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| 11/17/2003 12:00:00 AM

Carlos, ¿bisexual?

La monarquía británica pasa por su peor crisis. Un ex empleado de palacio asegura que sorprendió a Carlos de Inglaterra en la cama con un subalterno.

En las ultimas semanas las dos monarquías más importantes del mundo, la española y la británica, han polarizado la información. La primera, por la feliz noticia del compromiso del príncipe Felipe con la periodista Letizia Ortiz, una historia que ha sido catalogada como un cuento de hadas moderno. La segunda, por razones menos gratas: el escándalo por la supuesta bisexualidad del heredero al trono, el príncipe Carlos. Tal vez lo único peor a que se destape un adulterio en la realeza es que éste sea homosexual. Por eso, y a pesar de que los Windsor han sido especialistas en materia de infidelidad, los observadores consideran que en esta oportunidad se trata de la crisis más grave de la monarquía desde la muerte de Lady Di en 1997. Incluso algunos aseguran que podría ser la estocada final que acabaría con las aspiraciones de Carlos a ceñir la corona.

Como es costumbre, el responsable de las revelaciones fue un ex empleado del palacio: George Smith, quien durante 11 años trabajó al servicio del príncipe. El asegura que en 1989 fue violado por otro sirviente, que pudo abusar de él después de emborracharlo. Pero aún más impactante es que afirma que a comienzos de los 90 encontró a su violador en la cama con un miembro de la familia real. El implicado sería Michael

Fawcett, uno de los empleados de confianza de Carlos, y su pareja, el propio príncipe.

Aunque el rumor no es nuevo sólo ahora se conocieron los nombres de los dos implicados. El episodio es la piedra en el zapato de la monarquía desde el año pasado, cuando se llevó a cabo un juicio contra Paul Burrell, el mayordomo de Diana de Gales, a quien se le acusaba de haber robado más de 300 objetos de la princesa. Entonces se rumoró que una de las pertenencias sustraídas sería un casete en el que Lady Di habría grabado el testimonio de Smith acerca de la violación. Sin embargo la cinta nunca apareció.

Después de tres meses de juicio, y justo antes de que Burrell testificara, la reina Isabel II lo exoneró. Afirmó, sin que alguien le creyera, que después de darle vueltas al asunto había recordado que el mayordomo la había llamado después del accidente de Diana para decirle que por seguridad guardaría algunas de sus pertenencias. El reciente escándalo es para muchos la confirmación de lo que se pensó con la absolución real: Burrell habría chantajeado a la reina con contar el incidente homosexual. Por la misma época Smith hizo pública la existencia de una "mafia gay" en palacio en el Mail on Sunday, que se estima pagó más de 50.000 dólares por la exclusiva.

Pero lo que hizo resurgir el escándalo con más fuerza que nunca fue el libro de

Burrell A Royal Duty (Un deber real), que publicó recientemente y que volvió a tocar el tema. El éxito del Daily Mirror con la exclusiva del texto de Burrell hizo que los diarios sensacionalistas empezaran una batalla por tener una chiva de igual calibre. El Mail on Sunday decidió reabrir el caso con una nueva entrevista a Smith.

El asunto llegó a oídos de la Casa Real cuando Carlos se encontraba de gira por la India y de inmediato sus asesores empezaron a planear la manera de frenar el artículo a toda costa. Michael Fawcett, a sus 41 años, casado y con dos hijos, fue el encargado de ejecutar el primer paso mediante una acción legal por difamación. De esta manera, aunque no se ha hecho pública la orden, se sabe que el ex empleado logró que la ley prohibiera al periódico revelar la identidad de los personajes y detalles del episodio. The Mail on Sunday no publicó la historia pero la reemplazó por un sugestivo titular: ¡Amordazado!

