Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2004/09/05 00:00

Amor pasajero

En Hollywood los matrimonios suelen durar menos que un suspiro. Estos son algunos de los más fugaces.

Cuando una pareja llega al altar usualmente lo hace pensando en que el matrimonio es para toda la vida. Los famosos suelen incluso conceder entrevistas revelando que han encontrado al amor de sus vidas y que esperan envejecer junto a la pareja de turno. Pero el tiempo suele demostrar que para las estrellas la frase 'hasta que la muerte los separe' no tiene mucho significado.

Una de las que no pierde la esperanza de formar una familia con todas las de la ley es Jennifer López, quien hace unas semanas se casó con su tercer esposo, el cantante Marc Anthony. Pero fue su segundo enlace, con el bailarín y coreógrafo Cris Judd, el que le mereció a J.Lo un puesto en la lista de las estrellas más inestables. A pesar de haber tirado la casa por la ventana para jurarse amor eterno con Cris, sólo 10 meses después la cantante puso fin a la relación y no dudó en pagarle 15 millones de dólares a su marido para conseguir el divorcio.

Al igual que J.Lo, Lisa Marie Presley es una mujer que parece tenerlo todo menos suerte en el amor. Luego de fallidos matrimonios con el músico Danny Keough y el rey del pop Michael Jackson, Presley parecía haber encontrado la estabilidad con el actor Nicolas Cage. Escogieron una romántica mansión en Hawai e invitaron a sus 30 mejores amigos para recitar sus votos matrimoniales, pero el impulso sólo les duró tres meses y medio. Luego de un publicitado divorcio la heredera del rey del rock prometió que si se volvía a casar sería para toda la vida. Sólo el tiempo lo dirá.

Otros atribuyen la corta duración de sus uniones al alcohol. Cuando el basquetbolista Dennis Rodman solicitó la anulación de su matrimonio con la actriz y modelo Carmen Electra sólo nueve días después de realizada la ceremonia, su abogado argumentó que el novio estaba "demasiado ebrio para saber lo que hacía". Como no logró anular la ceremonia,

Rodman tuvo que solicitar un divorcio. Lo más curioso es que después de todo el proceso siguieron saliendo juntos durante varios meses.

Nueve días también duró el matrimonio de la cantante Cher con el músico Gregg Llaman. El 30 de junio de 1975 la pareja voló a Las Vegas, conocida por sus innumerables capillas abiertas las 24 horas del día. Sólo dos días antes Cher había obtenido el divorcio de su primer esposo, el cantante Sonny Bono. Aunque para el 8 de julio ya la cantante había puesto la demanda de divorcio, la pareja siguió unida dos años más e incluso tuvieron un hijo.

Pero sin duda la campeona en cuestión de fugacidad es Britney Spears. El 3 de enero de este año la cantante decidió que quería divertirse con su amigo Jason Alexander, a quien conocía desde niña. Luego de hacer un tour por los mejores sitios de diversión de Las Vegas y de tomarse unos cuantos tragos, la pareja decidió que debían casarse. Por sólo 200 dólares, la pareja tuvo derecho a una rápida ceremonia en la que la cantante llevó jeans y una gorra de béisbol, y el chofer de su limusina la llevó al altar. Sólo 55 horas después los abogados de la millonaria Britney lograron que se anulara la travesura de la pareja de amigos. Pero parece que la joven artista no aprendió la lección, pues se espera que en cualquier momento se case con su nuevo novio, el bailarín Kevin Federline, a quien ella propuso matrimonio después de sólo dos meses de conocerlo.

Aunque ninguna pareja en el mundo tiene asegurada la felicidad, las estrellas parecen ser particularmente vulnerables a los problemas de la vida en pareja. Para ellas casarse es sólo un requisito más, y el divorcio es el pan de cada día.

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