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| 2/10/2007 12:00:00 AM

Atracción fatal

La astronauta Lisa Nowak pasó de ser una heroína a convertirse en una mujer inestable que espera un juicio por intento de asesinato.

En teoría, estar enamorado es una de las experiencias más hermosas que vive el ser humano. Pero, ¿qué sucede cuando el amor se convierte en una obsesión? La astronauta de la Nasa Lisa Nowak, de 43 años, dio la mejor respuesta a esta pregunta. La atracción hacia su colega el comandante William Oefelein, la llevó a atacar a la capitana de la armada Colleen Shipman, por considerar que ella le estaba disputando el cariño de ese hombre. Ahora la mujer, que voló al espacio en julio del año pasado en el trasbordador Discovery, tiene cargos por intento de asesinato en primer grado e intento de secuestro y, de ser hallada culpable, podría ser condenada a cadena perpetua.

El plan que Nowak ingenió para atrapar a Shipman parece digno de la perturbadora Alex Forest, el personaje de Glenn Close en la película Atracción fatal. La capitana de la armada, que en 1996 ingresó a la Nasa, al parecer llevaba acosando a la otra mujer desde hacía varios meses. Conocía sus itinerarios y revisaba su correo electrónico. Por eso sabía que Colleen, después de una corta estancia en Houston, Texas, había planeado un vuelo de vuelta a Orlando, Florida en la noche del 4 de febrero.

Después de guardar en su carro una pistola de aire comprimido, un mazo de acero, una navaja de 10 centímetros, una lata de gas pimienta, más de un metro de tubería de goma, guantes de látex, bolsas plásticas y una carta de amor dirigida a Oefelein, Lisa viajó 1.500 kilómetros desde Houston hasta Orlando. Para evitar detenerse, decidió usar un pañal durante el trayecto, una práctica común entre los astronautas durante las misiones. Su entrenamiento espacial le sirvió para planear el crimen, mas no para mantener la cordura en una situación de angustia emocional.

Llegó a su destino unas horas antes que su víctima, la esperó en frente de la salida del aeropuerto disfrazada con una peluca y una capucha impermeable y la siguió hasta el parqueadero. Shipman declaró que sintió que alguien estaba persiguiéndola y por eso se montó rápidamente a su carro. Nowak se acercó e intentó abrir la puerta. Llorando le decía que su novio no la había recogido y que no sabía qué hacer. Eran las 3:45 de la madrugada. Shipman abrió la ventana. En ese momento la astronauta le roció gas pimienta en la cara. La mujer alcanzó a reaccionar, arrancó y logró llegar hasta un puesto de seguridad. A los 10 minutos la Policía arrestó a la atacante.

Lisa Nowak aseguró que ella no quería hacerle daño a Colleen Shipman, que sólo quería asustarla y obligarla a conversar sobre Oefelein. Ella le dijo a la Policía que con el comandante tenía "más que una simple relación de trabajo, pero menos que una relación romántica". Cuando a Shipman le preguntaron quién era la mujer que la atacó, ella respondió que se trataba de una conocida de su novio, que la estaba acosando hacía un par de meses.
 
"Creemos que los elementos encontrados, con certeza habrían causado serias lesiones o hasta la muerte de Colleen Shipman", aseguró a los medios la sargento de la Policía de Orlando Barb Jones. Nowak pagó 25.500 dólares de fianza y volvió a su casa con un localizador digital sujeto al tobillo para que las autoridades puedan seguir todos sus movimientos hasta el juicio, que aún no tiene fecha.

Pero más que esta increíble historia, lo que mantiene sorprendido a todo el mundo es que una persona que pasó por una cuidadosa selección y varias pruebas sicológicas para ingresar a una entidad élite como la Nasa, haya podido perder los estribos de esta manera. "Estas personas son simples seres humanos. El hecho de que sepan trabajar bajo presión no quiere decir que sepan manejar sus vidas privadas de la mejor manera. Cuando nos dejamos llevar por el deseo, a veces perdemos la razón", explicó a SEMANA Mark A. Kalish, siquiatra forense que trabaja con la Fuerza Aérea estadounidense.

La imagen pulcra, inmaculada y heroica que mantenían los astronautas de la Nasa, ha perdido su brillo con este incidente. Sobre todo después de que esta entidad aceptó que a pesar de hacer meticulosas pruebas sicológicas a los aspirantes al programa espacial, no mantienen controles de seguimiento. Nowak ingresó a esta institución en 1996 y siempre se distinguió como un miembro ejemplar. Por eso sus compañeros de la misión y hasta su propia familia quedaron atónitos al enterarse de los hechos. Todos la consideraron siempre como una madre ejemplar, una persona cariñosa y de temperamento tranquilo. Ella nunca había mostrado tener esta clase de sentimientos ni reacciones.

"Es entendible que no hayan descubierto que ella podría actuar así", aseguró a esta publicación el escritor, oficial e ingeniero espacial retirado de la armada Austin Boyd, quien fue candidato a astronauta en la Nasa. "Durante la selección ellos buscan problemas grandes, fobias, miedos, megalomanías, cualquier cosa que impida a una persona trabajar en equipo en circunstancias extremas". Y todo indica que en este aspecto Lisa Nowak siempre se distinguió. Al punto que la Nasa no la ha expulsado de la institución y sólo le dio una licencia de 30 días. Pero aclararon que fue retirada de la lista de personal disponible para viajar al espacio.

A pesar de su exitosa carrera, la vida privada de esta mujer no era feliz. Estaba casada hace 19 años con Robert Nowak, también empleado de la Nasa como controlador de vuelos espaciales, pero se habían separado hace dos semanas. Los vecinos aseguran que la pareja tuvo una fuerte pelea en noviembre y que la Policía debió interceder para calmar los ánimos. En cuanto a sus tres hijos, Nowak aseguró en una entrevista previa a su viaje en el Discovery que su carrera no le dejaba suficiente tiempo para atenderlos como quisiera. Todos estos factores pudieron ayudar a cultivar su crisis.

Un posible romance con Oefelein, de 41 años, no puede ser descartado tampoco. Al fin y al cabo, ellos entrenaron juntos durante varios años. "No se debe ignorar que cuando personas pasan tanto tiempo en el mismo lugar, usualmente se presentan relaciones sentimentales", dijo a SEMANA el sicoterapeuta especialista en relaciones en el lugar de trabajo Alan Allard. Además, la Nasa nunca las ha prohibido. Pero la madre de la ex esposa de Bill Oefelein, Charlene Davis, declaró a AP que no creía que Nowak tuviera algo que ver con el divorcio de su hija en 2005. No piensa que tuvieran un affaire.

Nowak, quien dio a entender a la Policía que no tenía una relación amorosa con su colega, pudo haber malinterpretado las señales de amistad y cordialidad. Como explicó Allard: "una persona obsesionada no entiende que la otra le está diciendo que no quiere nada más que una relación laboral. Se aferra a la esperanza o la ilusión de que la otra persona cambie de parecer".

Hay otra teoría que resulta igualmente inquietante: los astronautas están entrenados para creer que son lo mejor de lo mejor, y la palabra fracaso no está en su vocabulario. De ahí que el fracaso amoroso de Nowak podría haberla llevado al límite. Lo cierto es que los estadounidenses aún no pueden creer que su ideal de ser humano, una astronauta, vaya a ser juzgada por un crimen como este.
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