brillo de sus cabellos, maltratados en cada encuentro erótico. "Tal como lo hacían las princesas", le decía siempre su madre. Su tranquilidad desarma, ella tiene una respuesta siempre lista. De sus padres dice que no ha querido dar una imagen ni positiva ni negativa -para el lector es negativa-, sólo ha contado su relación con ellos con gran indiferencia, sin entrar en detalles. Subraya que ésta "no ha cambiado en la forma pero sí en la sustancia porque ahora estamos más unidos y más conscientes de nuestra relación".

Sus compañeros del colegio y profesores sabían de la existencia del libro. "Llevaba los borradores y los leíamos todos juntos pero mis compañeros creían que no sería capaz de publicarlo. Se necesita un poco de locura".

Resulta difícil de creer que cuando su madre descubrió los borradores del libro se limitó a enojarse muchísimo, como asegura Melissa, pues una mamá normal entraría en crisis si se enterara de las andanzas de una hija como Melissa. El padre, por su parte, no ha querido leer nada. En lo que sí estaban de acuerdo estos comerciantes sicilianos era en que no querían de ninguna manera que se publicara por pornográfico y perverso. Ahora, por el contrario, están contentos con el éxito de su hija. ¿Contentos? "Ellos han entendido que he crecido y que ese período terminó", responde.

No reniega nada de su pasado cercano. "Si volviera atrás haría exactamente lo mismo. No fueron sólo experiencias sexuales. Estas me han formado". ¿Y cuánto tuvo que ver aquella primera experiencia desastrosa con su primer novio cuando tenía 14 años en la decisión de darle su cuerpo a los hombres? "Tal vez no las hubiera hecho tan rápido, pero las hubiera hecho de todas formas", insiste.

Cuando tenía 15 años escribía cosas como esta: "Cuando estoy en la casa me conecto con Internet. Busco, exploro. Busco todo aquello que me excita y me hace estar mal al mismo tiempo. Busco la excitación que nace de la humillación. Busco el aniquilamiento. Busco los individuos más extraños, aquellos que me mandan fotos 'sadomaso', aquellos que me tratan como una verdadera p.".

En la última orgía, en la que participa su profesor de matemáticas y cuando empiezan a tocarla en grupo, se da cuenta de que no quiere seguir y huye. El libro está por terminar y parece que a Melissa le esperan muchos años en esa senda, pero el gran amor llega con el nombre de Claudio y con él la esperanza. "Gracias a él entendí todo. Era a él a quien buscaba desde el comienzo", dice con seguridad.

Con la escritura terminó su proceso de recuperación. "Me di cuenta de que escribir me hacía mucho bien, era como un proceso de desintoxicación. Al principio, cuando decidí que no tendría más sexo con todos, estuve mal, sentía náuseas y temblores".

Melissa termina así su fábula oscura: "He concluido mi viaje en el bosque, logré escapar de la torre del orco, de las garras del ángel tentador y de sus diablos.Y terminé en el castillo del príncipe. Una noche hicimos el amor y cuando regresé a mi casa vi que mis cabellos todavía resplandecían y el maquillaje estaba intacto. Como dice mi madre, una princesa tan bella que los sueños se la quieren robar".

Los editores aseguran que su éxito apenas comienza. Los derechos en castellano fueron vendidos a Argentina y en portugués a Brasil. Editores europeos también están interesados. Incluso el cine compró los derechos. Radio, prensa y televisión la buscan. Por su parte la joven escritora prepara su segundo libro que dice, no será autobiográfico pero que inevitablemente relatará aspectos de su vida.

Entusiasmada con la idea de mandar un saludo a los jóvenes en Colombia, piensa por unos segundos y responde: "Es maravilloso hablar con personas que no son italianas. Quisiera decirles que busquen el propio camino en el mundo y de buscarlo en el modo que quieran, de acuerdo con la propia personalidad y modo de ser. Búsquense a través de la propia experiencia, no importa de cuál experiencia se trate, lo esencial es que se amen a sí mismos".

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