Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1988/05/16 00:00

BON JOUR TRISTESSE

Acusada Francoise Sagan por posesión de cocaína

BON JOUR TRISTESSE

Los propios franceses dicen que un escándalo salsudo y bien condimentado es el mejor plato de su país. Por eso la opinión pública gala está gozando de lo lindo con el affaire Sagan, conocido hace algunos días, cuando la policía antinarcóticos encontró en Lyon una gran cantidad de cocaína y una lista de nombres presumiblemente de compradores de la droga. Un periódico dominical parisino publicó un artículo sobre el caso en el que afirmó que en la lista había un número indeterminado de celebridades francesas, entre las que se encontraba Francoise Sagan.
Se trata de un ingrediente principal exquisito. Francoise Sagan, la novelista adolescente, ha visto pasar mucha agua bajo los puentes desde que impresionó al mundo de las letras con sus primeras novelas en los años cincuenta. Entonces, con su pelo alborotado y su actitud rebelde, se constituyó en símbolo de la juventud francesa de la posguerra, y poco a poco se fue convirtiendo en la niña mimada del tout Paris. Hoy, a los cincuenta y pico, sigue siendo el centro de muchos círculos intelectuales y una figura de primer plano.
La salsa son los argumentos de defensa de la acusada. Aunque la señorita Sagan no niega de plano la posesión de cocaína, alega vehementemente que todo el asunto es un montaje destinado a desprestigiarla a pocos días de las elecciones presidenciales, por su apoyo a las aspiraciones reeleccionistas de Mitterrand. ¿Razones? Los detalles de la investigación fueron puestos a disposición de los medios inmediatamente se conocieron, lo que constituye una violación de la reserva judicial. Por otra parte el único nombre mencionado hasta ahora, y la única persona que ha tenido que testificar ante los tribunales es la propia Sagan. La autora comenta que "esta debe ser la primera vez que algunas personas están contentas de no ser tan famosas como yo". Pero además, la primera vez que Sagan fue acusada por drogas, fue también antes de las elecciones de 1986. Entonces, también se publicó el asunto antes de tiempo, por una revista derechista, a pesar de que un allanamiento de su apartamento no dio ningún resultado. "En esa época pensé que era coincidencia, pero dos veces ya es demasiado", comentó la novelista.
Pero bajo todo el embrollo corre una verdad subterránea. Como declaró el editor de asuntos extranjeros de Liberation al periódico Herald Tribune, "hay una gran hipocresía alrededor de las drogas `mundanas'. Mucha gente sabe, especialmente la policía que en el espectáculo, los medios y los círculos políticos hay muchos usuarios". Francoise Sagan no se escapa de esa afirmación, y es un secreto a voces su gusto por ciertas sustancias exóticas, al punto que un ataque de soroche que le dio en Bogotá en 1987 no fue atribuido en ciertos círculos solamente a la altura. Aunque esas circunstancias no parecen inflamar demasiado a la opinión pública francesa, son detalles demasiado sabrosos como para que la derecha los deje pasar desapercibidos. El candidato ultra, Jean Marie Le Pen, dijo que si se le comprueba a la Sagan haber vendido droga, "debería ser ejecutada".
Para su fortuna, la escritora no tiene ningún cargo en ese sentido.Pero si el ingrediente principal, Sagan, es exquisito, y la salsa, sus alegatos políticos, no se queda atrás, los condimentos corren por cuenta de una declaración publicada en la revista Globe, en la que 32 personalidades de la intelectualidad francesa comienzan en un tono de alguna manera melodramático: "Incúlpemos al lado de Sagan". Su redacción evidencia la mano de un buen abogado, para que, al menos en principio, la cosa no termine con las autoridades "cogiéndoles la cana" a los firmantes. Pero se trata de un "bello gesto" que tiene en ascuas al francés de la calle. Los firmantes: Marguerite Duras, Juliette Greco, Jane Birkin, Michel Piccoli, Costa Gavras, Regis Debray y otros del mismo calibre. El promotor de la declaración, presidente de la empresa Yves Saint Laurent, Pierre Bergé declaró que "hasta ahora la cosa va bien. Nos han llamado al menos 50 personalidades más para protestar por no haber recibido el escrito para su firma". Como escándalo, es difícil pensar en uno más sabroso.--

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