Martes, 17 de enero de 2017

| 2002/05/06 00:00

Ascenso a la Diosa Turquesa

Por primera vez un grupo de mujeres colombianas realizará una expedición al Cho Oyu, en el Himalaya, la sexta montaña más alta del planeta.

Ascenso a la Diosa Turquesa

El 25 de octubre de 1998 Diva Criollo Vargas sintió que todos sus sueños se iban al piso. Ese día recibió la noticia de que su novio, el montañista Lennin Granados, había muerto cuando una avalancha lo sorprendió en su descenso del Manaslú, uno de los picos gigantes del Himalaya. El era su compañero de travesías pues ambos compartían la afición por el montañismo. Se habían prometido que cuando Lennin regresara de esa expedición prepararían el ascenso de 8.201 metros al Cho Oyu, para 1999, la primera cumbre del Himalaya que harían juntos. A pesar de este trágico episodio Diva no se alejó de las montañas. Fue así como a finales del año pasado se encontró en su ascenso a Monserrate con Gloria Quintana, médica, y Gloria Corredor, guía de turismo, dos amigas y experimentadas montañistas que llevan más de 20 años en la profesión. Ese día la promesa que Diva había hecho con Lennin tomó más fuerza y las tres decidieron formar un grupo de mujeres para subir al Himalaya: “Quiero seguir lo que empecé con Lennin, es en honor a él”, afirma Diva. Hoy, además de las tres, el grupo está formado por otras nueve montañistas colombianas: Carolina Vallejo, arquitecta de 23 años; Katty Guzmán, también de 23; Jammy Paola Cely, administradora de empresas de 24 años; Sayuri Matsuyama Hoyos, antropóloga de 25 años; Andrea Molina, veterinaria de 28; Rocío Bejarano, también veterinaria y zootecnista de 32 años: Tatiana Cartwright, antropóloga de 35; Consuelo Morales González, odontóloga de 39 años, la misma edad de Mónica Savdie, la periodista y poeta del grupo. El equipo es heterogéneo en edades y profesiones pero todas han hecho del montañismo su estilo de vida, tanto es así que las que son madres han involucrado a sus familias en sus travesías.“En la montaña no hay vanidad que valga. Son días enteros sin baño, sin maquillaje, donde los valores que la sociedad le ha impuesto a la mujer cambian”, asegura Andrea y en seguida Diva concluye: “En la montaña yo soy un hombre más”. Aunque todas conozcan o hayan vivido en carne propia los peligros de la montaña el reto es difícil. Ninguna ha estado en el Himalaya, a excepción de Mónica, quien el año pasado, como corresponsal de El Tiempo, acompañó hasta el campamento base avanzado a los escaladores colombianos que conquistaron el Everest. Ella es la compañera de Gonzalo Ospina, uno de los nueve expedicionarios, así como Tatiana es esposa de Fernando González. Han adquirido su formación principalmente en las montañas colombianas. La mayoría tiene experiencia en grandes cimas del mundo, como el Aconcagua, en Argentina (6.960 metros de altura). Es el caso de Rocío, quien además acaba de regresar de Georgia, donde escaló el monte Elbrus (5.645 metros), la cima más alta del Cáucaso y de Europa, pues emprendió la tarea de llegar a las siete cimas más altas de cada continente. Esta será la primera vez que tengan como meta más de 8.000 metros, pues su deseo es ir acercándose al sueño de todo montañista: los 8.848 del Everest. Otro de los retos es el costo de la expedición: son cerca de 250.000 dólares, que incluyen la preparación del equipo. Por eso, además del entrenamiento, también se han concentrado en conseguir patrocinadores. Pero después de superar esos obstáculos las 12 montañistas esperan que en abril de 2003, día que comenzará la expedición, la Diosa Turquesa del Himalaya sea benévola con ellas y les permita ascender a su cima.

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