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| 5/13/2006 12:00:00 AM

Bajo la almohada

Ana María Orozco vuelve a la actuación con una película acerca de uno de los personajes más queridos por los niños: 'El Ratón Pérez'.

Los niños tienen al temible coco para que los atemorice durante las noches, al Niño Dios para que en Navidad les traiga regalos, y tienen a un diminuto amigo capaz de colarse bajo la almohada y cambiar dientes por monedas o sorpresas y que así hace llevadera una de las etapas más difíciles de la infancia. La historia del 'Ratón Pérez' nació en España en el siglo XIX, en la mente del padre jesuita Luis Coloma, quien al parecer escribió el cuento sobre este personaje para animar al rey Alfonso XIII, entonces de 8 años, cuando se le cayó un diente. Pero desde entonces la leyenda se extendió a los países de habla hispana, donde millones de niños han creído en él. Y es tan popular, que incluso ha inspirado estudios, musicales y, más recientemente, una película.

Se trata de la primera cinta latinoamericana que combina la tecnología de animación 3D para darle vida a Pérez, con actores de carne y hueso. "En nuestra historia, el mundo cotidiano de los humanos convive con el universo de fantasía del 'Ratón Pérez', a quien hasta ahora nadie le había dado un cuerpo, una cara y una voz", cuenta el director argentino Juan Pablo Buscarini.

Una de las protagonistas del mundo humano es la colombiana Ana María Orozco, quien con esta producción regresa a la actuación, tentada por la fantasía del ser que también conoció en su infancia. Siempre recordada por su exitoso papel de Betty, la fea, la actriz decidió hacer un receso una vez finalizó la telenovela. "Fue un papel muy fuerte y yo necesitaba descansar de tanta exposición. Quería 'desfamarme', no perder mi vida cotidiana", expresó a SEMANA Ana María. Alejada de la pantalla chica se dedicó a viajar, practicar yoga y en 2003 incursionó en el teatro con la obra Muelle Oeste. Ese mismo año tuvo una pequeña participación en el largometraje independiente El Colombian Dream, de Felipe Aljure. Sin embargo, en 2004 abandonó las tablas y las cámaras para dedicarse al más importante papel de su vida: el de mamá.

Pero fue precisamente por su hija Lucrecia que después de más de dos años de ausencia decidió regresar a escena. "Esta película es un regalo para 'Lulú', ella me inspiró porque me ha ayudado a recuperar mi niña interior", reconoce Ana María, quien precisamente en el filme interpreta a Pilar, la madre de una niña llamada Lucía quien pierde un diente. En la noche no encuentra las esperadas monedas de oro debajo de su almohada porque a Pérez lo han secuestrado para robarle la fábrica donde los dientes de leche son transformados en finas perlas. Lucía será la encargada de encontrarlo dando inicio a la aventura. De eso se trata El Ratón Pérez, una coproducción de Patagonik Film Group de Argentina y Filmax de España.

El rodaje comenzó en mayo de 2005, pero debido a la tecnología digital, las escenas del ratón apenas fueron terminadas en febrero de este año y se espera que se estrene en Argentina a principios de julio. "Fue un trabajo dispendioso porque tuvimos que construir dos maquetas a escala para que fueran los escenarios de Pérez: uno en el que cupiera la cámara y otro en miniatura para que se notara la diferencia con los humanos", explicó a SEMANA María Laura Moure, directora de efectos especiales de Patagonik.

Después de esta experiencia, Ana María ya tiene nuevos proyectos en mente, que incluyen series en Argentina, donde reside actualmente, y en el país. Uno de ellos es la versión colombiana de la exitosa Desperate Housewives, de la cadena norteamericana ABC. Pero mientras eso sucede, la actriz sigue disfrutando esta etapa en la que volvió a ser niña. Todo gracias a un personaje cuya leyenda es tan popular, que el Ayuntamiento de Madrid le rindió un homenaje con una placa localizada en el mismo lugar donde el padre Coloma ubicó la caja de galletas donde en el cuento habita el ratón Pérez. Tan popular, que hasta Joaquín Sabina lo exalta en una canción: "Tenemos poetas (...) quijotes y Sanchos (...) ratoncitos Pérez, dolores de muelas (...) más de cien palabras, más de cien motivos (...) más de cien mentiras que valen la pena".
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