Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/06/03 00:00

Apóstol de los apóstoles

María Magdalena está en el centro del huracán y en la mira de los historiadores y los teólogos. ¿Era la esposa de Jesús, una pecadora o la maestra de los cristianos después de la crucifixión?

El pintor Sandro Botticelli mostró a María Magdalena lamentando la muerte de Jesús cuando fue bajado de la cruz. El Greco la imaginó haciendo prenitencia mientras acompañaba a Cristo durante la Pasión

La figura de la Magdalena ha sido motivo de estudio en las últimas décadas, por historiadores, teólogos y grupos feministas, y ahora, por cuenta de El Código Da Vinci, está en el centro de atención del mundo cristiano. Pero la controversia no es nueva.

En 1896 apareció en un mercado egipcio uno de los textos clave que habrían de reivindicar la importancia de esta mujer, el Evangelio de María. En este se muestra a una líder que sucedió a Jesús como maestro de los discípulos, la destinada a continuar la enseñanza, aquella que habría de revelar los secretos de la palabra de Dios al mundo. Años más tarde se encontraron los escritos Nag Hammadi, entre los que estaban los evangelios de Tomás, Felipe y Pistis Sophia. Todos estos la mostraban como como el discípulo al que Jesús más quería.

En el siglo VI, el papa Gregorio Magno insultó la figura de María Magdalena al convertirla en una prostituta. Declaró ante una congregación que la pecadora que limpió los pies de Jesús con sus lágrimas y la discípula eran una y la misma. La acusó de codiciosa, seductora y de no ser casta, y aclaró que ella era el ejemplo del arrepentimiento y que había convertido sus pecados en virtudes al seguir la palabra de Cristo.

Magdalena, considerada una santa en las tradiciones católica, ortodoxa y anglicana, continuó siendo considerada también una pecadora en los siguientes 14 siglos. Sólo en 1969, el papa Pablo VI aclaró que nunca fue una meretriz y años más tarde el Vaticano también la declaró como "apóstol de los apóstoles". Aun así, su imagen de santa pecadora arrepentida se ha mantenido en el imaginario cristianos en del tiempo.

Pero alrededor de su figura se ha generado un sinnúmero de mitos. Una leyenda medieval francesa dice que María de Magdala, discípula de Jesús, huyó de Galilea después de la muerte y la resurrección acompañada de Lázaro y Martha de Betania, en un pequeño bote sin remo. Después de muchos días en el mar y de haber perdido toda esperanza, encontraron tierra firme. Llegaron a la Galia, en la actual Provenza. Allí ella convirtió a los habitantes y predicó las enseñanzas de Jesús. Después de un tiempo se retiró a una gruta cercana y dedicó el resto de su vida, 30 años, a la oración y la contemplación profunda. Cuando murió, se erigió la iglesia de Saint Maxim la Sainte Baume alrededor de su tumba. Muchos han peregrinado desde entonces hasta sus reliquias que, a pesar de la destrucción de la iglesia durante la Revolución Francesa, se supone que aún se encuentran allí.

Esta leyenda difiere de la planteada en los libros El enigma sagrado y el Código Da Vinci. En él, además de la huida a Francia, se plantea que María Magdalena llegó a Europa cargando un secreto en su vientre, una hija, fruto de su matrimonio con Jesús. De esta unión habría derivado la sangre real de los descendientes del "Rey de reyes". La otra pregunta que plantea esta historia es dónde se encuentra la tumba de esta mujer, quien se supone es el Santo Grial. Los griegos ortodoxos mantienen que vivió hasta su muerte en Éfeso y que sus restos fueron llevados a Constantinopla (Istambul), en donde se encuentran. Pero muchos historiadores coinciden en que nunca abandonó Galilea.

Los mitos y la historia demuestran la importancia que esta mujer tuvo en la vida de Cristo y después de su muerte. Es más, el Nuevo Testamento y los cuatro Evangelios canónicos también dan luces. Ella es la privilegiada que presencia la crucifixión, la muerte y la resurrección de Jesús. Además, es la primera que descubre la ausencia del cuerpo de Cristo en la tumba, y la primera que ve y habla con Jesús resucitado. Y, a diferencia de los apóstoles, ella no lo niega, ni se esconde y está a su lado hasta el final.

Históricamente, se sabe que fue una mujer judía que provenía de la villa de Magdala, un pueblo costero de Galilea. Por su nombre, el cual se refiere al lugar de procedencia, se puede asumir que ella era soltera. Ello va contra la teoría de que fue esposa de Jesús, pues tendría que haber algún registro de ello y a pesar de la información de los evangelios apócrifos, ello no existe. "Acá es donde aplica el argumento del silencio. Si existiera, muchas personas hubiesen querido desacreditar a Jesús mostrando pruebas concretas de que ella en efecto fue su esposa", dijo a SEMANA Nancy Nahra, PhD en literatura y autora del libro Aterrizando el Código Da Vinci.

Pero que no sea comprobable que existió una relación sexual entre Jesús y María Magdalena no implica que ella no jugara un papel protagónico dentro del desarrollo del cristianismo. Es más, algunos historiadores y teólogos, como la doctora Gail Streete, de la Universidad de Rhodes, aseguran que el poner a la Magdalena en la posición de la esposa y compañera sentimental le quita su valor como individuo, como predicadora y como líder, y la relega a la posición secundaria de mujer de Jesús.

Pero, entonces, ¿por qué, si ella en efecto fue la escogida para continuar predicando las enseñanzas de Jesús y ocupar su lugar como maestro, su historia y su importancia se vieron relegadas a través de los siglos? La primera es que la visión del cristianismo ortodoxo que lideró en gran medida Pedro, el más fuerte de rival de la Magdalena, fue la que terminó por convertirse en la base de la Iglesia católica. Él nunca estuvo de acuerdo con que Jesús le diera un papel tan importante a María Magdalena y predicaba una clara misoginia. "En el Evangelio de María, ella se enfrenta en repetidas ocasiones a Pedro. En los demás textos gnósticos se muestra que ella temía que él fuera a lastimarla por oponerse tan fuertemente a que una mujer liderara a los apóstoles. Es más, ella le dice que quienes se oponen al liderazgo de las mujeres lo hacen por envidia y falta de entendimiento", explicó a SEMANA la doctora Karen King, profesora de historia eclesiástica de la Universidad de Harvard y autora de El evangelio de María de Magdala.

Las enseñanzas del cristianismo antiguo de los grupos seguidores de María Magdalena se basan en la igualdad. Pero la historia la escriben los vencedores y en el caso de la Iglesia, fue la ortodoxia patriarcal la que venció. Aun así, es importante que hoy día se reconozca el verdadero rol de esta mujer que fue líder, visionaria y predicadora, y que en un momento logró tener una posición de maestra comparable a la del mismo Jesús en los inicios del cristianismo.

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