Domingo, 22 de enero de 2017

| 1990/04/23 00:00

CERO Y VAN TRES

Anthony Perkins, otra estrella que cae en las garras del SIDA.

CERO Y VAN TRES

El SIDA sigue minando las grandes glorias de Hollywood.
Su última víctima es Anthony Perkins. La noticia, dada la semana anterior por el periódico norteamericano National Enquirer, ha causado conmoción en el mundo del cine que en los últimos años, ha visto morir por causa del síndrome a otras famosas estrellas, como Rock Hudson y Amanda Blake. El famoso galán se convirtió, hace cinco años, en la primera persona conocida por todo el mundo en morir de SIDA, enfermedad que reveló también su conducta homosexual. Su caso jugó un papel importante al romper el velo de misterio y secreto que hasta entonces había cubierto a las víctimas del mortal síndrome. El año pasado fue la actriz Amanda Blake. La recordada Miss Kitty,de la serie de televisión "La ley del revólver", estaba casada con un homosexual, el actor Mark Spaeth, quien le contagió el virus un año antes de morir él del mismo mal.

Ahora es Anthony Perkins. La noticia, que ha estremecido a los millones de admiradores del actor de 57 años, famoso por su actuación en la película " Psicosis", ha causado un gran escándalo al conocerse que, según la publicación, Perkins había admitido hace un tiempo en público que en su juventud sostuvo relaciones homosexuales y que su primera relación sexual con una mujer la tuvo sólo hasta los 39 años. Aunque Perkins ha negado que sea portador de la mortal enfermedad, el artículo del National Enquirer asegura que el actor ha acudido periódicamente a consulta con el doctor Joel Wiesman, conocido especialista en el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. El actor, casado con la fotógrafa Berry Berenson, 25 años menor, y padre de dos hijos adolescentes,se encontraría bajo estricta vigilancia médica.

El hecho de que la información sobre la enfermedad de Perkins haya sido suministrada por el tabloide más sensacionalista, y de mayor circulación en los Estados Unidos, ha puesto a mucha gente a dudar de la credibilidad de la noticia. Pero de no ser cierta una afirmación de esta naturaleza el monto de la demanda ascendería a una suma tan multimillonaria, que mucha gente se inclina a pensar que es verdad.-

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