Hasta los medios más respetados de Gran Bretaña sintieron que se trataba de una amenaza a la libertad de expresión y empezó la guerra, no sólo por el morbo de divulgar el escándalo sino porque lo consideraban su derecho. El periódico The Guardian solicitó un permiso para revelar el nombre de quien había interpuesto la acción legal, y lo obtuvo. El nombre de Michael Fawcett, el violador, salió a la luz. Michael Peat, secretario privado del príncipe, consideró que ante la dimensión que estaban alcanzando los hechos lo mejor era emitir un comunicado oficial: "La imputación de que el príncipe de Gales estuvo involucrado en el incidente es falsa. El incidente que el ex empleado asegura haber presenciado no ocurrió". Como dice el refrán, "explicación no pedida, acusación manifiesta", y con el comunicado el asesor de Carlos se encargó de responder la pregunta que todo el mundo empezaba a hacerse: ¿Quién era el miembro de la familia real a quien Smith se refería? No fue difícil atar cabos y lo que había sido un rumor reciclado se convirtió en una historia con nombres.

La restricción hizo que los medios británicos se expresaran eufemísticamente sobre el tema como "el incidente sexual", aunque desde entonces se sabe quiénes son los personajes. Tanto es así que cuando SEMANA contactó a varios medios británicos se encontró con el hermetismo de los periodistas. Pero todo el mundo supo los detalles porque empezaron a circular en páginas de Internet y en los diarios italianos. Cuentan que una mañana a Smith le correspondió llevar el desayuno a las habitaciones porque era el día libre del mayordomo. "El lo había hecho antes y el protocolo dictaba que debía dar un suave golpe a la puerta, abrirla y dejar la bandeja en una mesa. Pero cuando George tocó y abrió quedó petrificado con una escena surreal", aseguró Brian Smith, hermano del ex empleado, a un diario sensacionalista. Según la información Carlos y Fawcett estaban arropados bajo las sábanas uno junto al otro. "George me dijo que no había visto que hubiera actividad física pero no hay que ser genio para imaginarse lo que pasó antes".

Uno de los datos más escandalosos es la supuesta conversación que tuvo Mark

Bolland, ex secretario de prensa, con Michael Peat. Bolland contó al News of the World que este último le preguntó hace un año si creía que Carlos era bisexual. "Quedé atónito con la pregunta de sir Michael y le dije enfáticamente que Carlos no era gay ni bisexual". Peat asegura que no formuló la pregunta en esos términos y que su frase fue sacada de contexto. La prensa italiana ha dicho también que Lady Di le comentó a Burrell que su esposo tenía "una relación poco sana, íntima, en resumen homosexual" con su ayudante Michael Fawcett. Y que "se sentían incómodos cuando se les molestaba mientras estaban escondidos en las habitaciones privadas de Carlos". También se ha revelado que, aunque Fawcett se ha alejado de las tareas reales, vive gratis en un lujoso apartamento que el príncipe puso a su disposición por sus 20 años de servicio.

Pero el agua sucia no sólo ha caído sobre el príncipe Carlos. La Casa Real ha dicho que está médicamente comprobado que Smith sufre de problemas mentales debido al estrés postraumático que le provocó su participación en la Guerra de las Malvinas. Por ello en tres oportunidades ha estado recluido en una clínica de reposo, víctima de una fuerte depresión y problemas de alcoholismo. Incluso Carlos habría pagado el tratamiento. Además la propia Diana, después del divorcio, le habría contado a Carlos del episodio de la violación y él mismo ordenó una investigación interna, que más tarde concluyó que todo era producto de la imaginación de Smith.

Sean o no ciertas las acusaciones contra el príncipe Carlos, ya han hecho un daño irreparable. Tanto es así que la prensa se ha atrevido a titular con frases como "Se le escapa la corona a Carlos" o "El próximo rey de Inglaterra será Guillermo". Después de todo algunos observadores consideran que la única manera de que la monarquía sobreviva a semejante escándalo es que Carlos abdique en favor de su hijo, quien aún goza de la suficiente popularidad. El heredero ha perdido su majestad: es difícil creer que pueda llegar a ser rey un hombre al que alguna vez le interceptaron una conversación en la que le expresaba a su amante, Camilla Parker, que su fantasía era ser su tampax. Un hombre al que, además, se le conoce por hablar con sus plantas. Ese es el príncipe Carlos, quien el 14 de noviembre llegó a los 55 años de edad. El cumpleaños más amargo de su vida.
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