Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1990/11/26 00:00

BURBUJAS DE "GUERRA"

Con un innovador estilo musical, el dominicano Juan Luis Guerra ha logrado subirle la fiebre a los colombIanos.

BURBUJAS DE "GUERRA"


El tema está de moda. No hay reuniòn social donde no se hable de lo mismo. Todos tararean y discuten la letra de "Burbujas de amor" y todos quieren saber un poco más de ese fenòmeno musical que se enquistò hace tres meses entre los colombianos. Porque no hay niño, joven o viejo que no haya oìdo hablar de Juan Luis Guerra y su grupo 4.40; el mismo que interpreta "Como abeja al panal","Ojalá que llueva café" y "La bilirrubina", canciones que hoy ocupan los primeros lugares de las emisoras especializadas en balada, salsa y rock, de toda Latinoamèrica.

Un pez y una pecera le bastaron a Juan Guerra para enloquecer al país.
Su controvertida canciòn "Burbujas de amor", inspirada en un pasaje de Rayuela. de Julio Cortàzar, ha logrado despertar en el Caribe una fiebre similar a la que produjo hace ya muchos años "La pollera colorá", hasta el punto de convertir al grupo dominicano 4.40 en el fenòmeno musical del momento. Ni siquiera
Johnny Ventura, Cuco Valoy y Wilfrido Vargas, catalogados por los especialistas como los innovadores del merengue por excelencia, crearon tanta expectativa dentro del público cuando pasaron de gira por Colombia a mediados de la década de los 80.

Las razones de su abrumador éxito todavìa se analizan. Muchos se lo atribuyen a ese ritmo pegajoso mezcla de merengue y jazz, de son y bachata que Juan Luis Guerra le ha imprimido a sus composiciones . Para otros, la explicaciòn está en las letras, algunas de ellas colmadas de denuncia social. Lo cierto es que el 4.40 ha desatado una fiebre tan contagiosa, que el público capitalino agotò las entradas para el concierto del primero de noviembre con más de una semana de anticipaciòn.

Buscando visa
Pero detrás de este fenòmeno desbocado se esconde un hombre tìmido, intelectual y sensible por naturaleza, nacido en República Dominicana hace 32 años, y que viste de negro, gafas oscuras y sombrero de ala, al propio estilo de ese monstruo de la salsa que fue Rubén Blades en los años 70.

Incluso, hay algunos que no Sòlo lo comparan con la "pinta" del panameño, sino también con la temática de sus canciones. Pero ahì no para la similitud. Si Blades logrò graduarse de abogado, Guerra obtuvo su tìtulo en Filosofìa y Letras en la Universidad Autònoma de República Dominicana y ambos han utilizado sus profesiones para imprimir mensaje social a sus composiciones.

Como muchos de los intérpretes latinoamericanos, la "vena" de la música la llevaba desde niño. El primer instrumento que aprendiò a tocar fue la guitarra, la misma que le sirviò tiempo después de inspiración para componer canciones de la talla de "Visa para un sueño" y "Ojalá que llueva café", el tema que lo lanzò al mundo del espectáculo. Dejando a un lado la filosofìa, Juan Guerra empacò maletas y viajò a Boston, donde realizò varios estudios de armonìa y composiciòn en el Conservatorio de música de esa ciudad y alcanzò el grado de bachiller en el prestigioso Berklee College of Music.

Para ese entonces su música era una mina sin explotar. Cuandò regresò a su tierra natal, comenzò a experimentar con el jazz, mezclándole el folclor dominicano y el merengue. Corrían los primeros años de la década de los 80, y fue el momento propicio para que Juan Guerra formara la agrupaciòn 4.40, un nombre inspirado también en su filosofìa musical (4.40 no es otra cosa que el patròn de afinaciòn universal utilizado por los músicos para que todos los instrumentos de una orquesta estén a tono).
El inquieto artista ya se había fogueado en el ambiente del jazz, con influencia marcada del cuarteto norteamericano Manhattan Transfers. Pero también había trabajado con los ritmos autòctonos dominicanos en la composiciòn de jingles. De allí naciò la idea de reunir a varios cantantes de comerciales de televisiòn para constituir su grupo.

En la cima
Lo demàs fue cuestiòn de esperar. Su primer disco de larga duración, "Soplando", logrò convencer al público de que era posible mezclar el jazz y el soul con el merengue. Luego el inquieto artista introdujo en sus composiciones ritmos caribes, algo de son cubano y un toque de rock. El resultado fue sorprendente. Si, "Ojalá que llueva café" marcò su ascenso al estrellato internacional, sus posteriores éxitos "Como abeja al panal, "La bilirrubina" y "Burbujas de amor" tomaron fuera de base a las casas disqueras. Mientras en Nueva York todavía no se ha acabado de grabar el L.D., sus principales temas se han vendido en formato sencillo como pan caliente. Tanto, que en Colombia la firma encargada de su comercialización tuvo que improvisar un elepé, diferente del original, que incluyera los últimos temas de 4.40, para satisfacer la demanda de miles de fanáticos.
El mismo Juan Luis Guerra ha reconocido públicamente que la fama lo tomò de improviso. Nunca imaginò que en sòlo cinco años sus composiciones inundarían Latinoamérica. Y Colombia no ha sido la excepciòn. Ahora está acá, con toda la magia de su música, con toda la energia que transmite su figura cada vez que pisa un escenario, dispuesto a subirle la bilirrubina a un público que sueña con bailar sus ritmos. Esos ritmos que este año ya lograron aglutinar a las multitudes en los escenarios de Miami, Caracas y Nueva York y que aspiran a pasearse por Colombia con igual éxito.

Y si la mística de Juan Luis Guerra lo ha llevado a pensar que sus canciones deben ser, ante todo, un estimulo para el espíritu y "una música para la cabeza antes que para los pies", lo más probable es que el público no resista la tentaciòn de mover la cadera al compás de 4.40, asì los escenarios no se presten para el baile.

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