Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2003/11/30 00:00

Aprender a ser

A través de juegos, danza, música y teatro la Fundación Proyecto de Vida trabaja por la autoestima de los niños de Ciudad Bolívar, Usaquén y Soacha.

A la sede del programa Crear, en Soacha, asisten chicos de todas las edades. Los mayores llevan más de seis meses realizando proyectos productivos como la elaboración de dulces, empanadas o chocolatinas.

De 140 niños y jóvenes que participan en el programa Crear, 30 presentan algún tipo de retraso en su desarrollo físico, 10 padecen desnutrición crónica, 50 tienen peso y talla por debajo de lo normal y todos forman parte de un indicador económico siempre presente en las historias publicadas a diario: la pobreza.

En sus vidas hay hambre, violencia, casas improvisadas en parcelas ilegales, familias numerosas, deserción escolar y, en general, las condiciones ideales para un futuro poco prometedor. De tanto escucharlos, los problemas se vuelven costumbre para unos pero voluntad para otros. Este último es el caso de la Fundación Proyecto de Vida, organización sin ánimo de lucro que desde hace 12 años procura darles a niños que viven en circunstancias de alto riesgo herramientas para superarlas.

Soacha es un escenario entre miles y en uno de los barrios de invasión que han crecido vertiginosamente en los últimos años funciona una de las tres sedes en las que tiene lugar el programa Crear. Violeta Parra es trabajadora social y los martes por la mañana se reúne con un grupo de jóvenes entre 12 y 15 años. En un cuarto con paredes de bloque y sillas de plástico conversa con nueve chicos como si fuera una más del grupo. Después de cinco años de trabajo llama a cada uno por su nombre y conoce sus problemas: "La situación es dramática, en esta comunidad el ingreso familiar es de 1.500 pesos diarios y una de las principales carencias es la alimentación. Por eso aquí les damos alimento, pero para el espíritu", cuenta Violeta.

Si con 1.500 pesos apenas alcanza para la sobrevivencia resulta absurdo pensar en el colegio, los útiles y mucho menos alguna actividad recreativa o artística. Eso es precisamente lo que Proyecto de Vida procura aportarles en sus sedes de Ciudad Bolívar, Usaquén y Soacha. Al menos 410 niños reciben terapia fonoaudiológica, sicopedagógica y sicológica, clases de danza, teatro, música, así como nivelación académica, una merienda nutritiva al día y algunos de los niños tienen becas de estudio.

"Muchos de estos niños, además de las necesidades materiales tienen una carencia básica y es de afecto y reconocimiento", dice Victoria Molinos, directora de la fundación. Por eso el trabajo de los facilitadores no es sólo el estricto ejercicio de la profesión, también implica establecer lazos afectivos con los pequeños y ayudarlos a hacerse una imagen positiva de sí mismos, es decir, formar su autoestima. "Si nadie les dice que confía en ellos o que son capaces de alcanzar sus objetivos, entonces nunca lo van a creer", afirma Molinos.

Algunas horas de juegos y cariño al día han hecho la diferencia para los niños de la fundación. Su rendimiento académico mejoró y Colciencias reconoció el programa como una estrategia efectiva en la prevención del maltrato infantil. Las comunidades participan también en el proceso, muchos de los niños llegan a los centros remitidos por las juntas de acción comunal e incluso hay madres que esperan por cupos para sus hijos.

Es por eso que están construyendo una nueva sede en Soacha, con lo que aumentarán su capacidad de atención. Además lanzaron la campaña Apadríname, gracias a la cual cualquier persona que aporte 25.000 pesos al mes se convierte en padrino de un niño del programa. Hasta el momento casi la mitad de los pequeños están apadrinados.

Desde los más pequeñitos hasta los adolescentes que asisten a la casa de Soacha tienen miradas vivaces, energía de sobra y algún comentario siempre en la punta de la lengua. "A mí en el colegio me dicen que desde que vengo para acá me he vuelto preguntón", cuenta un pequeño, y otro replica: "Pero yo prefiero venir aquí que ir al colegio porque allá lo regañan mucho a uno". Cuando se les pregunta qué han aprendido en el programa una de las chicas mayores toma la palabra y los demás hacen silencio después de una respuesta ante la que incluso algunos adultos se quitarían el sombrero: "Lo más importante que he aprendido aquí es a ser responsable de mis cosas".

Contactos

Fundación Proyecto de vida

Dirección: Carrera 11 # 94 - 47 of 807

Tel: (571) 6351401/ 6232164

Fax: (571) 6232170

Bogotá, Colombia

Mail: info@proyectodevida.org

www.proyectodevida.org

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