Lunes, 6 de julio de 2015

| 2002/11/16 00:00

Carisma que vende

La nueva antología de U2 con sus principales canciones de los años 90 pone de presente la vigencia del principal grupo de rock de las últimas dos décadas.

Cada vez que las campanas anuncian un nuevo proyecto de la superbanda irlandesa de rock U2 el mundo parece detenerse. Esta vez no se trata de un concierto en favor de Bosnia, de un llamado de su cantante Bono para que los países ricos les perdonen la deuda a los pobres o de una gira mundial a beneficio de los derechos humanos o la fauna en extinción. No, la causa de tanto revuelo es la muy esperada aparición en el mercado de la antología The best of 1990-2000, que complementa la relacionada con la década anterior, que se publicó en 1998 y fue todo un suceso.

Como en aquella oportunidad, U2 incluye un par de canciones inéditas (Electrical storm y The hands that build America) y, en una edición limitada de la que circularán 3.000 ejemplares en Colombia, un segundo CD con temas remezclados por destacados DJ y un DVD con material de diversas épocas del grupo.

Una leyenda viviente

La banda, que se formó a finales de los 70 en la periférica Dublín durante los albores del new wave, se convirtió en un monstruo de mil cabezas a finales de los 80. Desde entonces ha sabido mantener un delicado equilibrio entre innovación y clasicismo y para ser a la vez parte integral del sistema y uno de sus críticos más lúcidos.

Sin duda la fuerza de U2 radica en las personalidades de sus cuatro integrantes. Al carisma de su cantante Bono (su verdadero nombre es Paul Hewson) se suma la discreta maestría de The Edge (Dave Evans), guitarra; Adam Clayton, bajo, y Larry Mullen Jr., batería.

A esta fuerza musical capaz de reinventar una y otra vez una fórmula que hoy resulta tan exitosa y suena tan actual como en 1983 o en 1991 se agrega el gran impacto que genera Bono por fuera del ámbito de la música. El no sólo es un extraordinario cantante que se adueña del escenario (lo han llegado a definir como una "mezcla de Mick Jagger con Jim Morrison"). Además sabe actuar muy bien por fuera de él y no sólo en el cine, territorio en el que también ha incursionado. Es un profeta que clama en el desierto de la indiferencia de la aldea global por infinidad de causas que parecen perdidas, también vive a placer en un mundo dominado por el zapping e Internet. Suele estar siempre en el lugar correcto. Kosovo, el Vaticano, Suráfrica en tiempos del apartheid; Centroamérica, México durante el clímax de la revolución zapatista; junto al Muro de Berlín cuando era noticia fresca su caída; con Paul O'Neill, secretario del Tesoro de Estados Unidos, a quien convenció de que fuera a Africa para que conociera de cerca la miseria.

Los miembros del grupo han tenido dificultades para manejar este estereotipo. Como señala The Edge, "entramos en los 90 en misión de reinventar la banda y de alguna forma de intentar dejar la imagen de estos cuatro tipos jóvenes que estaban en una cruzada moral para salvar el mundo". De eso trata esta antología. De mostrar cómo U2, sin dejar de lado su perspectiva crítica del mundo, entró a examinar una nueva época de la cual también se adueñó.

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