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| 9/28/2013 3:00:00 AM

Behind the Candelabra: Hollywood mojigato

Mientras los grandes estudios se negaron a hacer la nueva película de Steven Soderbergh sobre el pianista Liberace por ser ‘demasiado homosexual’, la televisión le otorgó tres premios Emmy. La polémica está abierta.

La casa de Las Vegas era enorme y su decoración, extravagante. Había muebles de mármol, lámparas de cristal, columnas romanas y hasta una reproducción del techo de la Capilla Sixtina. Scott Thorson, de 17 años, que se ganaba la vida entrenando perros, no dudó un segundo en dejarlo todo para mudarse a la mansión del generoso Liberace. 

El pianista, 40 años mayor, le ofreció trabajo y le abrió un espacio en su cama. Durante cinco años vivieron juntos hasta que las drogas y la infidelidad deterioraron la relación. Las memorias de Thorson inspiraron al director Steven Soderbergh para su última película, Behind the Candelabra, que protagonizan Michael Douglas, en el papel del famoso intérprete, y Matt Damon, quien representa al joven amante. 

Soderbergh le propuso el proyecto a Douglas hace más de diez años, mientras hacían juntos Tráfico. “Me dijo: ‘¿Alguna vez has considerado interpretar a Liberace?’. Yo pensé que me estaba molestando”, cuenta Douglas. Finalmente, cuando se concretó la película, Matt Damon se unió al reparto y comenzó la producción, pero varios estudios la rechazaron porque les parecía “demasiado homosexual”.

Según el director, Hollywood temía que la audiencia fuera muy reducida y que no se recuperara la inversión de cinco millones de dólares. HBO, en cambio, se le midió al reto. En Colombia se estrenará el 13 de octubre. 

El domingo pasado Behind the Candelabra fue una de las protagonistas de los Emmy Awards, que premian las producciones televisivas más destacadas del año. Soderbergh se llevó la estatuilla de mejor director, Michael Douglas triunfó como mejor actor y la cinta biográfica ganó mejopelícula para televisión. Además, Elton John interpretó una canción en honor a Liberace y dijo que el pianista fue una gran influencia en su música y en su “sentido de la moda”. 

Sin duda, mientras Behind the Candelabra triunfaba, en Hollywood se arrepentían de haberla rechazado.     

Wladziu Valentino Liberace nació en Milwaukee en 1919 en una familia humilde. Como su padre era músico, no le tomó mucho tiempo darse cuenta de que tenía en sus manos a un niño prodigio. A los 11 años Wladziu dio su primer concierto mientras estudiaba piano clásico. Ya adolescente comenzó a presentarse en bares y a tocar música más popular. 

Llegó a Las Vegas a finales de los años cuarenta y en poco tiempo lo contrataron para hacer shows en varios hoteles. Su mezcla de sonidos clásicos y populares lo llevó a la fama, junto con sus trajes extravagantes y la costumbre de poner un candelabro sobre el piano en todos sus conciertos. En 1978 Liberace apareció en los Guinness World Records como el músico mejor pagado del mundo. 

Durante toda su vida el pianista negó ser homosexual, a pesar de que vivió con varios jóvenes y sus manierismos y atuendos –usaba enormes pieles, trajes cubiertos de brillantes y se atiborraba los dedos de anillos– lo delataban. Cuando le preguntaban por qué no se había casado, decía que simplemente no había encontrado a la mujer adecuada. 

Incluso demandó a un diario británico que cuestionó su inclinación sexual: Liberace juró en corte que jamás había estado con otro hombre y ganó el caso. Su actitud tenía sentido, considerando que corrían los años cincuenta y la mayoría de sus fans eran señoras conservadoras de mediana edad.

Lo más curioso es que, aunque los tiempos han cambiado y ser homosexual ya no es un escándalo, la decisión de Michael Douglas de interpretar a uno ha sido controversial. Él explica que “simplemente era una gran historia de amor” y Matt Damon no se toma muy en serio la polémica. Cuando le preguntaron cómo fue besar a Douglas respondió bromeando: “Fue maravilloso. Ahora que he estado en la cama con él puedo intercambiar historias con Sharon Stone y Glenn Close”.

Damon se refiere a las estrellas de las películas Bajos instintos y Atracción fatal, que actuaron junto a un Douglas muy masculino y seductor a finales de los años ochenta. De hecho, en la mayoría de sus papeles, aparece como un hombre poderoso, atractivo y mujeriego. Pero romper con esa tradición le hizo bien, pues no ganaba un premio importante desde hace mucho tiempo. 

Thorson, el autor del libro que sirve de base para la película, es la parte trágica de la historia. No pudo participar del éxito, pues pocos días antes del estreno lo metieron preso por hacer compras con una tarjeta de crédito robada. A la ceremonia de los Emmy tampoco pudo asistir, no solo porque ni siquiera lo invitaron, sino porque tuvo que volver a presentarse ante la corte por consumir metanfetaminas y romper las condiciones de su libertad condicional. 

Es que Thorson, como muestra la película, se volvió adicto a la cocaína por culpa de las exigencias absurdas de Liberace. La apariencia de su novio era muy importante para el intérprete y por eso lo obligaba a mantenerse flaco y en forma. También decidió transformarlo en una versión joven de sí mismo para que, además de su amante, fuera el hijo que nunca tuvo. Thorson se sometió a varias cirugías para cambiar la forma de su nariz y ponerse implantes en los pómulos y la barbilla. En la cinta, Matt Damon usa prótesis y maquillaje para recrear el efecto. 

El exentrenador de perros recibió poco menos de 100.000 dólares de los productores de Behind the Candelabra, pero en dos meses ya se los había gastado, principalmente en carros y joyas, como si ese dinero pudiera devolverle la vida de lujos que tuvo en los años setenta. 

Aunque la relación terminó mal –Liberace lo mandó botar de su casa en 1982 y luego tuvieron una larga pelea legal–, Thorson recuerda esa época como la más feliz de su vida. Por eso, quizá, lleva tatuado un brazo con el nombre de su amante rodeado de notas musicales y una rosa amarilla, “su flor favorita”, según dijo a The New York Times. 

Behind the Candelabra ha demostrado ser mucho más que la controversia que la ha rodeado, como lo confirman los Emmy que acaba de ganar. Es una producción de altísimo nivel, con vestuarios complejos idénticos a los reales, maquillaje de primera –en las últimas escenas, cuando el personaje de Douglas está muriendo de sida, su imagen es realmente espeluznante– y excelentes interpretaciones de dos grandes actores. 

La película se mantiene muy fiel al libro de Thorson y no solo recrea el mundo privado que Liberace escondió durante su vida, sino que cuenta una historia de amor que, independientemente de la sexualidad de sus protagonistas, es conmovedora e íntima y al mismo tiempo brutal y dramática. 
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